Regla Araceli Hernández: «Los sueños hay que perseguirlos y yo he cumplido el de ser monitora de zumba»

Regla, en plena acción, en una de sus clases./E.A.
Regla, en plena acción, en una de sus clases. / E.A.

Esta cubana residente en Azpeitia desde hace 17 años ha revolucionado el pueblo a ritmo de zumba. Sus clases son un éxito Profesora de zumba en el Patronato de Deportes de Azpeitia

ELI AIZPURUAZPEITIA.

Alegre, dicharachera, puro optimismo y una mujer que irradia positividad. Así es Regla Araceli Hernández, una cubana que aterrizó en Azpeitia, por amor, hace ya 17 años. «Felizmente casada con Joseba Aitor Alberdi Egaña», se define. Tuvo un hijo, Hodei, que «es el motivo de mi vida», asegura. Suspadres eran artistas, cantaban y bailaban. Cuando llegó al País Vasco, sus suegros «eran mayorcitos, por lo que no les podía dar la responsabilidad de cuidar a mi hijo», explica. Hace dos años, cuando ya cumplió los trece, comenzó con las clases de zumba porque «los sueños son para hacerse». Se sacó el título básico. Arrancó con una sustitución en la academia de Jose Mari Orbegozo. Una vez terminada la sustitución, pasó a trabajar en el Patronato de Deportes Municipal y empezó a dar clases en la piscina, con dos grupos. Hoy en día tiene cuatro y con mucho éxito. «Aunque no muchas, tengo plazas libres, por lo que queda espacio para la operación bikini». Esta cubana ha revolucionado Azpeitia con su ritmo. Nos hemos encontrado con ella en una de sus clases, en las instalaciones de la piscina municipal.

-¿Qué le aporta la zumba?

-Es un momento de diversión, de interactuación con las personas, de mejorar el estado físico. En mi caso, teniendo a la familia muy lejos de aquí, tengo la mente ocupada. Soy feliz. Además tengo todo el apoyo por parte de mi marido Aitor y de mi hijo Hodei. Son mi mayor apoyo en esta andadura de la zumba. Cuando fuí a sacarme el título estuvieron todo el fin de semana conmigo. Hace poco he participado en una academia internacional de zumba, en Madrid, y también fui con mi marido. Fueron 7 horas de baile donde aprendí nuevos ritmos.

«Aunque no muchas, tengo plazas libres. Queda espacio para la operación bikini»

«Somos psicólogos del baile, porque relajamos tensiones a través de la música»

- Tiene un caracter extrovertido y optimista. ¿Eso ayuda?

-Yo siempre digo que la zumba es como una fiesta sin gin tonic. Como todo el mundo, yo también tengo mis problemas pero no puedo traerlos aquí, esta es la hora para desconectar, si no, dejarían de venir.

- Se dice aquí que las cubanas llevan el ritmo en la sangre.

-Me gusta bailar pero a pesar de ser cubana, no me lo sé todo así que he tenido que prepararme. Hoy por hoy tengo las calificiones de Zumba Basic 1 y 2, Zumba Gold y Pro-skill (liderazgo en zumba, como técnicas de coreografía, etc). También he realizado un curso de ritmos brasileños. Esto me permite mejorar y dar variedad en las clases. Tengo todo tipo de coreografías, desde el rock hasta ballenato y tanto ritmos latinos como música euskaldun que es lo que hace que las clases sean más amenas. Luego, voy experimentando. Si es que es el Día de los enamorados, pues pongo música romántica. La zumba fomenta la relación en grupo y organizamos actividades fuera de las clases, como la reunión que hicimos el Día de la Mujer, etc.

-Y a la gente de Azpeitia, ¿le gusta bailar?

-Tienen ganas de desconectar y pasárselo bien. Son muy biertas a la hora de experimentar y eso, quieras que no, te motiva. Verlas positivas a ellas, me motiva más a mí. Estoy muy contenta porque vienen a clase con lluvia, nieve o granizo y esa es una buena señal. Que deseen volver y estén a gusto vale más que toda la preparación que puedan tener.

-Cubana es sinónimo de ritmo, y viceversa. ¿Tenía usted prejuicios antes de comenzar a dar clases aquí?

-Entre nosotros es típico decir que a los vascos les falta un hueso en la cadera (ríe), al igual que la creencia de que los vascos son muy cerrados pero... ¡no sabe cómo bailan mis vasquitas! Reconozco que al principio tuve mis miedos pero han superado mis expectativas. Tengo gente muy fiel, con ganas de aprender y soltarse, muy comunicativas y participativas.

-Tiene alumnas de todas las edades...

-Sí, la mayor cuenta con 72 años y la más joven, con 15. Todas son mujeres por lo que busco hombres que se animen a pasárselo bien. No hace falta saber bailar, con que quieran pasar un buen rato, es suficiente para sumarse a la zumba.

-¿Qué ventajas tiene la zumba?

-Tiene muchas ventajas. Mueves todo el cuerpo, completo. Trabajas la mete porque tienes que memorizar canciones y pasos. Además, fomentas el compañerismo porque somos como una gran familia y mientras estés en clase, no tienes tiempo de pensar en tus problemas. Tengo alumnas que en un principio eran muy reacias a bailar en público pero esto no es sólo bailar. Siempre pongo canciones positivas para olvidarme de todo lo que me rodea.

-Entonces, es totalmente recomendable...

-Por supuesto, la zumba es totalmente recomendable, mínimo dos veces por semana. Además, ayuda a bajar peso. Acompañada de una alimentación adecuada, se notan los resultados. En una hora puedes perder de 800 a 1000 calorías. Mis clases crean un ambiente en el que te desinhibes. Se trata de liberar tensiones. Somos psicólogos del baile porque relajamos tensiones a través de la música.

-En definitiva, que puede decir que esto de la zumba es más que un trabajo para usted.

- Por supuesto. Nuestra relación no es el de profesora-alumna. Vá más allá. Tenemos un grupo de whatsapp, y si alguien está enferma y no viene a clases, me preocupo de saber cómo está o nos vamos todas juntas demarcha. La gente de Azpeitia me ha sorprendido en positivo. Ahora nos conocemos más allá de las clases de zumba. Por eso quiero hacer llegar mi agradecimiento a todas las alumnas así como a mi familia. A las alumnas por confiar en mí y darme la ilusión para preparar las clases y ser cada día un poquito mejor; y a Aitor y Hodei, por su apoyo incondicional.

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