Diario Vasco

Las obras del espacio Lekuona, a la espera de nueva licitación

El fotomontaje muestra la dimensión y características del edificio de la antigua panificadora integrado en Errenteria.
El fotomontaje muestra la dimensión y características del edificio de la antigua panificadora integrado en Errenteria. / DV
  • La nueva fecha de inauguración del centro que se contempla ahora es en torno al 1 de enero de 2018

  • El grupo socialista municipal denuncia que la capacidad es de 2.400 personas y no de 700

Durante la pasada legislatura el centro Arteleku en Martutene se clausuró ante el inicio de las reformas urbanísticas en la zona de Txomin Enea que obligaban al derribo del edificio. Allí convivían las artes plásticas con Dantzagunea, el servicio que la Diputación Foral de Gipuzkoa impulsa para favorecer los procesos de aprendizaje y creación en la danza, y era necesario encontrar una nueva ubicación. El 'corpus' de Arteleku se reconvirtió en Kalostra y se trasladó a Santa Teresa, donde desapareció sin llegar al año de existencia. La parte dedicada a la danza tomó otro camino, aunque todavía no ha llegado a su destino definitivo.

Cuando el Ayuntamiento de Errenteria tuvo conocimiento de la necesidad que tenía el ente foral de encontrar un espacio para reubicar Dantzagunea planteó la posibilidad de que fuera en su municipio, concretamente en la antigua panificadora Lekuona. Como credenciales presentó una de las escuelas de danza más grandes del territorio y contar con varias de las compañías más punteras del momento como Kukai. Julen Mendoza, entonces y ahora alcalde de Errenteria, explica que «entendimos que Dantzagunea podía tener su sede en Lekuona, que llevaba años inutilizado». Tiempo atrás el edificio había pasado a ser propiedad del Ayuntamiento tras un intercambio por otra parcela con la empresa que explotaba la panificadora. En principio se pensó instalar allí un biblioteca pero prefirieron cambiar de planes, buscarle otra ubicación y realizar la oferta a la Diputación que aceptó la propuesta. A principios de 2013 se acordó que hasta que Lekuona pudiera ser utilizado el servicio de danza se instalaría en el edificio Niessen, donde todavía continúa.

Multa a la constructora

El despacho de arquitectos Vaumm comenzó a desarrollar el proyecto y se contactó con una veintena de profesionales del sector para que marcaran las necesidades que debería cubrir el edificio una vez rehabilitado y establecer las primeras líneas sobre cómo debería desarrollarse la gestión. La Diputación se comprometió a pagar el 60% de la obra; el 40% restante corría a cargo del Ayuntamiento, que estaba realizando en ese tiempo un plan estratégico para Errenteria hasta el año 2025, donde se incluyó a Lekuona como uno de los puntos fundamentales como apuesta por la cultura y más concretamente por la creación.

Cuando el proyecto daba sus primeros pasos se anunció que en 2016 se podría inaugurar. A falta de un trimestre para que el año acabe, al edificio le queda mucho para estar concluido. Diferencias entre la constructora y el Ayuntamiento han paralizado las obras. Hace dos meses se llegó a un acuerdo para rescindir el contrato, sin indemnizaciones mutuas, aunque Amenábar debe pagar una penalización de 37.053 euros por la demora de la obra. Ahora deberán volver a sacar las obras a licitación. El alcalde no quiere comentar las razones de este desencuentro porque «cada uno tiene sus propias opiniones. Para que el proyecto no quedara paralizado en los juzgados durante mucho tiempo hemos optado llegar a un acuerdo para romper el contrato».

Tras la paralización de las obras, pendientes de los procesos de licitación y a la espera de un acuerdo pleno entre Diputación y Ayuntamiento sobre los contenidos definitivos de Lekuona, la fecha para la apertura ha variado. Si todo marcha a partir de ahora sin contratiempos estiman que el 1 de enero podría iniciarse la actividad. Entre tanto las comisiones siguen trabajando.

La fábrica se mantiene intacta en la parte del edificio que está más cercana al río Oiartzun, a veinte metros, debido a la Ley de Costas. A partir de ahí se le da algo más de altura al resto de la estructura.

Auditorio flexible

El proyecto diseñado para el futuro Lekuona cuenta con un espacio central que será flexible, no será una sala central a la italiana con diferentes posibilidades de cara a la creación y producción. Podrá dividirse en dos para que se puedan desarrollar dos montajes al mismo tiempo. También hará las funciones de auditorio con capacidad para alrededor de 700 personas. Las butacas son retráctiles para poder contar con una sala diáfana cuando se necesite, como solicitaron los profesionales a los que se consultó. Es aquí donde ha surgido la polémica porque el grupo socialista en el Ayuntamiento ha denunciado que la nave central en realidad tiene una capacidad para 2.400 personas. El alcalde explica que «esa cifra surge de una cuestión técnica con la tramitación de la licencia de actividad en el Gobierno Vasco. Presentamos un aforo máximo de 700 personas, pero al poder retirarse los asientos los cálculos se realizan con la capacidad de la gente de pie que serían 2.400 personas con el espacio diáfano y lleno, sin ningún espectáculo, para el caso de una evacuación de urgencia».

Además habrá otro par de salas de más de doscientos metros cuadrados cada una que contarán con un suelo especial preparado para la danza. En la parte superior habrá otros tres espacios más, también destinados a la creación, dos cabinas de audiovisuales y la zona de oficinas. El sótano albergará el almacén. En total el edificio contará con algo menos de 4.500 metros cuadrados.

El presupuesto que se maneja es de 6,4 millones euros, que incluye la fase de consolidación del edificio, que se estaba cayendo y que costó cerca de 600.000 euros. Se realizaron una serie de catas y se comprobó que los pilares estaban podridos, con un riesgo de derrumbe importante. «Ahora hay una serie de modificaciones en proyecto y no sabemos qué incremento van a tener».

Los contenidos todavía están sin definir, aunque está claro que no será un espacio para la programación sino de exhibición en casos puntuales. «Lo importante es tener muy claro para qué queremos esta infraestructura. Desde mi punto de vista y de la mayoría del Ayuntamiento apostamos por favorecer la creación, facilitarla y sensibilizar al público. Tenemos que poner los medios para que esa creación pueda darse. Eso se puede realizar cediendo espacios y apoyando proyectos, sobre todo en su última fase. Esa zona central deberá responder a todo eso».

Danza, teatro...

El proyecto está desarrollado para que «en principio» tengan cabida todo tipo de artes escénicas. «Aunque haya dos salas más preparadas para la danza no quiere decir que se dedique exclusivamente a ella. Además la grande y otras dos más pequeñas no tienen ese tipo de suelo», puntualiza Mendoza. Por eso, tras el primer proceso de participación se creó un grupo más reducido de profesionales del ámbito para establecer las necesidades que «cambiaron a mejor el proyecto». Ahora hay «un grupo de expertos» para que estén más encima de las cuestiones técnicas relacionadas con la creación.

Mendoza recuerda que «tenemos una realidad local con un bagaje importante tanto en la danza como en el teatro, por ejemplo la compañía Dejá vu. Entendemos que un proyecto de creación de estas características encaja en el territorio. También coincide que el Gobierno Vasco está realizando toda la documentalización de la danza en Euskadi en Eresbil, que también está en Errenteria. Creo que se dan las circunstancias para que Lekuona se convierta en un referente de la danza, eso está claro, y también de las artes escénicas en toda la comunidad autónoma». La cercanía con la frontera permitirá establecer sinergias «con otras fábricas de creación».

El proyecto se enmarca dentro del plan estratégico hasta 2025 en busca de «alternativas al declive de la ciudad con industria pesada», por esta el alcalde opina que debería ser «una apuesta interinstitucional, incluido el Gobierno Vasco». También recuerda Mendoza que «no vamos a renunciar a la memoria de nuestro pasado. Cuando hicimos el concurso de licitación para la redacción del proyecto, dimos especial atención a aquellas propuestas que apostaban por 'la memoria viva'. Todo el mundo recordará que ese edificio antes era la panificadora. La fachada quedará tal cual estaba porque simbolizará el tránsito de una industria a otro tipo de economía».

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