Diario Vasco

Los paisajes expresionistas de Javier Arozena

Javier Arozena, ante varios de sus paisajes en una exposición en la Galería Ekain.
Javier Arozena, ante varios de sus paisajes en una exposición en la Galería Ekain. / LUIS MICHELENA
  • El pintor donostiarra fallecido el pasado martes formó parte a mediados de los años 60 del grupo Ur

La figura de Javier Arozena, que falleció el pasado martes a los 81 años, era perfectamente reconocible, tanto física como artísticamente. Su altura, rematada en un matojo de pelos rizados y alborotados, recorría casi a diario y hasta hace pocas semanas las calles de la Parte Vieja. Muchos de los que le veían txikitear no sabían que de sus manos habían salido paisajes abruptos, pero evocadores, y numerosas escenas donostiarras de la playa, de los fuegos artificiales o de las carreras de caballos con una figuras difusas. Fue un renovador.

El futuro artístico de Javier Arozena (1935) vino marcado por sus dotes para el dibujo. No era muy buen estudiante y su familia, empezando por su padre Fausto, escritor y catedrático de historia, apoyó que se matriculase en la escuela de Artes y Oficios. Tenía cuatro hermanos, entre los que destaca la psicóloga y escritora Teresa Arozena.

Cobreros Uranga llevó al joven Javier a su estudio. Por esa época conoció al muralista Santos Etxeberria, que también fue una importante influencia. Como muchos de esa época frecuentaba los certámenes que organizaba Aranaz Darrás. En 1959, con 24 años, ganó el primer premio de noveles guipuzcoanos y el premio Regoyos del Certamen de Navidad.

En esos encuentros entre artistas, galeristas y mecenas en locales como el Mónaco, el Iruña o el Pigal, además de la Asociación Artística, se topó otros compañeros con inquietudes similares a las suyas: José Gracenea (Irun, 1927), Alejandro Tapia (Aginaga, 1930) y Carlos Bizcarrondo (Madrid, 1935). No se conocían demasiado, pero decidieron fundar un grupo con el objetivo de enfrentarse al mercado artístico conjuntamente. Así en 1965 nació el grupo Ur. Arozena, en bromas, comentó alguna vez que era la época en la que también surgió Gaur -con nombres como Chillida, Oteiza, Sistiaga o Basterretxea- pero como ellos eran más modestos solo se podían llamar Ur.

Mientras el grupo Gaur tendía hacia la abstracción y la Escuela del Bidasoa apostó por el postimpresionismo y el cubismo, Ur abogó por la libertad del pincel en el paisaje, lo que supuso una bocanada de aire fresco, ya que gracias a ellos se pudo concebir la posibilidad de desarrollar este género sin prestar especial atención a los efectos cromáticos y a la composición de la luz y, por tanto centrarse en la expresión subjetiva e interior del artista. Simplificaron el paisaje en una época, a mediados de los sesenta, en los que se pintaba de forma más realista.

La primera exposición que realizaron conjuntamente fue en San Telmo en octubre de 1965. Diez años después el grupo se disolvió porque cada uno quiso retomar su propio camino y porque, como señaló Arozena años después «no queríamos repetirnos», pero siempre mantuvieron el contacto.

Con los años se reivindicó la importancia que tuvo este grupo y en 1990, con motivo del 25 aniversario de su constitución, se reunieron de nuevo en el Museo San Telmo. hace seis años la galería Ekain también los juntó, aunque con la obra que estaban realizando en ese momento porque nunca han dejado de trabajar.

A lo largo de los años, Arozena pintó naturalezas muertas, baserritarras, arrantzales, pero lo que nunca dejó de plasmar fue unos paisajes expresionistas en donde los cambios se producían en los colores de su paleta que él mismo hacía, cada vez más vivos. Al principio eran imágenes de Gipuzkoa para después ampliar su mirada hacia Navarra y La Rioja.