Diario Vasco

La Ruta Carreteril alcanzó el mar

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La caravana de carretas enfiló por la calle Hernani para dirigirse a Albaola, en Pasaia. / FOTOS PEDRO MARTÍNEZ

  • Tras un periplo de 18 jornadas, la brea elaborada en Burgos para la nao San Juan llegó a Pasaia

La aventura que comenzó el pasado 31 de agosto, cuando tres carretas tiradas por bueyes y vacas serranas partían de la capital burgalesa con un cargamento simbólico de pez y alquitrán, escribía ayer su final en Pasaia; un final feliz del que fueron testigos quienes se sumaron a su última etapa, la más urbanita y también la más multitudinaria de cuantas han vivido sus protagonistas los últimos 18 días. El cansancio acumulado de las etapas discurridas por tierras de Burgos, La Rioja, Álava, Navarra y Gipuzkoa, se veía compensado con la gran acogida que les dispensaron los donostiarras a su paso por el centro de San Sebastián.

Los aplausos de quienes esperaban desde temprano en el Boulevard dieron paso, poco después, a palabras de ánimo y agradecimiento. La denominada Ruta Carreteril o Gurdi Bidea, organizada por la Fundación Albaola, la Cabaña Real de Carreteros de Quintanar de la Sierra y Donostia 2016, hacía una escala en el Consistorio antes de poner rumbo a su destino final, la Factoría Marítima Vasca Albaola, en Pasai San Pedro, donde habría de entregar la brea que precisa el galeón San Juan para su impermeabilización.

«La nao sirve como excusa para poner de relieve lo que eran capaces de hacer nuestros antepasados hace 450 años y recordar esa relación tan estrecha que ha existido siempre con distintas regiones de nuestro entorno», manifestaba en un salón de plenos lleno de carreteros el alcalde, Eneko Goia, quien deseaba que su viaje llegase «a buen puerto, al puerto de Pasaia».

A la recepción también asistía el diputado de Cultura, Turismo, Juventud y Deportes, Denis Itxaso, quien ponía el acento en el proceso de construcción de la réplica de la nave ballenera hundida en 1565 en aguas de Canadá. «Soñamos con que algún día la nao saldrá del astillero y la podremos ver navegar, pero entendemos el proyecto como un proceso tan rico como el de su objetivo final», declaraba, y añadía que a través de este mismo proceso «Albaola está hermanando pueblos y eso es muy bonito».

En palabras del director del programa cultural de Donostia-San Sebastián 2016, Xabier Paya, «los valores de la Ruta Carreteril representan muy bien a la Capitalidad Europea de la Cultura». Paya hacía hincapié en «ese viaje que ha aunado cultura, naturaleza, esfuerzo, convivencia...».

Tras llevar a cabo un intercambio de regalos protagonizado por visitantes y autoridades, el acto concluía con la lectura de una poesía de Pedro Gil sobre un histórico carretero y varias coreografías llevadas a escena por la compañía de danza Kukai.

La caravana reanudaba su marcha. Esta vez, sobre el asfalto de la Avenida de la Libertad, la calle Miracruz y Ategorrieta, vías por las que se paralizó el tráfico rodado para que las carretas pudieran emprender los últimos kilómetros de su periplo sin correr peligro alguno. «Parece una manifestación», comentaban sorprendidos los ciudadanos que veían pasar el convoy, al que se iban sumando cada vez más personas, hasta contarlas por centenares.

Aperitivo de Arzak

A su paso por el alto de Miracruz, Juan Mari y Elena Arzak salían de su restaurante para ofrecer un pequeño aperitivo a los viajeros. Su establecimiento fue el primero en apadrinar la nao San Juan poco antes de iniciarse su construcción hace ya dos años. «Nos han dado fuerzas para afrontar el final de la etapa», confesaban los integrantes de la Cabaña Real de Carreteros.

Un nuevo impulso les aguardaba a su entrada en el distrito pasaitarra de Trintxerpe, donde muchos vecinos esperaban para recibirles junto a la alcaldesa, Izaskun Gómez, y otros miembros de la corporación municipal. «Esta pez no sólo une dos puntos geográficos, une mucho más; vuestros bosques con nuestra bahía, vuestros hornos con nuestros astilleros; y nace siglos atrás, nace de la tradición y la historia compartida», señalaba la regidora ante su homónima de Quintanar de la Sierra, Yasmina Lozano, quien, emocionada, no podía contener las lágrimas.

Todos juntos recorrían el tramo final, el que se asoma a un mar que a punto estuvo de asustar a las reses. El sonido de los cencerros de los zanpanzar de Itaia que las escoltaron y los bertsos entonados por Jon Maia y Amets Arzallus pusieron banda sonora a los últimos minutos de la aventura.

El presidente de Albaola, Xabier Agote, mostraba su satisfacción por el resultado de la experiencia que, pese a haber sido «dura físicamente y difícil», ha ayudado a «poner luz en nuestra historia». Según explicaba, «la iniciativa no sólo ha servido para dar a conocer que nuestra cultura marítima y la serrana de ellos tenía relación, sino que también nos ha permitido averiguar que la nao San Juan, al igual que muchos barcos, se aseguraba en Burgos. Es algo que desconocíamos, pero que sirve de prueba de que la relación entre ambos pueblos era muy intensa».

Igual de satisfecho se mostraba Antonio Martín, portavoz de la Cabaña Real de Carreteros, quien agradecía a Albaola «esa ilusión con la que nos ha arrastrado». «La nao San Juan ha supuesto un impulso para que sigamos trabajando», concluyó.