Izarraizko Atea, abierto al público

Etxeberria, Goenaga, Segurola y Labaka dieron un paseo. /
Etxeberria, Goenaga, Segurola y Labaka dieron un paseo.

El Ayuntamiento ha adecuado una zona verde de 18.000 metros cuadrados, con chorros de agua, riachuelos y área de descanso, entre Las Esclavas y Azpeitiko Ikastola Ikasberri

ELI AIZPURU AZPEITIA.

Los recursos naturales que ofrece el Izaraitz: agua, piedra, árboles, madera o arena, convertidos y reordenados en un espacio ideal para el recreo y el descanso. Así es el nuevo parque natural que se ha abierto al público esta misma semana junto a la avenida de Loiola, entre el antiguo convento de Las Esclavas y Azpeitiko Ikastola Ikasberri; o lo que es lo mismo, en la parte trasera del convento de Jesus y María y que abarca hasta Olatz y que recibide el nombre de Izarraizko Atea. Un enclave en el que han dado su primer paseo los representantes municipales Iosu Labaka y Leire Goenaga, encabezados por el alcalde Eneko Etxeberria y acompañados por el paisajista Iñigo Segurola, que se ha encargado de los trabajos del parque. También los niños de los udalekus de la Ikastola han podido disfrutar del primer baño en el estanque y los chorros de Izarraizko Atea.

«Es un entorno privilegiado, con el imponente Izarraitz al fondo y donde desde lo alto se pueden divisar Loiola y diferentes monumentos y edificios emblemáticos de la zona, fundidos con este gran espacio verde. Sin duda, un plan ideal para pasar las tardes de verano», ha asegurado Segurola.

El enclave cuenta con una zona verde de 18.000 metros cuadrados, con una plaza circular y chorros de agua «para interactuar» con el agua; un poco más abajo, continúa un estanque, con arena incluida y una profundidad reducida «por motivos de seguridad» y que ha sido adecuada con un sistema de recirculación de agua. «El Izarraitz es un gran depósito subterráneo de agua, por lo que el parque se abastecerá con el propio agua de la zona y además hemos adecuado un sistema de recirculación que hará que esté en movimiento». Todo ello unido a un gran espacio de descanso, con bancos y casi un centenar de árboles que en poco tiempo darán sombra a los que se acerquen, hacen de este paraje un lugar de respiro en el propio entorno urbano.

Azpeitia contaba con bidegorris, amplios planes y recorridos de montaña, piscinas o numerosos espacios para pasear. Ahora, además, tiene playa.

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