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Julia Navarro: «A veces preferimos no ver la realidad porque nos asusta la parte oscura del ser humano»

La escritora Julia Navarro presenta hoy en el Aquarium de Donostia su sexta novela.
La escritora Julia Navarro presenta hoy en el Aquarium de Donostia su sexta novela. / IGNACIO PÉREZ
  • Julia Navarro, Escritora, La autora presenta hoy en San Sebastián, en el marco del Aula DV, su última novela, 'Historia de un canalla'

En 2004, después de haber publicado varios libros de actualidad política, lanzó su primera novela, 'La Hermandad de la Sábana Santa'. Fue un éxito rotundo, al que siguieron 'La Biblia de barro', 'La sangre de los inocentes', 'Dime quién soy' y 'Dispara, yo ya estoy muerto'. Julia Navarro (Madrid, 1953), ha sorprendido a sus lectores incondicionales con la que se ha calificado como su novela más psicológica. 'Historia de un canalla' no solo es un espejo de la ambición y la codicia humana, sino también una cruda descripción de los turbios resortes del poder político y económico y del uso perverso de las herramientas de comunicación. Invitada por el Aula DV, Julia Navarro presenta hoy su nueva obra en el Aquarium a las 19.30 horas.

- ¿Su sexta novela representa un salto?

- Supone un cambio, aunque guarda coherencia con mis novelas anteriores porque yo siempre cuento una historia. En esta ocasión el escenario es la sociedad actual. Planteo una reflexión sobre la sociedad de la comunicación y el poder para manipular a la opinión pública, y sobre la parte más recóndita y oscura del ser humano. Además, es una novela escrita en primera persona, lo que hace que el personaje pueda resultar brutal para los lectores.

- ¿Situar la novela en la época actual es más arriesgado que llevarla a un momento específico de la historia?

- Yo siempre he escrito sobre el siglo XX, que es anteayer. Cuando me dicen que escribo novelas históricas lo niego. Todas mis novelas sin excepción transcurren en el siglo XX. Lo que ocurre es que en algunas existe una mirada hacia el pasado, pero es una leve mirada. Por eso no entiendo que me traten de encasillar en la novela histórica.

- El título, 'Historia de un canalla', es bien explícito, define perfectamente a Thomas Spencer.

- En realidad es un personaje muy poliédrico, muy complejo, imposible de ventilar calificándolo de 'tipo malo'. Hay que releerlo. Es una persona que no se siente bien dentro de su propia piel y cuya infancia le va a marcar las relaciones que tendrá con la gente, sobre todo con las mujeres, a lo largo de su vida. Es un personaje que aparentemente no tiene conciencia, aunque cuando explica su vida también va diciendo cómo debería haber hecho las cosas. Eso implica que de alguna manera la conciencia le está golpeando.

- ¿Se ha topado en el mundo real con seres como Thomas Spencer?

-Yo y todos. Claro. Lo que ocurre es que mi personaje nos pone en bandeja la parte más recóndita del ser humano. Hay quien me recuerda que Spencer era malo hasta en la infancia. Pero, ¿qué son esos niños que acosan a sus compañeros en clase? A veces preferimos no ver la realidad porque nos asusta encontrarnos con la parte oscura de los seres humanos. La obviamos. Por eso, esta novela es un ejercicio en el que obligo al lector a mirar a esa parte oscura. De alguna manera es como ponerle un espejo sobre sí mismo. Quizá no les guste lo que aflora.

- En el capítulo de la infancia, por ejemplo, la sensación es que el pequeño Thomas no tiene quien le señale los límites.

- Sus padres le quieren mucho, pero no saben cómo abordar el problema de un niño que se siente diferente.

- Pero es que, por ejemplo, se complace matando a un gorrión.

- Porque siente la necesidad de llamar la atención. Está pidiendo a gritos que le den respuestas y sus padres, aunque le adoran, no se las dan.

- Por otro lado, esa amargura vital del personaje tiene consecuencias en quienes le rodean, especialmente las mujeres de su entorno.

- Él arrastra un problema mal resuelto con su madre, que los lectores entenderán por qué cuando lean el libro. Esa relación de desconfianza y de debilidad ante las mujeres le llevan a sentirse superior a ellas. La primera víctima de Thomas Spencer es él mismo.

- Pero es un maltratador.

- Claro, los hombres que maltratan a las mujeres en realidad están escondiendo su enorme debilidad. Son débiles e inseguros. Spencer es un machista y un maltratador, un tipo muy débil. Un hombre que no sepa tratar a una mujer de igual a igual en realidad es un acomplejado.

- En esta novela aborda también el lado oscuro del poder y el uso de la comunicación como instrumento de manipulación de la opinión pública.

- Sí, en los últimos veinte años han cambiado todos los paradigmas sociales a través de las nuevas herramientas de la comunicación. Las nuevas técnicas facilitan que sea más sencillo manipular a la opinión pública. En el libro cuento qué hay detrás del escenario, cómo se realiza esa manipulación, qué esconden las campañas electorales y cómo se intenta destruir al contrario con métodos no demasiado limpios... Por tanto, invito a reflexionar sobre la condición humana y sobre la sociedad de la comunicación en la que vivimos, en la que tenemos tanta información al minuto que a veces no somos capaces de procesarla.

- ¿Quizá aquí estemos ante un problema de educación?

- Sí. Me parece un auténtico escándalo, entre las decisiones que se han tomado en los últimos años en el terreno de la educación, que se haya convertido en 'marías' las asignaturas que tienen que ver con las humanidades: filosofía, historia, historia del arte, incluso historia de las religiones... Esas materias aportan una forma de entender el mundo, de saber de dónde venimos. Todas las asignaturas de humanidades se han ido diluyendo y con ello los instrumentos para dotar al ciudadano de un pensamiento crítico.

- Desde 2006 lleva publicados seis libros de ficción después de varios años escribiendo libros ensayos y libros relacionados con la política fundamentalmente. ¿Volvería al mundo de la no ficción?

- Nunca se puede decir de esta agua no beberé, pero hoy digo que no. En principio, me siento cómoda en la novela y de hecho ahora estoy escribiendo la séptima. No tengo intención de salirme de este mundo.

- ¿Escribiría sobre la situación política que padecemos en este momento?

- La verdad es que no me inspira.

- Hablaba de una novela que está escribiendo...

- ¡Ah..! Eso no se lo cuento a nadie. Ni siquiera a mi editor.