Pedro Jesús Goikoetxea: «Recuerdo cuando la Banda de Música actuaba a diario en agosto»

Pedro Jesús Goikoetxea y Leo Rincón en su casa./ETXEBERRIA
Pedro Jesús Goikoetxea y Leo Rincón en su casa. / ETXEBERRIA
Pedro Jesús Goikoetxea, antiguo componente de la Banda de Música de Zarautz

ANTXON ETXEBERRIAZARAUTZ.

A Pedro Jesús Goikoetxea Larrea, natural de la localidad navarra de Artajona, le hemos conocido como componente de la Banda de Música de Zarautz -tocaba el oboe-, y también como cartero hasta su jubilación hace una veintena de años. Tiene por esposa a Leo Rincón, natural de Berlangas de Roa, al lado de Aranda de Duero, de la provincia de Burgos. Se conocieron en Zarautz y llevan toda una vida juntos. Él con 84 años y ella con 86. Mediante esta entrevista hemos querido conocer los tiempos en que la Banda de Música actuaba en verano casi a diario en la plaza de la Música.

-Siendo de Artajona, ¿cómo llega a Zarautz?

-Mi padre, Javier Goikoetxea, era músico y llegó a Zarautz en el año 1940 a dirigir la Banda de Música del municipio. Anteriormente había dirigido la Banda de Mutriku. Hasta que murió en el año 1966 fue el director de la Banda de Zarautz, 26 años en total. Compaginaba sus tarea en la dirección con el cobro de las letras del agua del Ayuntamiento. Tenía tres hermanas mayores que yo.

-A usted le conocimos precisamente en la banda.

-Siendo mi padre músico, he tenido afición a la música desde pequeño. Además de en casa, hice mis estudios musicales en el Conservatorio de San Sebastián. Me faltaba un poco de carácter para mandar, pero sí que estuve enseñando al que luego fue director José Mari Lizaso. Al actual director Josu Isasti también le he dado alguna clase.

-¿Qué instrumento tocaba?

-Yo siempre he tocado el oboe, un instrumento de viento-madera. He tocado muchos años en la banda; de hecho, sigo tocando, ahora en el sótano.

-Dicen que antes la banda actuaba muy a menudo.

-Durante el mes de agosto actuábamos todos los días y en julio, cada dos. La gente salía a bailar con la Banda. No había las posibilidades de diversión de hoy en día; eran otras costumbres. Salíamos de uniforme. Casi todos éramos músicos de aquí; ensayábamos en la plaza del mercado. Hoy en día la Banda de Música de Zarautz toca únicamente en días señalados, pero tampoco se les puede exigir más, no cobran.

-¿Suele ir a los conciertos? ¿Cómo es nuestra banda?

-Para ser un pueblo no está mal. Claro que se puede mejorar, la sonoridad por ejemplo, pero tampoco somos Bilbao, no se le puede exigir como si fuera la Banda de Bilbao. Son jóvenes y siempre hay margen de mejora.

-¿Vive todavía gente de aquellos años que tocaban en la banda?

-Algunos sí que quedamos. Por ejemplo, Murua o Luis Urdangarin, que tocaba el bombardino y era muy buen músico. Éramos muchos. Los Santanas eran muy famosos. Antes había mucha afición a la música en Zarautz.

-¿Cómo era Zarautz en aquel entonces?

-Zarautz era un pueblo pequeño de apenas 3.000 habitantes en 1940; era todo terreno, huertas, alguna casa y los chalets de la playa. No existían los barrios que tenemos ahora; el pueblo era el centro; se fue construyendo con el paso de los años. Mira todo lo que ha cambiado, ahora con 23.000 habitantes. Hemos conocido todo el desarrollo de Zarautz.

-Ha trabajado también como cartero.

-Toda la vida, hasta mi jubilación, he trabajado como cartero en Zarautz. Primero fui telegrafista, repartidor de telégrafos. Después Telégrafos y Correos se unificaron. Hice exámenes en Madrid y saqué plaza de cartero. Correos antes estaba en el edificio del Ayuntamiento y Telégrafos en la antigua General Franco. Me jubilé tras 35 años de servicio.

-¿Cuántos carteros eran en Zarautz?

-Un par de ellos, tres en verano. Ten en cuenta que la población era de apenas 3.000 personas. Llevábamos las cartas en unas carteras que pesaban un quintal. Íbamos andando de un sitio a otro, metíamos muchas horas. Luego más tarde ya comenzamos a repartir con el carro, mucho más cómodo. Todo el mundo escribía cartas, no es como ahora, que casi nadie escribe; ahora hay más trabajo de paquetería.

-Entonces, por su trabajo, ¿tendría ocasión de conocer a la aristocracia que veraneaba en Zarautz?

-Con algunos sí que trataba y entregaba los telegramas en persona, pero más lo hacíamos con la servidumbre. Por ejemplo, trataba con el Marqués de Deleitosa; era de Madrid, director del Banco Español de Crédito y veraneaba en su chalet de la playa. Todos aquellos chalets ya desaparecieron. Todos venían encantados a Zarautz.

-Cambiando de tercio, ¿Cómo conoció a su mujer Leoncia Rincón?

-Ella pasaba los veranos en Zarautz trabajando con una familia de Bilbao. Ella es de la Ribera del Duero, de Berlangas de Roa, al lado de Aranda de Duero. Nos conocimos aquí y nos casamos en el año 1970, en Bilbao, aunque hemos residido siempre en Zarautz. Mi mujer es mayor que yo, 86 años, nacida en 1931; yo soy nacido en 1933, tengo 84. Tenemos una hija de 45 años que lleva más de una decena de años viviendo en Madrid. Trabaja allí, en una multinacional. Nosotros llevamos 47 años viviendo en Foruen kalea, en el centro, muy a gusto. Cuando hemos podido, también hemos viajado. Hemos estado en París, a Roma nos llevó nuestra hija, en Canarias, Benidorm, Galicia, Madrid muchas veces... Hoy en día ya con la edad que tenemos nos tenemos que conformar con pasear por el malecón de Zarautz, que no es poco. Por las mañanas yo voy al polideportivo a hacer un poco de gimnasia. Tocar el oboe; pasear cuando se puede; ver la televisión... Lo normal en una persona de mi edad. Y soy aficionado de la Real, suelo ver los partidos de la Real. Cuando pierde, me llevo disgusto.

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