Diario Vasco
Tras el último ochomil, Alberto Zerain y Mariano Galván disfrutaron el sábado entre amigos en Zumaia
Tras el último ochomil, Alberto Zerain y Mariano Galván disfrutaron el sábado entre amigos en Zumaia / SARA UTRERA

«Formamos una buena cordada que trabajó muy bien en la batalla por hacerse con el Manaslu»

  • Los dos ochomilistas Alberto Zerain y Mariano Galván han visitado Zumaia a su regreso de la expedición

Protagonistas de grandes expediciones, Alberto Zerain (Gasteiz) y Mariano Galván (Trelew, Argentina) conocen la sensación de estar en lo más alto del Everest, Lhotse, Gasherbrum (I y II) o el Broad Peak. Los dos alpinistas han regresado de su expedición al monte Manaslu (8.163), una de las catorce cumbres más altas del mundo. Tras la vuelta, han aprovechado el fin de semana para hacer una parada en Zumaia y compartir mesa con amigos y conocidos del mundo de la montaña, entre los que se encontraban los alpinistas Pedro García, Koke Lasa y Arkaitz Mendia. «Para mí volver a Zumaia después de una expedición es una necesidad. Ver el mar, pasar un rato con los amigos... es como estar en mi casa», comentaba Zerain. «Estamos asimilando lo que ha sido esta experiencia, reflexionar en lo que hemos podido fallar y en lo que hemos podido aprender. A partir de ahí cargaremos de nuevo las pilas y pensaremos en nuestro siguiente destino». Los alpinistas Alberto Zerain y Mariano Galván han aprovechado esta visita para hablar de su aventura en el último ochomil.

-¿Cómo ha sido la experiencia?

-Zerain: Ahora que estamos aquí y viéndonos los dos cara a cara, ha sido muy positiva. Resulta fácil decirlo, pero detrás de eso ha habido momentos muy duros que hemos ido salvándolos, porque tenemos siempre una motivación especial para salir de esas circunstancias difíciles y encarar lo que viene.

-¿Qué les motivó a emprender esta nueva aventura?

- Z.: Coincidimos en el Campo 3 del Dhaulagiri. Salió de nosotros ese guiño de decir '¡vamos juntos!', experimentamos ese ataque al Dhaulagiri en cordada e hicimos cumbre. Después de esa experiencia decidimos organizar esta expedición juntos.

-En esta expedición han vivido momentos difíciles.

-Habíamos montado una buena cordada, abriendo una nueva ruta de una manera muy solvente. Pero al llegar al campo 2 nos encontramos con la circunstancia de que la tienda había desaparecido. El que lee las crónicas de la expedición puede creer que se rompió la cordada, pero en realidad nos la rompieron al desaparecer la tienda. Este hecho hizo que él siguiera su propio camino, no conformarse con que la tienda voló, sino seguir hacia arriba con lo puesto, sin más material, con mucha rabia, pero aún con más ganas. En mi caso, yo sopesé a la situación y fuí detrás. Pero la lectura que hacemos de esos días es muy positiva.

-¿Qué paso con la tienda?

- Galván: La habíamos dejado bien colocada (6.300m de altura). Todo el mundo podría decir que fue una avalancha, que se voló por el viento, pero por lo que hemos visto in situ y nuestra experiencia nos dice que ha sido debido a otra causa. Había una expedición de japoneses que tenían mucho interés por ser los primeros en pasar por ahí y la carpa desapareció misteriosamente. Al no encontrar rastro de avalancha y al no encontrar nada que indique que ha sido el viento, lo único que nos queda pensar es que realmente hubo alguien que hizo desaparecerla para seguir realizando su expedición. Tanto Alberto como yo tenemos años de experiencia que nos han hecho ver muchas cosas y sabemos cuándo es una avalancha y cuándo no.

-A pesar de ese episodio, ambos consiguieron hacer cumbre.

- G: Una circunstancia así puede desanimar a cualquiera. No todos los días tienes la oportunidad de luchar por abrir una nueva línea en un ochomil, es muy difícil, el sueño de cualquier ochomilista, y nosotros lo estábamos consiguiendo. Si hubiera visto una avalancha o si hubiera visto la carpa (tienda) destrozada por el viento, me hubiese bajado. Me sentí bien, evalué las condiciones y decidí dar un poco más de mí.

-Zerain y Galván optaron ir por la ruta normal. Se separaron en el Campo Base y aunque Zerain salió un día antes, su compañero hizo un 'non-stop' y consiguió hacer cumbre primero.

- Z: Conseguimos llegar juntos hasta el campo base, que fue el final de nuestra cordada. Habíamos hecho una parte muy importante y lo siguiente venía de regalo. Luego, la parte final la tendríamos que pelear. Después del C2, subí con la nevada y esperé en el campo 3. Salí al día siguiente hacia el C4 y pasé ahí la noche.

- G: Me vi bien y el haber conseguido darle la batalla que se merecía a la montaña me motivó a seguir adelante. Abrir una vía puede suceder una vez en la vida. Por eso, que te lo quiten así de repente, la verdad, da mucha bronca (rabia). Esa bronca fue sopesada con las condiciones que había en ese momento y me animó a seguir adelante, abriendo huella. Formamos una buena cordada que trabajó muy bien en la batalla por hacerse con el Manaslu. No se tiene que ver como una separación, somos un equipo y lo hemos conseguido juntos.

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