Diario Vasco

Las instituciones aceptan la dimisión de Haritz Azkarraga, que reconoce «fallos en la gestión»

Joxean Muñoz, Miren Azkarate y Cristina Uriarte entran en Tabakalera para asistir a la reunión del consejo.
Joxean Muñoz, Miren Azkarate y Cristina Uriarte entran en Tabakalera para asistir a la reunión del consejo. / LUSA
  • Los retrasos en el hotel y el restaurante o la falta de un plan operativo para el edificio que tenía que elaborar son algunas de las razones que han llevado a esta situación

  • El gerente de Tabakalera no contaba con la confianza del consejo de administración

Los representantes de las tres instituciones -Gobierno Vasco, Diputación Foral de Gipuzkoa y Ayuntamiento de San Sebastián- que constituyen el consejo de administración de Tabakalera aceptaron ayer la dimisión que el gerente del centro, Haritz Azkarraga, había presentado hace unos días a la consejera de Cultura, Cristina Uriarte, alegando razones de índole personal. En la nota remitida desde Tabakalera con las decisiones tomadas por el consejo se señalaba que «reflexionando sobre las discrepancias y disparidad de criterios que ha habido, ambas partes han decidido que lo mejor para Tabakalera es concluir la relación laboral».

El arrasatearra Haritz Azkarraga, que llevaba cuatro años en el puesto, estuvo presente en la reunión celebrada ayer por la tarde, porque debía dar explicaciones en varios de los temas que se encontraban dentro del orden del día. También comentó las circunstancias que le habían llevado a dimitir, pero se ausentó en el momento en el que los asistentes debatieron qué medidas tomar sobre su situación.

Desde las instituciones se reconoce que había una pérdida de confianza debido a un cúmulo de circunstancias que venía de hace tiempo y el hasta ayer gerente acepta que ha cometido una serie de errores de gestión en los últimos meses. Los retrasos y problemas que han generado la concesión e inauguración de varias de las instalaciones del edificio, especialmente el hotel y el restaurante; la falta de un plan operativo para Tabakalera, que se le había solicitado y que ha presentado, o el hecho de no haber convocado un concurso para la adjudicación de la telefonía móvil, como también se le había pedido que hiciera, han sido algunas de las razones alegadas por el consejo de administración al hablar de esa pérdida de confianza.

Fin de una etapa

Azkarraga, que en todo momento se mostró tranquilo a pesar del revuelo mediático que su decisión había levantado, reconoció que su situación dentro del equipo de Tabakalera no era la adecuada para seguir trabajando. También apuntó que entendía que es el momento de abandonar el puesto, un año después de la puesta en marcha del Centro Internacional de Cultura Contemporánea, porque ha cumplido una etapa. Además, añadió que es consciente de que su puesto, una vez concluida la obra, necesita un perfil diferente al que él tiene.

Que el gerente no iba a seguir en el puesto era algo que se comentaba desde hace semanas y las instituciones coincidían en que el arrasatearra no debía continuar al frente de la administración del proyecto. Ayer acordaron poner en marcha un proceso de selección para cubrir el puesto. El método elegido es un concurso público, aunque todavía no se han fijado los plazos. Hasta que la plaza quede ocupada de nuevo, la responsabilidad recaerá en la directora Ane Rodríguez y su equipo, respaldados por el secretario municipal -que ejerce las mismas funciones en el consejo de administración de Tabakalera- y una asesoría fiscal externa que es quien controla las cuentas.

Los representantes institucionales en el consejo, entre los que no estaban ayer el diputado general Markel Olano y el diputado de Cultura Denis Itxaso porque se encontraban en el pleno de las Juntas Generales, consideraron que la situación creada con la dimisión de Haritz Azkarraga permite abrir un proceso de reflexión, aprovechando que ahora se ha cumplido un año de la inauguración del edificio, con la puesta en marcha paulatina de los servicios, y que ya se van plasmando los problemas que tiene el proyecto en el día a día.

Una dirección general

En ese sentido, se acordó que es necesario «proveer a Tabakalera de una estructura que contemple la figura de un director general y que dé apoyo a la dirección cultural, atendiendo a una visión del conjunto del proyecto».

El Centro Internacional de Cultura Contemporánea es una especie de Frankenstein formado por muchos vecinos -el programa cultural de Tabakalera, Kutxa Kultur, Filmoteca Vasca, Festival de Cine, Instituto Etxepare, Zineuskadi, varios establecimientos privados de carácter cultural que no están teniendo la afluencia esperada, la cafetería y en el futuro el hotel y el restaurante-, que condiciona de forma importante el proyecto y que en algunos casos supone un lastre para su funcionamiento.

Ante esta situación consideran conveniente reflexionar sobre un nuevo organigrama que contemple una figura que empaste todo este conglomerado y que dé un nuevo impulso al proyecto para entrar en una fase de maduración. Ayer se solicitó a la dirección de Tabakalera que trabaje en esta idea de un nuevo organigrama, aunque se dijo expresamente que era una idea que está «muy en borrador».

Una de las razones por las que no se incidió más en el tema de la reflexión sobre el futuro, aunque todos coincidían en que es necesaria, era que la consejera de Cultura Cristina Uriarte y el viceconsejero del mismo departamento Joxean Muñoz, miembros de la comisión ejecutiva de Tabakalera, se encuentran en funciones a la espera de que se constituya un nuevo Gobierno Vasco.