Diario Vasco

«Las viejas canciones cobran otra vida con el respaldo de una banda sinfónica»

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Urko posa en la Plaza de la Constitución, escenario de otro de sus conciertos. Mañana repite acompañado de la Banda de Bilbao. / UNANUE

  • Josean Larrañaga, Urko Cantante, El músico donostiarra protagoniza mañana un concierto en la Plaza de la Constitución con la Banda de Bilbao. «Será una fiesta», anuncia

Josean Larrañaga, Urko, lleva medio siglo en los escenarios pero se sigue entusiasmando con cada nuevo proyecto. Mañana presenta en la Plaza de la Constitución de Donostia «un cóctel redondo», según anuncia: «El viejo cancionero donostiarra y mis temas clásicos acompañados por la impresionante fuerza de la Banda de Bilbao y sus sesenta músicos».

Será un concierto gratuito, «y una fiesta», a las siete de la tarde. «Que la gente venga a divertirse y a cantar porque vamos a pasarlo muy bien», dice el músico. Urko abrió este «experimento» en junio en Irun, triunfó también en agosto junto al Guggenheim y ahora llega a San Sebastián. Después de haber pasado un año retirado de los escenarios Urko presenta el concierto y habla de su ciudad, de su país y del 2016. «La vida me ha hecho más prudente, pero sigo fiel a mis ideas», dice.

-Asegura que el de mañana será un concierto especial por muchas cosas.

-Sí. Después de un año retirado de los escenarios decidí volver de manera tranquila y con un proyecto distinto. Había colaborado con la Banda Municipal de Bilbao para un proyecto concreto y de ahí surgió el planteamiento de realizar una gira con mis canciones de siempre adaptadas a la fuerza y acompañamiento de una banda de música. Empezamos el pasado junio en Irun, con la banda de ese municipio, y resultó muy bien. En agosto repetí en Abandoibarra, junto al Guggenheim, con la Banda de Bilbao, en la apertura de su Aste Nagusia, y ahora repetimos en Donostia, mi casa. Fue fantástico. En invierno iremos con una propuesta similar a Vitoria y Pamplona y ya hay propuestas de repetir la fórmula en Madrid o Santiago de Compostela.

-A Urko siempre le ha gustado cambiar de formatos, y ahora da otro paso adelante.

-Sí, me gusta evolucionar y probar otras cosas. En este caso he notado el vértigo: cuando actúo con mi grupo habitual me doy la vuelta en escena y casi sin hablar me comunico con mis músicos. Con una banda sinfónica impresiona girarte y tener a sesenta intérpretes con este nivel detrás, pendientes de un director subido en un pódium. Hemos cuidado el trabajo desde el principio, con unos arreglos muy mimados, y una selección del repertorio muy afinada para que todas las canciones funcionen con la complicidad de una banda.

-¿Cómo fue el proceso?

-Iñaki Urkizu, subdirector de la Banda de Bilbao, realizó los arreglos. En principio fueron 16 canciones, ahora son 17. Se ha logrado un resultado que da nueva vida a mis canciones y pone en valor a la banda. Yo soy un enamorado de las bandas de música, pero no cuando tocan en un kiosko donde están 'apelotonados', sino en un escenario grande, y en condiciones, donde la música suena como debe. En la Consti estarán a tres alturas, bien sonorizados e iluminados, en perfectas condiciones.

-¿Qué canciones forman el repetorio que sonará mañana viernes?

-Las clásicas de Iparragirre que he solido cantar, más los temas del viejo cancionero donostiarra, desde el 'quisiera ser alcalde' hasta 'artillero', o las mías de siempre como 'Maite' o el 'Guk euskaraz'. Para mí es un placer cantar las viejas canciones de San Sebastián, temas que se encontraban en muchos casos perdidos y que logramos recuperar hace años. Aquel disco marcó mi vida. Disfruto cantando esas canciones con mi pianista Javier Pérez de Azpeitia, que por supuesto también estará conmigo en el escenario. Además, a una plaza como ésta tienes que venir con un repertorio así, y no a dar la chapa con un concierto que duerma a la gente.

-La elección de la Plaza de la Constitución como escenario tampoco es casual.

-Me parece el marco idóneo para un concierto de este tipo. Al principio se pensó en el kiosko del Boulevard, pero no me gustan los kioskos para conciertos. Canto una canción de Iparragirre que evoca precisamente esta Plaza de la Constitución. Tiene un 'xarma' especial. Yo monté aquí hace años otro concierto único basado en grandes fotos. Y en éste volveré a entregarme: últimamente, tras mi año de parón, gozo de manera especial en los conciertos. Estoy como en una quinta dimensión y disfruto como nunca en escena.

-En Semana Grande fue la Orquesta Mondragón la que celebró en la Consti un concierto aniversario.

-Sí. Yo tengo mucha afinidad con la Mondragón y con Javier Gurruchaga. Cuando trabajé con Santi Ugarte éste llevaba a la Orquesta Mondragón. Y coincidí con Gurruchaga trabajando en el mismo banco, el Hispano Americano: él estuvo de ordenanza hasta que apostó por la música y yo también descubrí al cabo de un año que aquella locura del banco no era para mí. Pero más allá de historias creo que la música en euskera y de grupos vascos vive hoy su mejor momento. Hay una calidad y variedad apabullantes.

-Hay quien le hace bromas sobre el hecho de presentarse en el corazón de la Parte Vieja donostiarra con la banda de Bilbao...

-Es una banda extraordinaria. Hasta donde yo sé, nunca ha actuado en San Sebastián. Me parece bonito el cóctel de Urko, con canciones donostiarras y una banda de Bilbao en la Plaza de la Constitución. Quien tenga dos dedos de frente disfrutará más allá de las rivalidades. Yo tengo un 'feeling' muy bueno con esta gente.

-¿En qué ha cambiado el Urko del inicio con el Urko de hoy?

-Llevo 48 años cantando en euskera, y más como rockero, cuando tenía 14 años y montamos grupos pioneros en Donostia como 'Los corsarios'. Pero en lo fundamental sigo siendo el mismo: siempre he creído en ser coherente, en la justicia social, en decir lo que pienso, en mi país, en mi idioma... Sí es verdad que con los años te haces más prudente. Ahora veo las cosas desde el córner, más tranquilo. Yo me siento querido en Donosti, con mi gente: siempre he volado a ras de suelo, como uno más, de barrio. La pequeña diferencia es que a ratos subo a un escenario y canto.

-Siempre ha estado implicado, como actor u observador, en la sociedad vasca. ¿Cómo ve ahora el país?

-Lo veo bien: se están haciendo las cosas con seriedad y rigor. Y tenemos que batirnos por mantener el concierto económico, que es la base de nuestra calidad de vida.

-¿Y Donostia, su ciudad?

- También la veo en un buen momento. Ahora estoy asustado, como tantos, por el turismo y sus efectos, como las subidas de precios. Voy a poner un ejemplo: un hotel de cinco estrellas en Bilbao, en agosto, costaba 145 euros la habitación por noche; una pensión en el Boulevard de Donostia, por las mismas fechas, 140 euros. Sé que es la ley de la oferta y la demanda, pero luego eso se traslada también a otros ámbitos de precios que pagamos por igual turistas y donostiarras. En Barcelona hasta los propios turistas se quejan de la aglomeración. Aquí no hemos llegado a eso, pero debemos estar atentos.

-¿Es de los desencantados por Donostia 2016 o hace balance positivo de la capitalidad?

-Pienso que se han hecho muchas cosas. Había que saber desde el principio de qué iba esto: quizás alguien pensaba que íbamos a ver grandes conciertos con el espíritu de Frank Sinatra, pero se trataba de sumar muchas actividades, algunas hasta con un punto friki, y en esa efervescencia ha habido revulsivos interesantísmos... y alguna marcianada. Todo lo que sea fomentar la cultura debe ser bienvenido: me parece vergonzoso, por ejemplo, que se mantenga el 21% de IVA para la cultura y solo sea del 4% para la pornografía o del 10% para el fútbol, que es el supernegocio.