«El Cantábrico se puede convertir en un cementerio marino»

Eusko Label. Desde la cofradía aseguran que el precinto es la única garantía de calidad para los clientes que buscan bonito. /  AMAXKAR
Eusko Label. Desde la cofradía aseguran que el precinto es la única garantía de calidad para los clientes que buscan bonito. / AMAXKAR

Existe una gran preocupación entre los pescadores ante la presencia de pelágicos irlandeses y franceses en nuestras costas

JUAN MARI ZUBIAURRE GETARIA.

La pasada semana conocíamos de manos del viceconsejero vasco de Agricultura, Pesca y Política Alimentaria, Bittor Oroz, los positivos datos de la costera del bonito. Especialmente gratas fueron las noticias relacionadas con el puerto de Getaria, lugar en el que más cantidad de bonito se ha descargado este verano de entre todos los puertos vascos.

Pero en esa misma comparecencia conocíamos la preocupación que existe entre los pescadores vascos en relación a la flota pelágica francesa e irlandesa que faena sin control en nuestras aguas. Los presidentes de las cofradías de Gipuzkoa y Bizkaia denunciaban que «arrojan grandes cantidades de pescado muerto al mar, en su mayoría bonito joven para no consumir cuota y nos dejan sin capturas».

Para conocer si también en Getaria existe esta preocupación hablamos con el presidente de la cofradía de pescadores Elkano, Emeterio Urresti, quien confirma esta sensación. «El litoral cantábrico se está convirtiendo en un cementerio. Arrastre litoral dio la alarma el año pasado, sacaban ballenas destrozadas por las redes, delfines, especies no autorizadas que tiran al agua una vez muertas, no hay inspecciones. Cuando llegan a puerto todo es legal, claro, han tirado todo el pescado que les sobra. Vemos arrastreros que van casi al límite de carga y en cuanto pueden arrojan el pescado que no les es útil al mar. El desembarco de la flota de arrastre industrial está barriendo la costa cantábrica».

El perjuicio es claro, «empezamos muy bien la costera pero faltando dos meses de campaña se nos ha acabado. Nos han limpiado la costa. Es un tipo de pesca legal pero incompatible con las técnicas tradicionales usadas por nuestros barcos. Mientras nosotros estamos viendo si pican o no durante el día, ellos vienen de noche y arrasan con todo. Son embarcaciones con una dotación de 5 o 6 personas mientras que nosotros vamos con 15 y la caña. Todo lo que no es comercial lo tiran, ecológicamente esto es una vergüenza».

Antes ya hubo conflicto a cuenta de la anchoa, «tuvimos que luchar los propios pescadores y ahora vemos que se puede repetir aquella situación porque nadie toma medidas, no hay inspecciones en el mar. Hay pesqueros que realizan descargas sin declarar (se ha detectado un pesquero que lo hizo hasta en cinco ocasiones) y Europa no da ninguna garantía. Tampoco las ONG parecen interesarse por el tema».

El enfado entre nuestros pescadores es monumental. Por el momento la única solución parece estar en manos del consumidor. «El único que garantiza que se está comprando bonito pescado por nuestros arrantzales, de Euskadi y de calidad es que lleva sello de Eusko Label».

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