Diario Vasco

Diego Vasallo: «Soy más buceador de sensaciones íntimas que narrador de ficciones»

Diego Vasallo
Diego Vasallo / Arizmendi
  • músico y pintor, El cantante y compositor donostiarra publica al mismo tiempo un disco con nuevas canciones y un libro de poemas en un descanso de Duncan Dhu

Autor intimista y muy personal, que publica esporádicamente a un ritmo sin imposiciones, Diego Vasallo (San Sebastián, 1966) se mueve entre la música, la poesía y la pintura. Y ahora se expresa al mismo tiempo en todas esas vertientes.

- Un libro y un disco al mismo tiempo, en alguien tan poco prolífico, ¿es casualidad o premeditación?

- La verdad es que se me han juntado en el tiempo dos proyectos distintos. Por un lado tenía un disco que lleva casi un año grabado, y por otro unos textos que quería ver si podía publicar. Al final se me ocurrió sacar el libro, 'Al margen de los días', que lleva incluído el CD, y por otro lado el disco 'Baladas para un autorretrato' que se publica en plataformas digitales, en vinilo y en cassette. Me pareció que podían combinar bien las dos cosas.

- ¿Pero el contenido del libro es independiente de las canciones del disco?

- Sí, el libro es un poemario breve, que consta de dos partes y también lleva ilustraciones. Son poemas que igual en un primer momento podrían haber sido canciones, pero ya no. Yo escribo mucho a partir de apuntes, de sensaciones. Pero luego en el proceso de darles formas se decantan hacia un formato de canción o de poema.

- ¿Por qué se ha inspirado en la trágica expedición al Ártico de John Franklin?

- Leí la historia de John Franklin en EL DIARIO VASCO, en un artículo que me gustó mucho. Aquella expedición acabó en tragedia, murió o desapareció toda la tripulación, pero lo que me llamó la atención y me pareció algo muy romántico y muy propio del siglo XIX fue que después se hicieron muchas baladas y poemas en su memoria. Esa idea de hacer baladas y poemas sobre un hecho me pareció muy sugerente, y de ahí surgió el título de 'Baladas para un autorretrato'. En este caso sería el viaje de expedición hacia el fondo de uno mismo.

- Parece que siempre le atrae ese punto sombrío o trágico, ¿esa expedición es siempre hacia su lado más oscuro?

- Quizás tenga una cierta querencia hacia el lado romántico de la vida en el sentido del siglo XIX, toda esa pintura que representa las tormentas, la niebla, las ruinas, lo oscuro, los paisajes desolados... Me parece fascinante todo eso y es posible que inconscientemente tienda a esos colores y esas temáticas. El material que utilizo para escribir lo saco de la vida misma, de mis diarios imaginarios. Quizás soy más buceador de sensaciones íntimas que narrador de ficciones. No me salen historias. Y es curioso porque yo empecé dibujando cómics a los 15 años, y ya eran autobiográficos, lo que más me costaba era imaginar una trama.

- ¿Cuándo y cómo surge la necesidad de hacer un nuevo disco, teniendo en cuenta que en los últimos diez años solo ha publicado 'Canciones en ruinas' (2010)?

- He publicado y he escrito poco en esta década, y 'Baladas para un autorretrato' es un disco breve, de ocho canciones. Supongo que en esos años me dediqué más a pintar, tuve varias exposiciones. Ahora también sigo inmerso en la pintura, pero me apetece más compaginar pintura, poemas y canciones. Las canciones surgen un poco solas, después de tantos años componiendo surgen aunque no quieras.

- En esta última etapa su forma de cantar se ha vuelto más susurrante y cruda, y con Tom Waits como un referente claro. ¿Hasta qué punto ha querido crear un nuevo personaje o alejarse de sus etapas anteriores?

- Yo creo que es el resultado de un proceso de convertirme en cantante, porque nunca lo fui ni lo pretendí. Mi inquietud era más de búsqueda musical que de cantante, me apetecía publicar discos por experimentar, por pensar arreglos, buscar sonidos. Pero cuando haces canciones lo más lógico es que las acabes cantando. Mis primeros discos tenían melodías más pop y cantaba en tonos más agudos. Con el tiempo he ido aprendiendo a expresarme con la voz de una manera en que me siento más confortable y puedo dar más relevancia a los textos. La voz es como un instrumento, vas probando y lo vas amoldando a tus necesidades, dentro de tus posibilidades. Nunca he pretendido cantar bien, pero sí con la máxima expresión posible, y eso es un proceso de aprendizaje.

- También en la instrumentación se ha alejado del pop, con percusiones, más que baterías al uso, y guitarras más crudas...

- Sí, la producción es algo que tenía muy claro por dónde quería tirar. Me junté con Fernando Macaya, que ha estado en la última gira de Duncan Dhu y tiene un estudio en Santander. Y una de las referencias era sin duda Tom Waits, pero más que la voz, me interesan sus producciones, que me parecen espléndidas, me parece un mago de los sonidos. Pero tenía en mente otras muchas referencias, como el rockabilly primitivo, que siempre me ha gustado mucho, y gente como T. Bone Burnett y el disco que hizo con Robert Plant, entre otros... Tratábamos de buscar un sonido arenoso, con grano y texturas, y huyendo de la batería standard del pop o el rock, que cada canción tuviera elementos percusivos propios.

- Siempre parece que elige lo que tenga sabor antiguo, desde los sonidos y los estilos musicales hasta los cafés como el del hotel Londres donde estamos...

- Sí, ja, ja. Debo ser un clásico, este es de los pocos que quedan en San Sebastián... Me sigue encantando el rock & roll primitivo, el blues antiguo, el folk zarrapastroso... De la música actual casi todo lo que me gusta tiene esas referencias, aunque luego estén pasadas por otros filtros interesantes. Escucho muy poco pop, prefiero los últimos discos de gente ya mayor, como Kris Kristofferson o lo último que grabó Johnny Cash o Guy Clark.

- La derrota, el dolor, la culpa, la soledad, son elementos que aparecen mucho en sus canciones, pero ¿hasta qué punto son autobiográficos?

- Son cosas que están en la vida de cualquiera, aunque es cierto que se balancean con momentos de luz porque si no sería insoportable. Hay temáticas que son muy literarias y a la hora de escribir es fácil sentirse atraído por la pérdida, la melancolía o la tristeza. Pero creo que este disco es menos oscuro, no veo que sean canciones dolorosas. Quizás mi pesimismo surge más de la realidad que me rodea que de mi propia vida. Lo que me deprime es lo que veo.

- ¿Por qué?

- Me parece un mundo cruel y complicado. Y no me produce sensaciones muy optimistas de cara al futuro.

-¿Y cree que eso se debe a que la percepción cambia con la edad o simplemente el mundo está fatal?

- Es cierto que el mundo ha estado mal siempre, y quizás haya habido épocas peores que esta, pero a lo mejor con la edad eres más consciente y te afecta más. La inconsciencia de la juventud te hace vivir más en tu mundo. Con los años te impregnas más de la realidad y eso te afecta y afecta a tu trabajo. Yo creo que mi pesimismo viene más de mi forma de mirar la realidad que de que yo haya tenido una vida especialmente trágica, que no ha sido así.

- ¿Habrá gente que no le conoce y pensará que es un atormentado las 24 horas del día?

- Ja, ja, posiblemente sí. Hay un autor que me fascina por esa paradoja que es Emil Cioran, que es muy querido por los artistas, el filósofo de la desesperación, pero que luego tenía muchísimo sentido del humor y era bastante afable según dicen quienes le conocían. Creo que en Cioran había mucha literatura y mucha poesía. No me quiero comparar con él, por supuesto, pero quizás también la gente tenga esa imagen sombría de mí, simplemente porque es la que reflejo en mis canciones.

- Y otro contraste es que crea ese mundo melancólico y apesadumbrado en una ciudad del 'buen vivir' como San Sebastián, sobre todo ahora...

- Sí, pero San Sebastián/Donostia tiene muchas caras. La ciudad ha cambiado mucho, en los 80 era una ciudad más oscura y más violenta, vivíamos en una constante violencia muy real. Es cierto que la ciudad está ahora más luminosa. Pero San Sebastián tiene un lado melancólico y romántico que a mí me atrae mucho y que me parece una pena que se pierda. Me desgarra cada vez que tiran un edificio antiguo, lo de las villas es una sangría permanente y al final no va a quedar ni una. Me parece terrible que en esta ciudad ocurra esto. San Sebastián tiene un halo romántico muy atractivo que deberíamos preservar a toda costa, me parece una pena que se convierta en una especie de parque temático gastronómico y turístico. Deberíamos ser mucho más duros con la preservación de ciertos elementos de la ciudad que le han dado un carácter muy especial.

- Lo curioso es que no se preserve lo que es precisamente uno de sus mayores atractivos turísticos.

- Efectivamente, si no sabemos preservar esa Donostia, será una ciudad mucho menos atractiva, para nosotros y para los de fuera. Me hace mucha gracia que la gente a la que no le tiembla el pulso al permitir que se derriben cantidad de edificios luego se maravilla con ciudades como París, que no sería lo mismo si no se hubiera conservado así, como otras ciudades europeas. En ese sentido creo que estamos muy atrasados.

- Y con una industria discográfica que está también bastante derruida, ¿apetece sacar discos?

- Algunas compañías discográficas parece que han tirado la toalla respecto a vender discos, viven de otras cosas. Si ese es el modelo, pues vale, pero hacer un disco cuesta mucho tiempo y mucho esfuerzo, y no puede ser que luego lo despachen en un mes. En ese sentido es frustrante trabajar en discos nuevos. Y plataformas como Spotify y Youtube pagan una miseria a los músicos y los autores, menos mal que está empezando a haber reivindicaciones en ese sentido. Eso tendrá que cambiar. Pero ahora me estreno con Subterfuge, que es una de las casas independientes con más solera y lo que veo es que se lo han tomado con mucha ilusión y entusiasmo, y eso lo agradezco enormemente porque me motiva para trabajar. Los discos se están convirtiendo en una tarjeta de visita para hacer luego conciertos, pero es que tampoco salen muchos conciertos, es falso que ahora se toca más que nunca. Se toca en unas condiciones pésimas y la mayor parte de las veces sin cobrar o cobrando una miseria. En este país tenemos un problema. Mientras no se dignifique la profesión del músico, a la altura de cualquier otra, la cultura estará mal.

- Pero va a presentar el disco en directo en Madrid, y el 20 de noviembre en San Sebastián.

- Sí, será en el club del Victoria Eugenia, que me gusta mucho, y con la banda con la que he grabado el disco. Luego, ya veremos.

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