Diario Vasco

Una noche por la paz en La Zurriola

  • Bob Dylan congregó a 80.000 espectadores en 2006. En sus cuatro visitas a Donostia ha mostrado su talento... y su gélido carácter

Bob Dylan es un poeta popular, pero también un ser frío y distante. El público guipuzcoano ha podido comprobarlo en directo en cuatro ocasiones. La última vez fue en julio del año pasado, en Illunbe, en un concierto que ni siquiera agotó el taquillaje pero sedujo a sus fieles. El gran momento donostiarra de Dylan fue una noche de julio de 2006, en el llamado 'concierto por la paz', que según el Ayuntamiento congregó a 80.000 espectadores y se convirtió en un hito de la música popular en San Sebastián.

Un hito, sí, pero más por la concentración humana y su significado que por la huella artística. La historia de aquel concierto es mucho más prosaica que su noble objetivo. A la organización del Jazzaldia le surgió la posibilidad de contratar una de las fechas en la gira que el músico de Minnesota ofreció ese verano por Europa. Era un 11 de julio, fuera de la programación del Jazzaldia, y el alcalde Odón Elorza vio ahí la posibilidad de aprovechar el concierto para empujar la esperanza de paz del País Vasco en medio de una larga tregua de ETA que, por desgracia, estallaría literalmente en diciembre con las bombas de la T-4 de Madrid.

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Así se gestó 'el concierto por la paz', al que el entorno de Dylan puso resistencias porque no quería mezclarse con los «problemas locales». Al final el músico aceptó y su actuación contó con un telonero de lujo: el gran Mikel Laboa, dylaniano confeso en la intimidad. 80.000 personas vivieron en La Zurriola el acontecimiento con más entusiasmo que el propio Dylan. El artista llegó en autobús hasta el escenario, pidió que no hubiera cámaras cerca, cantó y se largó en el mismo autobús mientras parte del público aún gritaba 'beste bat'.

El Nobel había debutado en Gipuzkoa el 17 de junio de 1989, en el velódromo de Anoeta, y regresó al mismo escenario el 11 de abril de 1999. El primero dejó el mejor recuerdo: trajo a un Dylan aún energético y el público veía por primera vez en carne y hueso a una leyenda.

Tras el concierto del 2006 en La Zurriola Dylan volvió otro 11 de julio, pero en 2015. Fue en Illunbe y con Calamaro de telonero. Pocos imaginaban que ese músico con sombrero y traje claro sería Nobel de Literatura quince meses después.

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