Otra tarde para el recuerdo en Azpeitia

Tres toreros, tres estilos, tres diferentes orejas para cerrar la segunda corrida de Feria

MANOLO HARINA

Hacía mucho tiempo que no me había impresionado tanto una corrida de toros por su belleza, por sus hechuras, por el trapío justo correspondiendo a su encaste, por la variedad de su pelaje entre el negro y las distintas tonalidades de cárdeno, hasta llegar a ese toro ‘Cartuchero’ tan claro que parecía ensabanado. Y eso ocurrió hace unos días, cuando vi a los toros de Ana Romero en el ruedo de Azpeitia, recién llegados de tierras gaditanas.

Pero, es que además, eran auténticos toros de lidia. De los que piden el carné a los toreros. ¡Hubo mucho toro en la plaza y había que torearlo! Todos salieron alegres del chiquero, con pies, rematando en los burladeros; alguno, como el tercero provocó una ovación del respetable. Atentos a todo lo que ocurría a su alrededor; incluso el cuarto toro, en un momento en que se iba a arrancar al caballo, frenó su embestida para no perder totalmente de vista al torero que tenía más cerca.

Cada uno de los lotes que correspondieron a los tres matadores tuvo las dos caras de la moneda. Cada uno de ellos brilló con su estilo en un toro, cortó un trofeo de distinto valor y lidió otro de mayor complicación. Curro Díaz, volvía, un día después a encabezar el cartel. Se encontró con un complicado primero, que embestía con la cara arriba, sin humillar en ningún momento. Solo lo toreó por el pitón izquierdo, arrancando los pases uno a uno, atento a los bruscas embestidas del toro. Su segundo fue en cambio un toro de altibajos, que tanto respondía al toque como que echaba la cara arriba y derrotaba. La faena también fue de altibajos, pero el toreo de guante de seda de Curro Díaz, se apreció en una primera serie al natural y en otros pases sueltos. Mató con limpieza. Oreja.

David Mora, sorteó al mejor de la tarde, poderoso, que tenía que torear y aunque cortó un trofeo, estuvo por debajo del toro. Con ganas, pero sin culminar ese instante en que se conjuga el toreo. Hay que darle tiempo a este torero, que seguro volverá por sus fueros, después de sus difíciles últimas temporadas. Cumplió en el quinto.

Poco placeado

Borja Jimenez, no torea mucho; y eso se nota. Y más ante unos toros de estas características. Con muchas ganas, con muchas ansias, con muchas prisas pero con poca experiencia. Le pudieron sus dos enemigos. Con el público a su favor, cortó una oreja basada en una faena de naturales sueltos y despegados, en el tercero, un toro de dos orejas, y poco pudo hacer en el sexto mucho más complicado.

Las tradiciones deben respetarse; y en el mundo del toro se hace habitualmente. Ayer, al menos, se respetó la tradición, por parte de la cuadrilla actuante de desmonterarse, al doblar el tercero de la tarde. El sábado ni Miguel Ángel Perera ni su cuadrilla permanecieron en el ruedo, en señal de respeto a un Torero muerto en esta plaza y al que se homenajea con ese zortziko de honor.

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