Diario Vasco

Arrancan las charlas itinerantes sobre el patrimonio marítimo de la comarca

Participantes en la visita ofrecida en torno al patrimonio marítimo en Zumaia.
Participantes en la visita ofrecida en torno al patrimonio marítimo en Zumaia. / SARA UTRERA
  • Los miembros de ZIIZ y Beduola ofrecieron la primera visita sobre la actividad naval en Zumaia

El domingo tuvo lugar la primera charla itinerante, organizada por los ayuntamientos de la comarca y la Mancomunidad Urola Kosta, para conocer el patrimonio marítimo de la comarca.

Las charlas consisten en visitas a pie guiadas a los lugares en que se concentra dicho patrimonio. En el caso de Zumaia, los miembros de Zumaiako Industri-ondarearen Informazio Zentroa (ZIIZ) y los socios de Beduola habían organizado un paseo por los lugares en los que se había concentrado la actividad de los astilleros más importantes del municipio, pero debido al mal tiempo, tuvieron que trasladar la charla al centro de interpretación Algorri.

El miembro de ZIIZ Ismael Manterola fue el encargado de comenzar la charla, explicando a los asistentes las raíces e importancia de la construcción naval de Zumaia. «Zumaia era el sitio adecuado para la construcción naval debido a sus medios físicos, había pequeñas playas y zonas de lodo que facilitaban la construcción de los barcos en el exterior. Por ejemplo, en Ondartxo, donde se encontraron los restos más antiguos como trozos de madera», explicó Manterola. Hasta finales del siglo XVI los astilleros de Zumaia, junto a los de Deba y Mutriku, fueron los principales centros de construcción de barcos de Gipuzkoa. En aquella época los navíos eran de madera y la localidad era rica en árboles, sobre todo en robles. Otra de las características era la abundancia de personal especializado en este tipo de trabajo. «El puerto de Zumaia no era el más adecuado para la actividad pesquera por lo que la mayoría de vecinos se dedicaban a la construcción naval». En esa época Zumaia tenía cerca de 800 habitantes.

Los astilleros estaban concentrados en dos zonas: por un lado, en las orillas del Urola estaban los de Oikia, Eskazabal, Gorostiaga, Bedua, Goyburu y Domintegui. Y por el otro, el Astillero Mayor, Ribera, Arranoleta o Arrangoleta, Santiago y Zubiaurre. Los primeros eran privados, mientras que los otros cinco eran de carácter municipal y los vecinos del pueblo no pagaban por rentarlos.

Se trataba de astilleros improvisados. «Se montaban cuando iban a construir alguna embarcación y eran fáciles de montar y desmontar», destacó el miembro de ZIIZ.

La mayoría de los barcos construidos a partir del siglo XVI eran para hacer el Atlántico (se comercializaban en Sevilla para enviarlos a las Américas) y Terranova. También se construían barcos de tamaño pequeño-mediano para pesca, para transporte de hierro a Portugal y Andalucía, y más tarde para el transporte de lana a Flandes.

Según recoge la historiadora Lourdes Odriozola, el primer contrato para la construcción de un barco data a finales del siglo XV. Ese barco fue construido en Beduola para trabajar en el Mediterráneo.

Una de las mejores épocas para la construcción naval de Zumaia fue de 1445 a 1552. En esos años se hicieron 19 barcos, en un único año, en 1546, se fabricaron ocho y de 1560 a 1600 se matricularon cerca de 90 (sin contar las pequeñas chalupas). En su mayoría eran navíos y galeones, «los pequeños eran de 9-12 metros de eslora, los medianos de 17 y los más grandes de entre 17 y 33 metros. Eran las medidas adecuadas porque la entrada y salida del puerto no era buena y eso era un hándicap a la hora de fabricar».

«El siglo XVI fue el mejor para los astilleros de Zumaia», expresó Manterola. Sin embargo, las guerras condicionaron mucho el sector naviero, ya que se cortaron las vías comerciales entre Terranova y América. A finales del siglo XVI se requisaron los barcos mercantiles para la guerra. «En teoría el rey iba a pagar por ellos, pero nunca llegó a hacerlo». Estos hechos afectaron fuertemente a la construcción naval de Zumaia y la forma de vida de sus habitantes. En 1600 el municipio pasó a tener tan solo 400 vecinos.

Resurgimiento

La actividad del sector decayó drásticamente a finales del siglo XVII y «a principios del XX sufrió un impulso gracias a la industria cementera», explicó el miembro de ZIIZ Pedro Etxabe. En esta época surgieron los primeros constructores de la llamada 'época de la industrialización': Pedro Alberdi; Querejeta e Hijos; Eraso y Compañía-Astilleros del Urola; Irureta y Esnal; Domingo Arambarri; Alberdi y Compañía.

Con el nacimiento de nuevos astilleros, comienza también una nueva variedad de embarcaciones, como las traineras o los barcos de recreo. Asimismo, el uso de nuevos materiales, ya que Balenciaga comenzaría a fabricas cascos de chapa. También hubo un intento fallido de buques de hormigón armado por parte de la 'Sociedad Construcciones Navales de Hormigón Armado'.

Etxabe explicó los proyectos, localizaciones, características de embarcaciones y anécdotas de los nuevos astilleros como Ajuria, Yeregui y Compañía; Carmelo Unanue; Arrizabalaga y Olasagasti; La Constructora Metálica; Lasquibar y Galarraga; Julian Aizpurua; y Balenciaga, el único en activo (desde 1921).

Trabajo de recuperación

Para finalizar, el miembro de la asociación Beduola Beñat Ibaieta habló sobre los inicios de la asociación a la que pertenece y la labor de sus socios por el mantenimiento y recuperación de las embarcaciones tradicionales. «Beduola es un proyecto que nació hace diez años con el objeto de recuperar, reparar y mantener los barcos tradicionales. Mantener ese patrimonio». Desde sus inicios, han trabajado en recuperar chalupas y motoras, «no solo de Zumaia, también hemos recibido de pueblos de los alrededores». Comenzaron en un local alquilado, pero poco a poco iban recibiendo más barcos y el club iba creciendo, por lo que decidieron pedir un local al ayuntamiento. Hoy en día se encuentran en Bidabeazpia.

Según explicó Ibaieta, los miembros de Beduola participan en concentraciones de embarcaciones tradicionales. «Aprovechamos este tipo de encuentros para enseñar los bateles construidos aquí, pero sobre todo para trasmitir información».

En sus diez años de actividad, han conseguido reparar seis barcos, cinco de ellos ya están en la mar. Beñat Ibaieta confesó el deseo de la asociación por recuperar el astillero de Beduola «aunque es difícil» y recordó que la asociación está abierta a todo aquel que desee formar parte de ella.

Temas

Recibe nuestras newsletters en tu email

Apúntate