Diario Vasco
Braulio Buenetxea, un apasionado de la talla.
Braulio Buenetxea, un apasionado de la talla. / A.E.

«Prácticamente no quedamos tallistas, no tenemos relevo»

Braulio Buenetxea Manterola comenta tener los 8 apellidos y bastantes más también, vascos. Nacido en Zarautz el 25de octubre de 1941. A los 3 meses de haber nacido sus padres y él marcharon a Mutriku. «Mi padre era cabo de mar 'militar' y estaba destinado en Mutriku. Fui hijo único y ya a los 5 años no paraba de dibujar. El camino del arte yo lo tenía claro, pero en casa mi padre en cuanto me oyó que quería ser 'artista' no lo aceptó; me decía que era un camino de bohemios y de los muertos de hambre Allí en Mutriku tuvimos un bar y casualidades de la vida allí frecuentaba un pintor al óleo muy bueno, Furundarena (discípulo del pintor Zuloaga), y también venía un caricaturista donostiarra José Amotegi».

Los padres le apuntaron en la escuela de la Armería de Eibar y allí aprendió otra versión del dibujo 'el dibujo lineal' terminando la maestría en Eibar, alternando viajes a Alemania durante el verano. «Sin saber idiomas, aprendíamos observando los procesos en serie; estando en la empresa Mercedes de Stutgart y mientras me faltaba 2 años para la mili fundamos entre 5 compañeros la Escuela Profesional de Mutriku en el año de 1962 y estuve de profesor de taller. Luego me eché novia a los 22 años, de Mutriku, y nos casamos. El año que viene hacemos 50 años de casados». Se casaron y vinieron a Zarautz. Tienen dos hijas y dos nietas. Ha trabajado en Bombas Itur, Ramón Vizcaíno, Fresmak... pero su pasión y gran hobby ha sido y es la talla. «Me da pena, Zarautz y Azpeitia han sido cuna de tallistas y hoy día prácticamente han desaparecido porque es algo muy vocacional. Creo que el problema hoy endía es el que no hay ese hambre de aprender; no tenemos relevo. Quizás haría falta un apoyo por parte de las instituciones fomentando más el arte».

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