Diario Vasco
Enrique Santiago, delante del edificio de Zinealdea en Oiartzun.
Enrique Santiago, delante del edificio de Zinealdea en Oiartzun. / LOBO ALTUNA

El juicio de Zinealdea se repetirá por indefensión de Enrique Santiago

  • El impulsor de la ciudad del cine considera que el presidente de Oarsoaldea paralizó el proyecto y vendió terrenos públicos a un privado sin justificación

«Fue una iniciativa de inversión 100% privada. Se construyeron los pabellones para los platós y oficinas. No tiene actividad. Los dueños entendieron que no era el momento de ponerla en marcha. Coincidió con una momento de crisis muy fuerte en el sector audiovisual y llegaron a la conclusión de que iban a perder más dinero abriéndolo que manteniéndolo cerrado». Esta breve respuesta que dio Fernando Nebreda, gerente de Oarsoaldea S.A., a una pregunta sobre el fiasco de la Ciudad del Cine en Oiartzun en una entrevista en este periódico, ha indignado a Enrique Santiago, el que fuera el impulsor del proyecto, que ha decidido responder.

El tema se encuentra en los juzgados, después de que Santiago demandara a Oarsoaldea S.A. y a la empresa Zineazpiegiturak S.A, que entró en la propuesta como financiación privada. Solicita 310.000 euros por los doce años en los que trabajó en el proyecto como presidente de Zinealdea «sin percibir un solo euro porque había llegado a un acuerdo para que una vez que estuviera todo construido, la empresa privada que los gestionara me pagara de los beneficios». El 21 de octubre del año pasado, un juez desestimó la demanda, pero el pasado 9 de junio un tribunal de la Audiencia Provincial aceptó el recurso presentado por Santiago, al considerar que hubo indefensión, y señaló en su sentencia que el juicio debía celebrarse. «El primer juez pretendía juzgar a los dos por separado, cuando yo entendía que debía ser de forma conjunta. Ahora se ha estimado que al separar las partes me quedaba indefenso».

Aglutinar empresas

La idea del Zinealdea surgió en el centro Sarobe de Urnieta. El objetivo era crear un polígono industrial que aglutinara las empresas de servicios audiovisuales y escénicos, al tiempo que se creara una Film Comission Transfronteriza para atraer rodajes de películas. Según Santiago «en aquella época se hacían casi 300 filmes en España y el doble en Francia». Iba a consistir en servicios integrales desde el principio hasta el final de la producción, que una vez se pusiera en marcha con la creación de los puestos de trabajo conllevaría también una segunda etapa con la edificiación de un hotel y un centro comercial entre otras infraestructuras.

Santiago explica que «para que los riesgos fueran mínimos para las inversiones de las instituciones se creó la empresa Zinealdea S.A., compuesta por un 25% del capital público, gestionado a través de la Agencia para el Desarrollo Oarsoaldea, y un 75% privado, que lo aportaba Zineazpiegituak, con Gabriel y Elena Salegui como inversores».

Santiago asegura que «para convencer a la Spri para que aportará las ayudas para los terrenos en Lintziringaina y se encargara de la urbanización se buscaron y consiguieron una serie de precontratos con empresas de Euskadi, Francia, España, México y Bélgica. Se consiguió el terreno al 50% de su precio de mercado. Yo nunca negocié con la parte privada, fue Fernando Nebreda, como gerente de Oarsoaldea quien lo hizo y quien vendió los terrenos». El proyecto comenzó a gestarse en el año 2003; se presentó en noviembre de 2006 y se desestimó en 2012.

Mantiene Enrique Santiago que «la entidad pública en su momento facturó a Zineazpiegiturak 9.116,934 euros: 7.527.880 euros corresponden al precio por el que la Spri vendió los terrenos a Oarsoaldea y esta a su vez los traspasó a la empresa de los hermanos Salegui. Restan a favor de Oarsoaldea 1.544,957. A estas cantidades hay que añadir las subvenciones que recibió por parte del departamento de Pesca del Gobierno Vasco dirigidas al desarrollo del proyecto, pero que la gerencia nunca ha querido especificar la cuantía». También recuerda que del Fondo Euskadi-Aquitania se recibieron 26.000 euros para la creación de la Film Comission Transfronteriza.

El impulsor del proyecto señala que «como se demuestra con la participación de la SPRI y las subvenciones recibidas, no se puede decir tan alegremente que el polígono industrial Zinealdea es cien por cien capital privado. Más bien diremos que con la inversión pública para realizar un proyecto que generara riqueza y trabajo en la comarca se ha desarrollado una especulación inmobiliaria que ha permitido a unos inversores privados hacerse con un terrenos de una manera un tanto fraudulenta, sin una justificación empresarial o política».

Santiago calcula que a finales de año o principios del que viene sea cuando el juicio vuelva a repetirse.