Diario Vasco
Emilio Saiz apuesta por la libertad y el eclecticismo en su proyecto sonoro.
Emilio Saiz apuesta por la libertad y el eclecticismo en su proyecto sonoro. / MALVIDO

El pop inclasificable como camino de exploración sonora

  • Nothing Places. El proyecto del hijo del reputado productor Suso Saiz recala mañana en Intxaurrondo

Cuatro años y dos discos después, llega a Donostia uno de esos proyectos que transcurren por el carril paralelo a la historia oficial del pop estatal. Emilio Saiz (voz, guitarra), presenta mañana en Intxaurrondo las canciones de su segundo disco, 'Tidal Love', lanzado a finales de 2015.

- Si algo caracteriza su música es su carácter inclasificable.

- Entiendo que la taxonomía puede resultar útil si se quiere escribir sobre música, pero realmente no ayuda a su disfrute ni aporta nada a la experiencia de escuchar. Hacemos canciones que exploran muchos caminos simultáneamente, sólo hace falta sumergirse en ellas con la mente abierta y dejarse llevar. Lo de clasificar no entra en la ecuación. Para mi esto es así con todas las músicas. Hay cosas que te tocan la patata y otras que no. Y algunas que no te llegan ahora te joderán la vida más adelante. Es más cuestión de percepción y consciencia que de análisis racional.

- ¿En que momento deja de ser un proyecto personal, donde se hace cargo de todo y se convierte en un proyecto compartido?

- El grupo nunca ha dejado de ser un proyecto personal, pero sí ha dejado de ser un proyecto en solitario. Afortunadamente se han ido sumando amigos que aportan magia y elevan la movida. Pero las canciones, los arreglos, el concepto sonoro y la producción siguen siendo cosa mía.

- Es inevitable hablar de su padre Suso Sáiz. ¿Cómo de alargada es su sombra en el sentido musical y en el de consejero con experiencia en este negocio?

- De sombra nada. Suso es luz. Una influencia positiva. Me motiva para trascender mis límites constantemente. En cuanto al negocio, la industria que él conoció está muerta; pero sí que me ayuda a identificar los residuos tóxicos y malas prácticas que aún persisten y a mantenerme bien lejos de éstas.

- ¿Guarda algún consejo especial suyo para sobrevivir en esto?

- 'Esto' es la casa de las dagas voladoras. Mantente fiel a tu visión y rodéate de personas en las que puedas confiar. Y devuélveles el favor. Hermandad y reciprocidad.

- Le caracteriza como músico y productor no tener miedo al riesgo y a la experimentación. ¿Comparte esa visión de la música?

- Por supuesto. Sólo si vas más allá de lo que sabes es posible encontrar en la vida y la música cosas verdaderamente interesantes.

- ¿Cómo son los conciertos de esta gira? ¿Qué formación usa?

- Cambia el cuarteto original porque entra Adriano Galante por Ricky Falkner (Egon Soda). Es un multiinstrumentista avezado, amante de la experimentación, activista comprometido y gran aficionado al s&m y al bondage. Un provocador nato, vamos. Es una suerte tenerle. Saca la parte más juguetona y excéntrica de Nothing Places. Con él, cada concierto es diferente. No sé qué puede pasar, pero seguro que será interesante.

- Decía cuando presentó 'Tidal Love' que su idea era tocar todo lo que pudiese, ¿cómo ha ido la cosa?

- Cada vez tocamos más y hay interés por parte del público hacia nuestra propuesta. Además, acabamos de empezar a trabajar con la buena gente de El Segell del Primavera. Poco a poco. Paso a paso. Pero parece que la cosa se mueve.

- Ir como músico de acompañamiento de otros artistas (Cristina Rosenvinge) ¿da la libertad para poder tomársela en Nothing Places e ir a tu aire y sin presiones?

- Tocar con otros artistas es algo fundamental para mi. Me ayuda a ser más flexible y definir mi identidad musical. A través de la diferencia entiendo mejor qué quiero hacer y cómo hacerlo. Pero bueno, todo son ciclos y todo llega.

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