Sastrería Aldalur, 100 años vistiendo a los azkoitiarras

Juan José Aldalur obtuvo la licencia oficial en 1917. Su hijo Pedro siguió el negocio en sus bodas de oro./
Juan José Aldalur obtuvo la licencia oficial en 1917. Su hijo Pedro siguió el negocio en sus bodas de oro.

En 1917 Juan José Aldalur Olaizola comenzó a confeccionar trajes para caballero. Su hijo Pedro cogió el relevo y aprendió a coser en la sastrería 'La fuente' en la Avenida Donostiarra

JOAQUIN SUDUPEAZKOITIA.

En 1917, Juan José Aldalur Olaizola comenzó a confeccionar trajes para caballero y 100 años después, la Sastrería Aldalur de Azkoitia sigue ofreciendo sus servicios en su comercio de Plaza Berri.

Juan José nació en el caserío Ugarte Igaran (donde ahora están las piscinas) y su aprendizaje comenzó en Azpeitia, más tarde pasaba la semana en Zumaia aprendiendo a coser y luego estuvo en Vitoria aprendiendo a cortar para trajes de hombre, mujer, religiosos, etc.

Se casó en 1916 con 24 años y en 1917 obtuvo la licencia oficial para comenzar a ejercer de sastre en el municipio. Para entonces ya había hecho prácticas en la Sastrería Aranguren de Azkoitia, municipio que contaba entonces con otras sastrerías como Martin Zahar, Lekeitio, etc. Su andadura profesional comenzó en un piso en Plaza Berri. En aquel tiempo tuvo dos hijos; a Genoveva y Pedro (que seguiría con el oficio) y más tarde estuvo en un local justo en frente de donde está ahora la Sastrería Aldalur. Allí vinieron los tres hijos siguientes, José Mari, Teresita y M.ª Carmen.

«Eran tiempos difíciles y el primer traje que hizo para un azkoitiarra no lo cobró nunca. En aquel entonces, la gente se hacía un traje y era para siempre y normalmente se hacía para estrenarlo en Semana Santa» señala su hija Mª Carmen.

En su mayoría los trabajos de Juan José eran trajes de caballero, confeccionados a medida, cosidos a mano con muchas, muchas horas de trabajo. «A nuestro padre le gustaba coser, era un hábil artesano y sabía realizar unos dibujos preciosistas con la máquina de coser de pedal» señala su hija que reconoce que «eran tantas las horas que dedicaba que no podrían pagarse si los trabajos se midieran por horas» y recuerda a su padre cosiendo «hasta las tantas» en vísperas de Andramaris, Semana Santa, etc., es decir en esas fechas señaladas en que se estrenaba traje.

Su hijo Pedro cogió el relevo. Aprendió a coser en la sastrería 'La fuente' en la Avenida donostiarra y tras estar 7 años de mili obligada debido a la guerra civil, fue a Barcelona donde aprendió el corte en la Academia 'Sistema Muller'.

Durante la guerra, el fundador Juan José, tuvo que coser «lo que había» señalan su hija y las nietas que ahora llevan el negocio. «fueron años de arreglo de todos tipo de ropas, de hacer mucho trabajo para sotanas, cuellos, bordados...para los religiosos de Loiola y Azkoitia. Hasta se acabó el género y se usaba lo que había, como tela de saco» apuntan.

Tras la guerra, poco a poco sube el trabajo y en la sastrería había mujeres cosiendo bajo la dirección de Pedro y la supervisión de Juan José «que era muy detallista, le gustaba el trabajo bien hecho y era perfeccionista» señalan.

El traje de cada persona era distinto y personalizado. Se medían el contorno del pecho, de la sisa, el ancho y longitud de espalda, la cintura, el contorno de cadera, la entrepierna, el tiro, el ancho del bajo del pantalón, etc., para confeccionar el traje de cada uno. Pero el trabajo también tenía mucho de sicología ya que «cuando entraba una persona a hacerse el traje, primero se conversaba, se estudiaba la postura que traía, normalmente rígida y estirada, y como iba cambiando a medida que se relajaba. Entonces se veía si cargaba de algún hombro, la simetría, etc., así como sus gustos y querencias; si le gustaba el traje cruzado, o el de dos botones o tres, el de dos aberturas o una, etc.» señalan Mª Carmen y las nietas del fundador.

Hacia la jubilación de Pedro, cambiaron las modas y costumbres y llegaron también los trajes, camisas, chalecos que vienen hechos de fábrica, la 'confección'.

Sus hijas, Olatz, Itxiar y Mª Jesús han lidiado con estos nuevos hábitos de vestir. «Hacemos arreglos y adecuamos los trajes, camisas, abrigos... a las medidas y necesidades de los clientes pero ya no se cose a medida. Eso es historia» apuntan.

Ahora bien, han querido aprovechar el centenario para recordar y agradecer a los numerosos clientes que han hecho posible un siglo de servicio. «Durante 100 años innumerables azkoitiarras han pasado por la sastrería y les estaremos agradecidas para siempre» subrayan.

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