Diario Vasco
Paul Bilbao, con la Guía del Protocolo.
Paul Bilbao, con la Guía del Protocolo. / MIKEL FRAILE

«El euskera obtendrá una evaluación muy favorable»

  • Paul Bilbao Secretario general de Kontseilua

Con varios miles de kilómetros a sus espaldas cubiertos para la elaboración del Protocolo para la Garantía de los Derechos Lingüísticos en colaboración con casi doscientas entidades, el responsable de Kontseilua, Paul Bilbao, considera que en esta ocasión el documento sí tendrá una utilidad práctica por su vinculación con las propias comunidades. Destaca que en lo que a la Comunidad Autónoma se refiere, la situación actual del euskera obtendrá «una evalución muy favorable» de acuerdo con las medidas que propone el Protocolo.

La situación de las lenguas minoritarias en Europa es muy heterogénea. ¿Lastra esa diversidad la eficiacia del Protocolo?

No, porque se divide en dos documentos: la matriz, que recoge sus valores y su misión, y las medidas que se proponen. Pero efectivamente, como la situación es muy diversa, incluye un cuaderno de bitácora, que permitirá a cada comunidad lingüística realizar su planificación, al igual que sucede con el Protocolo de Kioto o de Montreal. Cuando estuvimos en Cataluña ya les avisábamos de antemano que el 90% de las medidas recogidas en el Protocolo allí ya las cumplen.

¿Por qué se optó por elaborar el Protocolo en colaboración con tantas entidades representativas de realidades tan diferentes?

Uno de nuestros temores era crear aquí el Protocolo y que los demás se adhirieran después. Eso tiene una vida muy corta. Firman en diciembre y en enero no lo van a usar. Queríamos que lo sintieran suyo.

¿Se evaluará la evolución de estas lenguas a partir de la publicación del Protocolo?

Tenemos previsto formar un comité de seguimiento constituido por entidas de renombre internacional. Nos gustaría que siguieran algunas de las que están en el comité organizador del Foro. Preferimos que sean organizaciones antes que personas porque garantiza mejor que haya una continuidad en esta labor de seguimiento, que se realizará cada cinco años.

¿Qué hoja de ruta institucional va a recorrer este texto?

En principio, se entregarán copias a la ONU, el Consejo de Europa, la OSCE, la propia Unesco... Pero somos conscientes de que las políticas lingüísticas recaen en los gobiernos, así que como depósito dejaremos copias en las entidades de la sociedad civil para que las trasladen a sus respectivas autoridades. El comité de seguimiento será el embajador del Protocolo ante instancias que ya están avisadas.

¿Por qué no prosperó la Declaración Universal de los Derechos Lingüísticos firmada en 1996 en Barcelona?

Porque en los organismos internacionales siempre ha habido una resistencia al reconocimiento de los derechos colectivos.

Pero en aquella ocasión la impulsó la propia Unesco.

Unesco fue la entidad embajadora de la Declaración.

Y luego la olvidó.

Sí, Federico Mayor Zaragoza dejó la Secretaría General, y la Declaración se quedó ahí.

En veinte años no se ha hecho un seguimiento...

Aunque es cierto que su momento culmen fue en 1996, también lo es que era uno de los documentos base del reciente informe Alfonsi sobre las lenguas europeas amenazadas de desaparición y la diversidad lingüística de la UE. La Declaración recoge los derechos, pero no servía a la sociedad civil como herramienta para hacerlos efectivos.

El Protocolo no es vinculante en lo que a los gobiernos se refiere. ¿Teme que resulte estéril?

Ésa es la pregunta que nos hacíamos al principio del proyecto. La Capitalidad siempre ha tenido vocación de dejar como legado algo tangible. Mantuvimos reuniones discretas con personas que habían estado en la Declaración de Barcelona porque teníamos esa preocupación, pero nos explicaron que nuestro texto podía tener más viabilidad porque iba a recoger propuestas más concretas que las comunidades podían hacer suyas.

¿En qué situación se encuentra el euskera en la Comunidad Autónoma Vasca respecto a otras lenguas no hegemónicas europeas?

En comparación, el euskera cumple el Protocolo bastante mejor que otras lenguas europeas. De acuerdo con el Protocolo, va a tener una evaluación muy favorable, no es algo que escondamos. La cuestión es acelerar este proceso en los próximos cinco o diez años.

El presupuesto de 420.000 euros se ha mantenido pese a los vaivenes organizativos del proyecto. ¿Una cifra excesiva, suficiente, insuficiente...?

El prespuesto lo preparamos nosotros. Evidentemente, con más dinero, en lugar de tres personas, hubieran estado ocho liberadas dedicadas al Protocolo para hacer las cosas con más pausa. Nosotros también hemos hecho nuestra aportación con la disponibilidad de personal. A mí me sigue pagando Kontseilua, no me paga Donostia 2016. Pero estamos satisfechos con el resultado. Se nos ha quedado alguna comunidad lingüística colgando pero hemos llegado a la gran mayoría: en total, más de noventa entidades de treinta comunidades.

¿Espera llenar el Kursaal?

Sí, me haría ilusión que se quedara gente fuera porque supondría un éxito, aunque igual me matan. Si vemos que en tres semanas se ha inscrito ya el aforo completo estudiaremos cambiar de ubicación.

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