Diario Vasco

Unos Ciudad de San Sebastián con premio en directo

Mireia Gabilondo felicita a Luis Elizechea ante Mikel Astigarraga y Antonio Campos.
Mireia Gabilondo felicita a Luis Elizechea ante Mikel Astigarraga y Antonio Campos. / JOSÉ MARI LÓPEZ
  • El ganador de la categoría de teatro en euskera, Luis Elizechea, se encontraba en la sala cuando se abrieron las plicas con su nombre

La lectura de los ganadores de la 53 edición de los Premios Literarios Kutxa Ciudad San Sebastián, que se entregan con carácter bienal, tuvo ayer momentos de gran emotividad. Después del impasse de 2014, año en el que la entidad financiera decidió suspenderlos por cuestiones económicas, se han recuperado y los jurados dieron a conocer en la sala Ruiz Balerdi en Tabakalera su dictamen. La entrega de los premios tendrá lugar el 16 de diciembre.

Entre el público se encontraba el errenteriarra Luis Elizechea que comenzó a temblar cuando oyó a Mireia Gabilondo -portavoz del jurado de la categoría de teatro en euskera a la que se presentaron 13 títulos-, hablar de las bondades de la obra teatral 'Argiaren hautsa'. No era para menos, la había escrito él. Cuando finalmente el secretario, Antonio Campos, leyó su nombre, se fundió en un abrazo con su mujer y sus hijos, ante el aplauso y la emoción de todos los presentes. Como los nombres de los premiados son secreto y muchos de los que los participantes son de fuera no suele ser habitual que un autor se entere en directo de que ha sido galardonado.

Elizechea, que recibirá 15.000 euros más un trofeo, ha escrito «una obra que siempre he querido contar. En principio iba a ser una novela, pero con familia numerosa no me daba tiempo a escribir tanto». Trata sobre un hombre y una mujer que se encuentran en una residencia con dos formas diferentes de entender la vida, la vitalidad de la mujer ante el fin de sus días ayuda al hombre a enfrentarse a su miedos. «Habla de la vida, de la muerte, del amor y también de la memoria».

Grupo amateur

«He leído en el periódico que hoy se fallaban los premios y que la entrada era libre así que he decidido venir como espectador. Es la primera vez que me presento, aunque no es la primera obra que escribo. Tengo dos novelas. Además, soy de un grupo de teatro amateur de Errenteria, Ereintza, y me encargo de escribir la obra que anualmente representamos en las fiestas del pueblo. Suelen ser comedias», explicó el autor.

El premio en la categoría de teatro en castellano, dotado también con 15.000 euros y trofeo, fue para la única mujer de la lista de los galardonados, Raquel Pulido Gómez. Se impuso entre las 207 obras presentadas con 'Memoria de prácticas'. Fernando Bernués, portavoz del jurado, indicó que se habían decantado por esta obra «por su humanista reivindicación de la labor de los auténticos educadores, los que se implican en su labor docente, y cuyo mérito es ignorado por las instancias educativas, a menudo más preocupadas por la burocracia que por el progreso real de los alumnos. Con una propuesta vital, personal y conmovedora, muestra el valor de quienes arriesgan su puesto por amar de verdad su oficio».

El premio de relatos en castellano, al que han optado 157 obras y que está dotado con 10.000 euros, recayó en 'Un momento, señor verdugo', del madrileño Francisco López Serrano. El jurado, encabezado por Fernando Marías, quiso resalta «la excelencia de la obra, que hemos leído gozosamente. Además hemos querido reivindicar el microrrelato, que parece que en la actualidad está en segundo plano. Está formado por unos textos en los que se ve ganas de decir cosas nuevas. Bastantes de los relatos enviados nos han gustado, pero hemos debatido sobre dos en concreto. Este nos ha gustado por un interesante sentido del humor y por su irónica mirada».

Por último, en la categoría de relatos en euskera, a la que se presentaron 11 candidatos, el premio fue para el guipuzcoano Aritz Gorrotxategi Mujika que ya en 2001 ganó el Ciudad de Irun de poesía que también concede la Kutxa. Itxaro Borda, miembro de este jurado, destacó que «la mayoría de los relatos presentados tenían un nivel muy alto y hablaban de la realidad de una forma cruda».