Ainara Urbina: «Mucha gente en Azpeitia no sabe lo que hay de puertas para adentro, y se sorprenden»

Ainara Urbina guía a los visitantes por el museo desde el 2008.
Ainara Urbina guía a los visitantes por el museo desde el 2008. / A.S.
Guía del Museo Vasco del Ferrocarril

En el museo del tren atienden a grupos de turistas con la mejor atención posible

ALEX SILVAAZPEITIA.

El tren del Urola unía Zumarraga y Zumaia, el centro de Gipuzkoa y la costa, entre 1926, su inauguración, y 1986, su cierre. Hoy todavía se pueden recorrer en ferrocarril 5 kilómetros del antiguo trazado del tren. Un viaje en el tiempo que va desde Azpeitia hasta la estación de Lasao. Un viaje siguiendo el curso del río Urola y escoltado por el macizo de Izarraitz disfrutando de las diferentes tonalidades de verde que ofrece el valle.

Todo encabezado por la locomotora de vapor Aurrera, construida en 1898 por Nasmyth & Wilson y remolcando los vagones construidos por CAF C-2 y C-4, más tarde rebautizados como Aritza y Pagoa, en referencia a la vegetación del valle.

El convoy lo componen la cabeza tractora habilitada para este viaje y los dos vagones originarios del Urola, preparados para los viajes de verano.

«En sus inicios, el trayecto del tren de vapor se hacía hasta Loiola, pero ahora lo hacemos hasta Lasao»

«Las obras son enormes, se pueden tocar, subir en ellas... trasladamos al viajero por la historia»

Aunque el tren de vapor es la joya de la corona, el museo consta de otras muchas piezas que dejan atónito a todo visitante: una gran colección de relojes de estación y de uniformes, una rotonda ferroviaria, una grúa de vapor, cocheras repletas de vagones y locomotoras históricas, un taller electromecánico todavía en funcionamiento, tranvías de San Sebastián...

¿Pero que sería de un museo sin guías? La figura de la guía muchas veces pasa desapercibida, pero es la clave del disfrute de las instalaciones en muchos casos. En concreto en el museo Vasco del Ferrocarril cuentan con guías voluntarios que teatralizan y hacen ameno el viaje del visitante, y guías profesionales, como es el caso de Ainara Urbina, azpeitiarra de nacimiento.

Nunca imaginó trabajar de guía de museo, y menos en un mundo unido al ferrocarril. Un mundo históricamente de hombres, aunque las mujeres también han estado muy presentes. La unión a las vías es tan fuerte a día de hoy, que además de guiar a los visitantes por el museo, Urbina también ha trasladado viajeros en tren por las líneas de Euskotren en funciones de maquinista; en este caso eso sí, con maquinas muchos más modernas que las que muestra en Azpeitia. Lo que tiene claro ahora es que es un trabajo bonito y muy llevadero.

- ¿Cuál es la principal función de una guía en un museo?

- Sobre todo, dar atención y recibir a los visitantes. La verdad es que preguntan de todo y nos toca ayudarles en la medida de lo posible. Muchas veces hacemos de punto de información, de oficina de turismo... pero es un servicio que tenemos que ofrecer. También nos toca por supuesto hacerles visitas guiadas por las instalaciones. Aunque eso lo realizamos más en invierno, que es cuando más grupos organizados hay.

- La gente prefiere ser independiente en las visitas.

- Las asociaciones, las escuelas, los grupos... siempre prefieren visitas guiadas donde aprovechan al máximo el tiempo. En muchos casos los turistas independientes individuales que se acercan al museo también preguntan por las visitas guiadas, pero para eso tenemos que completar un pequeño grupo interesado, no podemos hacerlas de forma unitaria.

- ¿Son siempre iguales las visitas?

- Nunca. Siempre se adaptan al público y los intereses concretos. No es lo mismo un grupo de jubilados que tienen más interés en la historia, un grupo infantil a los que se les enseña todo de manera gráfica, o un grupo de amigos ferroviarios que casi tienen más información que nosotros.

- Pero esto no es un museo al uso.

- No, claro que no. Las obras son enormes, se pueden tocar, subir en ellas, realizar viajes... en muchos casos trasladamos al viajero por la historia o le rememoramos tiempos pasados.

- ¿Pero el viaje a Lasao es opcional?

- Sí, cada persona o grupo decide si quiere hacer la visita, la visita y el viaje, o solo el viaje. Pero bueno, en el caso de los grupos organizados la mayoría opta por la experiencia completa. Para los visitantes individuales el precio de la entrada con la visita a todas las instalaciones, incluidas la colección de relojes y trajes de estación, y el viaje es de 6 euros.

- ¿En tren de vapor hasta Lasao?

- Sí, pero porque enseñamos cual ha sido la historia del ferrocarril y su influencia en la sociedad. La línea del Urola era una línea eléctrica, nunca tuvo nada que ver con el vapor. En sus inicios el trayecto se hacia hasta Loiola, pero ahora, lo hacemos hasta Lasao.

- ¿Los azpeitiarras saben lo que tienen aquí?

- No. Es una pena porque el valor del museo es increíble. Hay muy pocos visitantes locales y se sorprenden siempre. Quizás tenga que ver el hecho de que para muchos fue doloroso el cierre del tren Urola, y tienen esa rabia dentro que les impide venir. Pero es una pena no conocer todo lo que estas cocheras guardan. Es curioso que una vez que lo conocen siempre vuelven con gente de fuera para enseñarles el museo. Para lo que si nos visitan es para realizar fotos de boda y comunión. No. Es una pena porque el valor del museo es increíble. Hay muy pocos visitantes locales y se sorprenden siempre. Quizás tenga que ver el hecho de que para muchos fue doloroso el cierre del tren Urola, y tienen esa rabia dentro que les impide venir. Pero es una pena no conocer todo lo que estas cocheras guardan. Es curioso que una vez que lo conocen siempre vuelven con gente de fuera para enseñarles el museo. Para lo que si nos visitan es para realizar fotos de boda y comunión.

- Seguro que en todos estos años tienen miles de anécdotas.

- Por supuesto. Sobre todo, con los niños. Nada es previsible... pero eso es secreto profesional. Lo que sí podemos destacar es nuestra relación con la fauna local, de vez en cuando nos aparecen culebrillas en el museo, nos apareció una vez una oveja, tuvimos un nido de avispa asiática.

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