Diario Vasco

«La fusión entre lo vasco y andaluz tiene éxito en el cine y en la danza»

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Aritz Salamanca y Junkal Martín. / LUSA

  • Aritz Salamanca y Junkal Martín, integrantes del grupo de baile Altzaquillo

Altzaquillo es un grupo de baile amateur que apuesta por impregnar sus actuaciones de una fusión entre el folclore vasco y el flamenco. Una mezcla vanguardista, que está cosechando excelente acogida entre el público que asiste a su espectáculo. Todo comenzó cuando la dirección de Donostia 2016 propuso a dos grupos de baile donostiarras combinar sus estilos para actuar en el último festival Olatu Talka. Contaron con la colaboración del bailarín Jon Maya para la preparación de las coreografías y la respuesta del público fue gratificante. El grupo Altzaquillo es fruto de aquella novedosa experiencia.

- ¿La fusión de estilos folklóricos empieza por el nombre del grupo?

La elección de Altzaquillo es fruto de una sugerencia de Donostia Kultura con la intención de aunar dos conceptos. El proyecto se gestó en el centro cultural Larratxo y la propia denominación del barrio de Altza sirve para representar la parte vasca de nuestra propuesta artística. El apelativo de raíz andaluza "Quillo" permite completar la simbiosis con una referencia que conecta con el estilo de baile flamenco.

- Una vez fusionado el nombre, quedaba lo más difícil.

-Es cierto que las fusiones entre estilos diferentes de baile o música están de moda, pero también es verdad que ningún integrante de nuestros grupos originales imaginaba que fuésemos capaces de dar forma definitiva a un espectáculo basado en la fusión del estilo flamenco y la "euskal dantza". Cuando nos propusieron inicialmente la idea, nos pareció un reto muy difícil de superar, y una vez que comenzamos los ensayos todo fue afortunadamente sobre ruedas.

-¿Qué se encuentra el público que acude a ver la actuación de Altzaquillo?

Un espectáculo innovador y sorprendente que no deja indiferente a nadie. Nuestro repertorio abarca tangos, bulerías, sevillanas, zortzikos y fandangos. Las dantzaris comienzan su actuación en un lado de la pista y las bailaoras en otro. A medida que avanza cada interpretación, se van aproximando hasta fusionarse en mitad de la pista.

-¿Cómo se compenetran dantzaris y bailaoras en el escenario?

Desde el primer momento siempre ha existido una excelente coordinación entre todos, tanto dentro como fuera de los escenarios. El grupo fusionado está formado por doce bailaoras y diez dantzaris, además de tres guitarristas y un músico experto en "euskal dantza". Abunda la heterogeneidad con personas de edades comprendidas entre 17 y 55 años, que han sabido complementarse a la perfección.

-¿Altzaquillo llega al público?

Nunca imaginamos que esta propuesta folklórica fuese a tener tan excelente acogida. La actuación emociona al público y muchos asistentes así nos lo transmiten al final del espectáculo. Numerosos espectadores se acercan a felicitarnos e incluso alguno de ellos lo ha llegado a hacer con lágrimas en los ojos.

-¿Txistu o castañuelas?

No hay incompatibilidad. Jamás lo hubiésemos imaginado, pero se combinan a la perfección. El resultado es sorprendente y magnífico. Los bailes que interpretamos han sido creados exclusivamente para nuestro espectáculo. Los músicos compusieron las melodías, tras acudir a los primeros ensayos conjuntos y tras observar la manera de desenvolverse de dantzaris y bailaoras. Al final, hemos conseguido que los pasos de baile y la música compongan un conjunto muy armonioso.

- ¿La repercusión de la película "Ocho apellidos vascos" ha ayudado al éxito de Altzaquillo?

Cuando comenzamos con el proyecto todavía no se había estrenado la película, pero es posible que, gracias al éxito comercial que ha cosechado en los cines, nuestras actuaciones hayan tenido mejor acogida entre el público. Parece que la fusión entre lo vasco y andaluz no sólo tiene éxito en el cine, sino también en los escenarios con un espectáculo de danza innovador.