Diario Vasco

«No queríamos prohibir desde el principio, pero los balones ya no se van a poder usar»

  • La directora del centro asegura que «crear nuevos públicos es uno de nuestros objetivos» y que Ubik y Mediación trabajan ya en esa línea

Los usos no estrictamente culturales que algunos visitantes de Tabakalera han realizado durante estos primeros meses han generado cierta polémica entre los ciudadanos. Ane Rodríguez asegura que en los próximos meses el centro trabajará en reconducir a esos públicos hacia algunas de las actividades programadas.

-¿Va a generar Tabakalera nuevos públicos no habituales en algunas de las actividades que acoge?

-Maider López: No sé si es nuevo o no. Yo he ido a una charla de Cabello/Carceller sobre feminismo y ahí había una parte del público que no hubiese asistido de celebrarse en otro lugar. No sé si Tabakalera tiene que lograr eso, pero por ahora he visto que sucede.

-Pablo Malo: Es imprescindible que la gente de la calle pueda acceder a Tabakalera con toda naturalidad y que no se convierta en un «recinto cultural» que espante y que se quede para los muy interesados, los muy especializados y «los muy cafeteros», que se dice. Eso sería una pena porque aquí hay muchísimo dinero invertido y un equipo que estáis trabajando mucho y bien. Por fortuna, aquí no se hicieron viviendas, ni entraron grandes cadenas de ropa, pero sí que me gustaría ver más gente de la calle.

-Maider López: Yo tengo una visión diferente. ¿Has mirado esa biblioteca o los pasillos?

-Pablo Malo: Desde el principio he dicho que Ubik me parece uno de los grandes aciertos. En cuanto a lo de la gente en los pasillos es muy engañoso. A mí ver a niños jugando con un guardia de seguridad que les dice que no hagan tanto ruido o a dos señoras ahí sentadas mientras se comen un bocadillo no me parece que sea gente que venga a ver cultura. Es engañoso.

-Sara Morante: Pienso que el centro cumple en ese sentido dos funciones. Por un lado, da visibilidad a creadores y por otro lado, acerca a la gente de la calle que normalmente no se interesaría por este tipo de creación. Tabakalera cumple estas dos funciones porque es su vocación y porque se alimenta de dinero público. No digo que haya que 'popularizar' ni cambiar el contenido para adaptarse a lo que consume la mayoría de la gente, pero sí intenta atraer a públicos que normalmente no se acercaría.

-Ander Izagirre: Yo creo que hay una cierta hipocresía. Por una parte, se exige que sea una espacio para la ciudadanía y por otro, a la mínima, empiezan las quejas de que si están las familias o los chavales... Claro que puede haber excesos y puedes criticar que esto al final sea un cobijo para días de lluvia con butacas y niños jugando, pero habrá que ser un poco tolerante y admitir que algunas personas entran y se enganchan con lo que hay dentro.

-Pablo Malo: Yo no he visto a chavales jugando al balón en ninguna casa de cultura y aquí sí lo he visto, y no una ni dos veces. Al ser espacios tan amplios, existe la tentación de que la gente los utilice en lugar del parque.

-Ander Izagirre: Por supuesto, no me parece una buena idea que el patio se convierta en un campo de fútbol, pero sí que Tabakalera se convierta en un posible plan. Si el daño colateral es que los niños armen un poco de lío no me parece tan grave.

-Ane Rodríguez: Éstas son cosas sobre las que hemos debatido mucho nosotros también. Tabakalera tiene una intensidad de uso de cero a cien y cuenta con un espacio público que no encuentras normalmente en un museo. Respecto a lo que ha pasado con los adolescentes durante todo este pasado invierno, ¿qué centro de arte no está deseando tener cerca a esa franja de edad? Tanto desde Ubik como desde el programa de Mediación están pensando en programaciones que tienen que ver con sus intereses para ver si el siguiente paso es que entren en los espacios para hacerse selfies o para aprender a programar música. Es verdad que no queríamos ponernos con los 'prohibidos' desde el principio, pero a partir de ahora, evidentemente, los balones ya no se pueden usar. Tabakalera como edificio tiene desventajas y también cosas a favor: permite quedar y a la cuarta vez que vengas a tomar un café quizás entres en las exposiciones. Es una manera de que públicos que no irían a una biblioteca, a una exposición o a una sala de cine lo hagan. Y respecto a si Tabakalera va a crear nuevos públicos: desde luego, es uno de nuestros objetivos. Muchas veces imaginamos que habrá una generación Tabakalera dentro de unos años, chavales que se han enganchado a la tecnología, a la robótica o a las cámaras en Ubik.

-Pablo Malo: ¿Qué diferencia puede haber respecto a lo que se está haciendo en Larrotxene?

-Ane Rodríguez: Estamos en contacto, pero no hay una duplicidad. Siempre lo hemos tenido muy claro: Larrotxene ha hecho una labor importantísima, sobre todo, a nivel técnico, y nosotros estamos en otro lugar, que es invitar a un realizador X a pensar sobre el lenguaje en el paisaje. En cuanto a los recursos, los de Ubik son videocámaras que nada tienen que ver con lo que pueda ofrecer Larrotxene.