Miren Garate Zendoia (Escritora de 'Ekaitzaren zipriztinak'): «No hay que saber de economía para leer el libro, la crisis ha llegado a todos»

Miren Garate con 'Ekaitzaren zipristinak', el libro que ha escrito.
Miren Garate con 'Ekaitzaren zipristinak', el libro que ha escrito. / A.S.

Miren Garate ganó la beca Tene Mujika en el 2016 y 'Ekaitzaren zipriztinak' es el resultado, «un libro con la crisis como hilo conductor, pero con un fondo muy social»

ÁLEX SILVAAZPEITIA.

La crisis ha sido una gran tormenta. Un diluvio que ha mojado a toda la sociedad, que ha creado inundaciones y ha arrasado con muchas cosas. Aunque como todo en esta vida no todo ha sido malo ni tiene que mirarse con ojos tristes.

Basándose en la idea de la tormenta y todo lo que ha salpicado Miren Garate ha escrito 'Ekaitzaren zipriztinak' (Las salpicaduras de la tormenta) gracias a la beca Tene Mujika que otorga el Ayuntamiento de Deba.

Ha escrito el libro en un año. Un año lleno de reuniones, viajes y conversaciones, ya que el libro se basa en experiencias de personas anónimas y testimonios. Todo organizado a modo de un abecedario de la crisis, una palabra que tenga que ver con la época vivida por letra. El libro habla sobre economía, sociedad, convivencia... no es necesario saber de mercadotecnia o macroeconomía para entenderlo. Garate se ha valido de su profesión, periodista, para poder hacer un libro ameno, fácil de leer y de los que llegan al interior del lector sin dejarlo indiferente.

-¿Cómo se le ocurre presentarse al certamen Tene Mujika? ¿Y con un proyecto sobre economía?

-Mi trabajo en prensa siempre ha sido en la sección de economía y empresa, por lo tanto el tema no se me hacía complicado. Era algo cercano, del día a día para mí. No soy economista, y el funcionamiento de la macroeconomía y todo ese sector técnico me queda lejos. Siempre me ha gustado tratar estos temas como algo real, por su influencia en la vida, algo más cercano. Mi propuesta para el libro era esa. La economía desde un punto de vista social. No lo pensé mucho. Vi la oportunidad y me presenté. En pocos días tenía el proyecto finalizado y lo presenté

-El formato tampoco es el común.

-Decir que vas a hablar sobre la crisis es como decir que vas a hablar sobre el sexo de los ángeles. Es algo muy amplio y que se puede tratar desde muchos puntos de vista. Decidí acotarlo a unas palabras que se han hecho conocidas «gracias» a la crisis. Organizarlas en un abecedario no es algo original, es algo que en prensa se utiliza mucho para anuarios y yo ya había trabajado en ese formato. Al elegir esta formula era consciente que se iban a quedar temas fuera, pero siempre hay que acotar.

-¿Fue difícil elegir las palabras?

-Bueno, la verdad es que me vinieron muchas en un momento y no utilicé muchos filtros, lo dejé fluir. Aunque algunas las descarté por la dificultad que conllevaban. Cada palabra consta de dos apartados, un testimonio y un reportaje con profesionales en el tema. Está claro que un corrupto no me va a contar su experiencia, y elegir esa palabra, corrupción, solo podía dificultar mi tarea. No me he complicado a la hora de llevar a cabo el proyecto y tampoco me han dado problema las palabras.

-A la hora de buscar los testimonios, ¿recibió muchas negativas?

-La verdad que me ha sorprendido mucho. La gente es muy amable y te abren todas las puertas, no ponen pegas. Cuando vas como periodista lo entiendo, vas en nombre de un medio, pero en este caso, voy a titulo personal y con intención de escribir un libro... Recuerdo un par de negativas y han sido en el apartado de los reportajes por que ellos mismos no se consideraban las personas adecuadas o no veían que pudieran aportar.

-Bueno, los profesionales son más fáciles de identificar. En el caso de los testimonios de personas anónimas ¿cómo se ha arreglado?

-Tengo que agradecer a organizaciones, entidades y asociaciones toda su ayuda. También a personas que te facilitan contactos y se vuelcan con tu proyecto. No me ha sido complicado y he conseguido muy buenas personas para este libro.

-Una vez presentado el proyecto ¿cómo se entera de que le han asignado la beca?

-Recuerdo la llamada de Elkar, la editora del libro. Me sorprendió mucho y no me lo esperaba, tengo leídos los libros a los que se les ha asignado la beca, y no veía el mío en ese nivel. Fue un viernes a la tarde a mediados de enero, pasadas las fiestas. En concreto recuerdo que al recibir la llamada de Xabier Mendiguren estaba lloviendo. En ese momento me lo dijo y me pidió reunirnos para acordar fechas y ver cómo trabajar. Mendiguren me dijo que le gustaba mucho el proyecto, teniendo en cuenta que por la temática no va a ser un best seller. La lectura del público es que es un libro sobre economía, pero realmente la crisis es el hilo conductor, el libro es sobre experiencias y vivencias de la gente.

-¿Es difícil escribir un libro?

-Bueno, yo quería dar la talla y me presiono y exijo mucho. Al final es una responsabilidad. Hay que tener en cuenta que la gente te ha contado su vida a cambio de nada, y aunque no todos los temas sean delicados, quieres tratarlos con mucho respeto. Darles la respuesta correcta, y al leerlo siempre dudas sobre si lo has conseguido.

-¿Son muy sensibles las historias?

-Tenía claro que no quería ser amarillista ni escribir un libro de penas. Quería contar la realidad como es, pero sin dar importancia a los detalles irrelevantes. A todos les facilité el texto sobre su vida y ninguno me ha puesto pegas, eso siempre te da ánimos y te respalda.

-¿Alguna historia en concreto le ha tocado o sorprendido mucho?

-Me han parecido historias muy reales. Por ejemplo, el caso de un parado en el que me contaba las fases por las que pasó tras perder el trabajo y ver que no encontraba ninguna forma de emplearse, cómo le iba afectando moralmente eso... Y lo contaba con la esperanza de que le sirviera a alguien que estuviera en su situación. Ves que esas cosas te pueden pasar y que las cosas no están en tus manos.

-¿Con qué se queda del libro?

-Con la experiencia de los momentos compartidos con la gente. He disfrutado muchísimo en las entrevistas. El tiempo se me pasaba volando y tengo que agradecer cómo me han abierto las puertas y cómo me han ayudado todos. Al igual que me ha sorprendido lo claras que tiene la gente, en general, las cosas. A mí me ha servido para abrir la mente y conocer muchas realidades, ha sido un proceso de aprendizaje social y de empatía.

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