Recorriendo el mundo a pedales para defender el medio ambiente

Martin Hutchinson. Con su perro el domingo en Zarautz, en el parque de bomberos. / ETXEBERRIA
Martin Hutchinson. Con su perro el domingo en Zarautz, en el parque de bomberos. / ETXEBERRIA

El británico Martin Hutchinson ha recalado en Zarautz este fin de semana | El viajero inició en el 2006 una vuelta al mundo, diez años a pie y desde hace dos años en una bicicleta especial dando pedales

ANTXON ETXEBERRIA ZARAUTZ.

El incansable viajero Martin Hutchinson, un nativo de Manchester (Reunido Unido), de 56 años, ha pasado este fin de semana por Zarautz, en una parada realizada en su viaje en dirección al norte de Europa en su bicicleta especial.

Paso la noche del sábado, cobijado en Zarautz, para reemprender ruta el domingo al mediodía, llegar por la tarde a las afueras de Donosti, con la idea de atravesar la capital ayer a primera hora, rumbo a París y norte de Europa. Y es que Martin lleva doce años viajando por todo el mundo. Hasta el 2006 trabajó de bombero en Gran Bretaña y desde entonces, según nos contaba, «no he parado», viajando diez años a pie por decenas de países y desde hace dos en una bicicleta especial, siendo la lucha por el medio ambiente su principal objetivo, concienciando del daño que hace la basura y, sobre todo, los plásticos, su uso indiscriminado y la falta de reciclaje.

En este sentido, lo primero que hizo tras llegar a Zarautz fue acudir a la playa, para limpiar un trozo de ella, porque sabe que nunca va ser suficiente y menos este fin de semana en el que la playa ha estado especialmente sucia, aunque no de plásticos, sino que de ramas y troncos. Recuerda que el plástico es uno de los mayores enemigos del medio ambiente y que, actualmente, ya no es necesario fabricar más porque con que el que existe es más que suficiente.

En los primeros años estuvo caminando por América, de norte a sur, y recorrió 34.000 kilómetros. Desde el 2016 lo hace en bicicleta, y ya van más de 10.000 kilómetros. Viene de recorrer el norte de la península. Lo acompaña Starsky, un perro abandonado que recogió en Portugal, en el Algarve.

Reconoce que hay estar tanto mental como físicamente muy bien preparado para llevar a cabo una aventura así, rulando en su bicicleta por las carreteras y caminos. Ha tenido que hacer frente a problemas de seguridad y sabe que le pueden dar un susto en cualquier momento, pero él no piensa en ello, sigue a lo suyo.

Tras diez años dando la vuelta al mundo, regresó a su Manchester natal, pero tan solo para 22 días, días que aprovechó para comprarse una bicicleta que le permitiese hacer un poco más cómodo y también más vistoso su viaje y, y desde entonces ha visitado Portugal, España, y se adentra ahora en Francia. En sus planes está llegar a París, recorrer Holanda y pasar de país en país hasta recalar en Australia y luego en Nueva Zelanda. Le da igual tardar un año que otros diez, «desde el principio de la aventura, siempre ha sido así».

Solidaridad de la gente

Agradece que en estos doce años de caminante verde, como le suelen llamar, se ha encontrado con mucha solidaridad de gente y colectivos que le dan comida o que le permiten dormir y asearse,que compensan los malos tragos que también le ha tocado pasar. En Zarautz, los bomberos del parque le han dejado pasar la noche.

Su aventura lo retransmite a través de sus redes sociales, donde va colgando vídeos de los lugares que va a atravesando y de las playas que va dejando atrás. Asimismo, se presta a dar charlas en colegios y universidades. «En mis paradas suelo dar charlas y si algún centro quiere que les visite durante estos días de estancia aquí en Gipuzkoa, yo encantado; mis charlas son gratuitas, para concienciar a la juventud sobre el medio ambiente».

Dice que apenas necesita dinero en su aventura de viajar por el mundo. «Tengo mis ahorrillos, pero gasto muy poco, voy tirando con lo que tengo, llevo una vida sacrificada, pero es lo que me gusta. Yo soy feliz así», sentencia.

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