Diario Vasco

Olano admite que dio marcha atrás debido a la inminencia del acuerdo sobre Chillida-Leku

Unos jóvenes visitantes de Chillida-Leku exploran ayer la escultura 'Lo profundo es el aire XVII' en las campas de Zabalaga.
Unos jóvenes visitantes de Chillida-Leku exploran ayer la escultura 'Lo profundo es el aire XVII' en las campas de Zabalaga. / LOBO ALTUNA
  • Considera que sus diferencias con el PSE en torno a este asunto «no tocan el núcleo del acuerdo de coalición» en la institución foral

  • El diputado general cree «una frivolidad tomar decisiones que condicionan el presupuesto»

. El diputado general de Gipuzkoa, Markel Olano, despejó ayer cualquier duda en torno a los motivos que provocaron el pasado viernes del descuelgue de la institución foral del acuerdo sobre Chillida-Leku que, como consecuencia, dio al traste con las negociaciones. En un ejercicio de sinceridad que torna la sucesión de acontecimientos en un arcano indescifrable, Olano admitió que fue el inminente cierre de un acuerdo para la reapertura del centro hernaniarra el desencadenante de la ruptura del acuerdo que estaba ya prácticamente consensuado. En los términos pactados, el acuerdo implicaba una aportación de cincuenta millones de euros por parte de la Diputación, junto a otra por la misma cantidad del Gobierno Vasco, una cantidad pactada hace casi un año en una mesa de negociaciones con la institución foral presente y que, sin embargo, hubiera sido una «frivolidad» rubricar, en palabras del diputado general. De paso, admitió que el actual contexto preelectoral también ha jugado su papel en la decisión tomada por la institución que dirige.

«Cuando hemos visto que había una posibilidad de cerrar el acuerdo es cuando hemos tomado la decisión», explicó ayer Olano, consciente quizás de la dificultad que genera en el seno del gobierno foral un descuelgue del que se ha desmarcado su responsable de Cultura, Denis Itxaso. El diputado foral de Cultura rehusó pronunciarse sobre el asunto, a la espera de conocer de primera mano los motivos que han llevado a la Diputación a 'dinamitar' el acuerdo sin previo aviso. Preguntado si se siente desautorizado, Itxaso replicó que «la autoridad no la da el cargo» sino «el saber hacer y otras virtudes humanas». Itxaso considera que «la discrepancia no radica tanto en torno a si comprar o no Chillida-Leku, sino en las formas y en que no se puede despachar en cinco minutos una decisión sobre un tema de esta envergadura, en la que se viene trabajando desde hace un año». El diputado foral instó a Olano a ofrecer las «explicaciones oportunas al conjunto de la sociedad, al propio Gobierno Vasco y al consejo de diputados».

Y Markel Olano así lo hizo en lo que se refiere al primero de los destinatarios señalados. Así, indicó que indicó que las «negociaciones llegaron a un momento en el que había que tomar una decisión. Además, entramos en un periodo preelectoral que nos ubicaba en una encrucijada» y enmarcó la 'voladura' del acuerdo en el terreno estrictamente «económico. Sabemos que hay más componentes, pero los 50 millones implicaba una presión muy importante para los presupuestos de nuestra institución. Una institución que se ha llevado todo el año estableciendo las principales prioridades también en lo económico, que incidían en el fomento de la economía, el empleo y también las políticas sociales, que aúnan las mitad del presupuesto foral. Es una decisión que no ha resultado nada fácil, hemos querido ser honestos con las prioridades de la institución y de la ciudadanía. Sabemos que nos vienen tiempos complicados, la evolución de la demografía, las crecientes necesidades sociales y el compromiso que hemos adquirido con la sociedad».

Reconoció también que la controvertida decisión ha provocado diferencias con sus socios del PSE. «Evidentemente, no es una cuestión en la que hayamos encontrado un acuerdo en el Gobierno Foral. De hecho, las comunicaciones publicadas no han sido coherentes, hemos salido con discursos divergentes y entiendo que es algo que pasa». Sin embargo, aclaró que «no es una cuestión que toca el núcleo del acuerdo de coalición, siempre lo he dicho, las cuestiones fundamentales del territorio las tenemos bien atadas. No tenemos la misma visión pero tenemos las herramientas necesarias para coordinarnos y en la medida de lo posible gestionar estas discrepancias».

El diputado general de Gipuzkoa insistió en recordar que «es una decisión que atañe a un departamento pero también al resto. Era una cantidad económica que presiona al presupuesto foral en su integridad. Por eso, como diputado general he tenido que tomar unas decisiones que consideraba que eran importantes para el territorio».

En cuanto a la hipótesis de realizar la aportación a veinte años, a razón de 2,5 millones de euros al año, señaló que era una de las vías de financiación de la operación «que se barajaba», pero insistió en que «cuando hemos visto que había una posibilidad de cerrar el acuerdo es cuando hemos tomado la decisión. Por eso, decía que no tomar una decisión significa dejarse llevar por la inercia. Pensábamos que era al momento de tomar la decisión. Nosotros partiendo desde la planificación, no queremos caer en la frivolidad e hipotecar el presupuesto. Ése es uno de los problemas de la política coger demasiados compromisos y luego no cumplirlos», concluyó Olano.

«Cuidar el legado»

Luis Chillida, por su parte, se remitió ayer a la nota que la familia del escultor difundió el pasado viernes, tras conocerse la decisión de la Diputación Foral. «No hay nada más que añadir a la nota que hicimos pública. Ha sido una sorpresa. El futuro se escribe día a día, veremos lo que sucede. Nuestra labor es seguir cuidando el legado de nuestro padre, y Chillida-Leku seguirá. Somos muchos hermanos y tendremos que decidir lo que se hace a partir de ahora», señaló el hijo del artista donostiarra. En su comunicado del viernes, la familia Chillida Belzunce apuntó que la decisión foral «cierra cualquier posibilidad de acuerdo futuro». Los herederos del escultor donostiarra, que durante todo este tiempo han mantenido abierto Zabalaga a las visitas solicitadas previamente y han realizado un calendario de actividades culturales, se encuentran aún bajo el estupor que provocó el viernes la inesperada decisión de la institución foral.

La decisión de la Diputación de descolgarse del inminente acuerdo con la familia Chillida Belzunce para la adquisición del museo cerrado el 31 de diciembre de 2010 se produjo cuatro días después de que el viceconsejero de Cultura del Gobierno Vasco, Joxean Muñoz, se mostrara «muy optimista» respecto al curso de las conversaciones. El acuerdo en ciernes contemplaba la creación de una fundación mixta público-privada en la que el Ejecutivo autonómica y la institución foral aportarían cincuenta millones de euros cada uno y los herederos, otros 86. En total, cubrirían los 186 millones en los que la casa Christie's ha tasado el conjunto de las obras, junto con el caserío y los terrenos adyacentes.

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