Diario Vasco

«Todo está listo para empezar el lunes»

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El auditorio, la 'joya de la corona' del edificio, con las butacas de la platea recogidas y un contrabajo en el escenario. / FOTOS LOBO ALTUNA

  • Concluido el traslado, Musikene inicia el curso en su nuevo edificio de la zona universitaria

  • Toda la actividad docente se impartirá en las nuevas instalaciones, con lo que se pone fin a la situación de provisionalidad del Centro Superior de Música

«Todo está a punto y las palabras clave son ilusión y trabajo en equipo». Es el resumen de Miren Iñarga, directora de Musikene, a tres días de que comience el curso en el nuevo y singular edificio de la plaza de Europa de Donostia, en plena zona universitaria. Después de un verano volcado en el traslado, la responsable del centro muestra satisfecha unas instalaciones en las que todavía son visibles las cajas de la mudanza, aunque todo está listo para que el próximo lunes los 320 alumnos que cursarán estudios superiores de música hagan suyos los 13.096 metros cuadrados de superficie útil del nuevo edificio.

«Lo hemos conseguido, vamos a abrir las puertas en el plazo que nos habíamos fijado», destaca Iñarga, a la vista de las nuevas instalaciones y consciente de que la provisionalidad de Musikene ha llegado a su fin. La mudanza comenzó en el momento en que fueron cesando las actividades del curso 2015-2016 en las tres sedes en las que se impartían las clases hasta ahora, es decir, el palacio de Miramar, la Escuela Municipal de Música y la sede del Coro Easo. «El traslado de un centro de estas características es muy complicado y ha habido momentos difíciles, pero quizá lo más problemático ha sido la planificación», señala la directora. «Eran muchos los factores que debíamos tener en cuenta y, por otro lado, no teníamos la experiencia de una mudanza de esta envergadura, por lo que haber llegado a cumplir los plazos es todo un éxito», añade Iñarga.

El inicio de curso no implica que todo esté en su sitio en el nuevo edificio, pero sí lo imprescincible como para desarrollar la labor docente. Los pianos y la percusión ya se encuentran en sus respectivas aulas después de un traslado realizado por especialistas que, por ejemplo, exigió que algunos de los instrumentos tuvieran que abandonar la sede de Miramar por las ventanas. Por otro lado, algunos de los viejos elementos procedentes de las antiguas instalaciones serán en breve reemplazados por los que contempla el plan de equipamiento aprobado por el Gobierno Vasco y que supone una inversión de casi millón y medio de euros, que se suman los 20,7 invertidos en la construcción del edificio.

Con la entrada de los alumnos el próximo lunes finaliza la historia de provisionalidad del Centro Superior de Música del País Vasco. El nuevo edificio, cuya construcción se dio por finalizada en diciembre del pasado año después de 38 meses de obras, es un proyecto de los arquitectos Aitor Gurtubay, Asier Atxurra y Unai Zelaieta, del estudio Gaz de Bilbao. Su diseño ha sido reconocido con un premio del Colegio Oficial de Arquitectos Vasconavarro como uno de los edificios más emblemáticos de los últimos años y constituye todo un reclamo internacional. El pasado viernes, por ejemplo, una delegación de arquitectos daneses y suecos se desplazó a Donostia para visitar la construcción negra y dorada.

Un auditorio muy funcional

La nueva sede de Musikene posee un sótano con 53 plazas de aparcamiento y en la planta baja se encuentran un espacioso vestíbulo, la cafetería, que dará a la calle, la conserjería y varias salas de usos múltiples, una de ellas ahora habilitada como sala de prensa. En la planta baja también se emplaza «la joya de la corona», en palabras de los arquitectos. El auditorio es todo un alarde de funcionalidad. Con un espacio de 588 metros cuadrados, que lo convierte en una instalación de tipo medio en su género, cuenta con un impresionante escenario de 17 por 15 metros, apto para albergar una orquesta sinfónica y un coro de cien voces. Con una capacidad de 420 personas, su diseño permite retirar fácilmente las butacas de la platea y camuflarlas debajo del escenario; también puede plegar los asientos de la parte posterior en rampa, lo que permite crear un espacio diáfano o su división en tres salas. «Queremos dar mucha vida al auditorio. Es una oportunidad que no poseíamos y que estamos deseando brindarla a la ciudadanía», señala Iñarga.

En el primer piso se sitúa la administración y los despachos. Entre ellos los que ocupan la directora académica y el director gerente, Juan María Juaristi, que se incorporó al equipo en marzo. En esta planta se encuentra la biblioteca-mediateca del centro, que dispondrá de 765 metros cuadrados, suficientes para albergar los 50.000 documentos que posee Musikene, entre partituras, libros, vinilos, CD y DVD. Todas las piezas se encuentran ya en el nuevo centro, aunque aún guardadas en cajas y a la espera de que a lo largo de este trimestre se vayan situando en sus correspondientes lugares.

Musikene cuenta con una plantilla de 168 profesores, cuyos despachos y las salas de reuniones se sitúan en la segunda planta, donde también se han dispuesto salas de ensayos, aunque el espacio docente se localiza entre las plantas tercera y cuarta. El nuevo edificio cuenta con 55 aulas instrumentales, diez de teoría, una de electroacústica y otra de grabación, además de 39 cabinas de ensayo.

Pero si la propuesta arquitectónica llama la atención por su forma irregular recubierta de negro y coronada por planchas doradas, «un guiño al acabado que presentan muchos instrumentos», según dijeron los arquitectos, en el interior también se han cuidado los detalles. «Todas las aulas disponen de luz natural, que es primordial para los músicos», destaca Iñarga. Por otro lado, la acústica ha sido un reto para los arquitectos, sobre todo porque el edificio se encuentra frente a una rotonda con tráfico intenso que genera mucho ruido. Así que los tabiques son dobles, lo mismo que los techos, los suelos y los cristales de las ventanas. Para evitar los ruidos internos, el diseño contempla que las puertas no estén enfrentadas; tampoco hay radiadores que puedan conducir el sonido. El sistema de calefacción se soluciona mediante suelo radiante. Y la renovación de aire es constante para impedir que se abran las ventanas. El diseño también alcanza el color interior. Mientras que los suelos son negros y las paredes armonizan con el exterior, en la zona docente aparece el blanco en paredes y puertas.

«Ahora tenemos que adaptarnos al nuevo edificio», señala la directora. «Es que no estamos acostumbrados porque nunca hemos coincidido en un mismo espacio», añade. El fin de la provisionalidad supone también el final de una situación en la que profesores y alumnos estaban divididos en tres centros y la convivencia resultaba difícil. «Ahora vamos a estar todos bajo un mismo techo y eso requerirá también un proceso de adaptación, aunque sin duda que es un enriquecimiento a nivel humano», subraya la directora.