Diario Vasco

Bailar juntos para convivir

fotogalería

Los participantes en 'Dance2gether' unieron sus esfuerzos en una gran coreografía final junto a representantes de varios coros. / JOSÉ MARI LÓPEZ

  • Danza y música se dieron la mano para favorecer la integración

  • Doscientos bailarines y casi 170 músicos pusieron el punto final al proyecto 'Dance2gether' con una multitudinaria fiesta en Alderdi Eder

El proyecto 'Dance2gether' puso final a los dos años de andadura con una multitudinaria actuación que tuvo lugar ayer tarde en la terraza del Ayuntamiento. Doscientos bailarines pertenecientes a los colegios guipuzcoanas Lauaizeta, Larramendi, Katalin Erauso, Egape y Centro Antoniano, y al instituto alavés Samaniego hicieron bueno el lema de la iniciativa «si somos capaces de bailar juntos, podemos vivir juntos». También se sumaron a la fiesta, 167 músicos entre miembros de los coros Araoz Gazte de Donostia, Pasaia Abesbatza y una representación coral de la ciudad hermanada de Wiesbaden. La música en directo fue interpretada por alumnos del Conservatorio de Música Francisco Escudero. Según datos de la organización, el espectáculo congregó a 800 personas, público compuesto principalmente por familiares y amigos de los participantes.

Marcando el reloj de la Casa Consistorial las 17.05 horas, comenzó la muestra de danza comunitaria liderada por la donostiarra Amaya Lubeigt y su marido Wilfried van Poppel. Divididos en diversos grupos y a partir de sencillas pautas lúdicas tales como ejecutar una gigantesca ola de energía o dibujar un corro, fue discurriendo los diferentes fragmentos coreografiados. «El objetivo era que la gente joven pudiera descubrir que puede bailar unida y puede disfrutar, a la vez que transmite con el cuerpo. Todo el mundo puede compartir, moverse y transmitir. Ésa es la filosofía de la danza comunitaria», asegura Lubeigt.

Regalo de corazón

El proyecto 'Dance2gether' se puso en marcha en 2014 dentro del Faro de la Paz de la Capitalidad Cultural. Diez centros de Euskadi han participado en el proyecto educativo 'Five days to dance', experiencia convertida además en un documental dirigido por Rafa Molés. Para la presentación que tuvo lugar ayer, el equipo ha trabajado desde el mes de febrero, dedicándose de forma intensiva las últimas siete semanas. Por eso, cuando pudieron ver todos los elementos reunidos al fin, Lubeigt y van Poppel se sintieron «súper orgullosos del regalazo de que se han unido tantas personas y haya habido tanto corazón».

Las alumnas de Larramendi Ikastetxea Leyre Landazuri (15 años), Sofía Romero (14 años) y Gabriela Rojas (15 años) coinciden al afirmar al unísono que se lo habían pasado muy bien. Para Rojas lo más interesante ha sido «trabajar con gente diferente», mientras que Romero afirma que la dificultad ha radicado «en lo rápido que se ha trabajado a veces». Más resolutiva, Landazuri se creció ante las adversidades como la coincidencia con los exámenes «porque al final siempre te apañas».

Con la periodista Maider Gorostegi como presentadora, la muestra tuvo una duración de cincuenta minutos, en los que la lluvia amagó con hacer acto de presencia, pero no enturbió el buen discurrir de la fiesta. En el último número de la actuación, se sumaron los representantes de los coros, agrupados bajo la iniciativa 'Gure erara', impulsada por Gautena (Asociación Guipuzcoana de padres de afectados de autismo y otros trastornos generalizados del desarrollo).

El numeroso público congregado en los aledaños del Consistorio gratificó con una buena salva de aplausos. Flotando en una nube de satisfacción, Lubeigt y van Poppel reconocían estar felices «porque lo hemos conseguido». Hoy mismo inician una nueva aventura de danza comunitaria en Glasgow, mientras aún resuenan los ecos de su éxito donostiarra.

Recibe nuestras newsletters en tu email

Apúntate