Diario Vasco

El arte que surgió en Arantzazu

Xabier Egaña, en la exposición de Arantzazu junto a 'Relectura del cuadro El nacimiento de Venus' (2009).
Xabier Egaña, en la exposición de Arantzazu junto a 'Relectura del cuadro El nacimiento de Venus' (2009). / FOTOS F. I.
  • Se pueden ver trabajos de los ya fallecidos Álvarez de Eulate y José Luis Iriondo, y de los más jóvenes Xabier Egaña y Juan Arriola

  • Gandiaga Topagunea acoge una exposición de obras de cuatro artistas muy vinculados al santuario

Gandiaga Topagunea, en Arantzazu, muestra los trabajos de cuatro artistas que fueron franciscanos y crearon sus pinturas y esculturas en profunda relación con ese santuario.

Se trata de Xavier Álvarez de Eulate, José Luis Iriondo, Juan Arriola y Xabier Egaña. La exposición, que se puede ver los fines de semana, tiene por título 'El taller de Aran-tzazu'.

Álvarez de Eulate. Álvarez de Eulate es reconocido como uno de los grandes artistas vascos del siglo XX, y mencionado en un sinfín de ocasiones como autor de las vidrieras del santuario de Arantzazu. Nacido en San Sebastián en 1919, ingresó en 1930 en el colegio franciscano de Arantzazu, y en una primera fase realizó cuadros de la serie de la Sant Faz. Es autor también de grandes murales, como los de la iglesia del Sagrado Corazón de Loiola, la parroquia de San Pedro de Lasarte y la ermita de la Magdalena en Bergara.

Pero Álvarez de Eulate fue un franciscano sobre todo de Olite. Tras una estancia de dos años en Cuba, en 1961 se instaló en ese convento navarro y allí instaló su taller y vivió durante 50 largos años.

En la exposición de estas semanas en Arantzazu se pueden ver, además de varios óleos, dos esculturas, una cabeza de Jorge Oteiza y una Virgen con Niño. En el catálogo de la exposición se puede leer un interesante testimonio de otro de los artistas, Xabier Egaña. Habla así de Álvarez de Eulate: «Amaba el paisaje de la huerta del convento con su castillo, las vides, los caquis y las berzas que estaban debajo de la ventana de su taller. Un buen día me enseñó un cuadro que representaba aquel paisaje, pero muy figurativo y bastante 'blando' para su forma de pintar. Me comentó que 'la culpa la tiene esa berza'. Efectivamente, allí estaba. Decía 'me he fijado en ella y he querido copiarla y eso mismo pidió la de al lado y la siguiente. Y así sucesivamente. ¡Y he fastidiado el cuadro!'. Gritaba enfadado algo que tomé para mí y es que '¡hay que saber parar!».

Iriondo. José Luis Iriondo, nacido en San Sebastián en 1931, era hijo de la familia que regentaba el restaurante Okendo en la capital donostiarra, en la calle de igual nombre. En su vocación franciscana influyó su madre Vicenta, que era del caserío Azpilleta del barrio oñatiarra de Aran-tzazu.

Iriondo fue un magnífico dibujante figurativo, con influencias cubistas y gran admirador del pintor realista Aurelio Arteta, cuyas obras copió a lápiz en numerosas ocasiones. Trabajó sobre todo en torno a motivos religiosos y las representaciones del ámbito rural y el costumbrismo vasco. Dejó trabajos en iglesias y conventos de medio mundo; en Gipuzkoa, en iglesias de Aizarna, Aretxabaleta, Arrasate, Astigarraga, Beasain, Berrobi, Hernani, Idiazabal, Mutriku, Ormaiztegi, Zarautz, Tolosa y San Sebastián, entre otras poblaciones. En Arantzazu se pueden ver, entre otras obras, un acrílico sobre madera con temática marinera, y algunas caricaturas de artistas como Jorge Oteiza, Chillida, Ibarrola y Álvarez de Eulate.

Arriola. Juan Arriola nació en Markina-Xemein en 1940. Ahora en Gandiaga Topagunea se puede apreciar la obra de un artista bastante desconocido en su tierra. Por ejemplo, un 'collage' compuesto por unos restos de bicicleta y unas telas, realizado hace cuarenta años, en 1976. También hay esculturas realizadas en base a sillas 'desmontadas'.

En los primeros años de la década de los 70 empezó a dar clases de dibujo en el nuevo colegio de Arantzazu. Luego dejó la orden y se trasladó a Madrid.

Egaña. El vizcaíno afincado en Zarautz es el único que hoy en día sigue creando arte y realizando exposiciones con relativa frecuencia. Una de las obras que ha llevado a la exposición de Arantzazu es el collage 'Toallas quemadas (Al asesinato de monseñor Romero)', fechada en 1980. «Está realizado, aquí, en Aran-tzazu, el mismo día que mataron a monseñor Romero, el arzobispo de El Salvador. Yo estaba dando clase de Artes Plásticas a los chavales, y la noticia me creó tal convulsión... no tenía a mano ningún lienzo, y tomé trozos de los trapos que usábamos para lavarnos. Uno de ellos estaba quemado, por haber estado junto a la estufa», ha declarado el artista.

También se pueden ver otras obras de técnica mixta de la serie «de las casullas», que dio que hablar a comienzos de los 80. «Eran obras con figuras y trapos, y también trozos de casullas viejas, que ya no se usaban, tomadas de la sacristía de Aran-tzazu. Hice una exposición en unos locales de la Caja de Ahoros Provincial, en San Sebastián, y hubo quien se quejó ante el obispo Setien, por considerar algo así como un sacrilegio. Entiendo que a parte de la gente de edad le resultara un poco fuerte ver ahí vestimentas de celebraciones litúrgicas».