La Reynoutria japonica ha invadido, de nuevo, grandes zonas de la ribera del Urola

Se volvió a fumigar con herbicida los nuevos brotes. / SUDUPE
Se volvió a fumigar con herbicida los nuevos brotes. / SUDUPE

Esta planta invasiva desplaza a la vegetación autóctona

JOAQUIN SUDUPE AZKOITIA.

En el 2012, y dentro de un plan piloto para recuperar los márgenes del río Urola, auspiciado por la Diputación, se plantaban alisos, abedules, cerezos, sauces y laureles desde Azkoitia hasta Zumaia, todos ellos de semilla autóctona y nacidos en invernaderos forales.

El plan piloto ya llevaba tres años en marcha y lo que buscaba era eliminar una planta invasora que desde hace años proliferaba en los márgenes del Urola, la Reynoutria japonica. La regeneración del entorno recuperando la biomasa autóctona y originaria de los márgenes del río era el objetivo último del plan, pero para eso había que erradicar esa planta invasora.

Reynoutria japonica

La Reynoutria japonica es una plata dura y resistente, originariamente fue cultivada como ornamental, se naturaliza en lugares húmedos, jardines, setos, zonas degradadas como las cunetas de las carreteras, bosques y en ambientes frescos como las riberas de los ríos es donde presenta un mayor potencial invasor. Es muy competitiva por su rapidez de crecimiento y la capacidad de reproducción mediante rizomas subterráneos y esquejes.

Hace cinco años

Las labores de eliminación de la Reynoutria Japónica, calificada por los expertos como una de las más difíciles de erradicar al tenerlo que hacer manualmente y de forma muy laboriosa atacando las raíces, pueden durar entre dos y tres años para tener resultados positivos.

Allí donde se instala impide la regeneración de la vegetación autóctona, a la que desplaza mediante la ocupación del espacio por lo que personal contratado por la Diputación; primero cortó las plantas a lo largo de toda la ribera (alcanza hasta tres metros de longitud), aplicó un herbicida llamado glisofato tan solo en los tallos de la planta (una por una mediante una jeringa) y por último, reintrodujo plantas y árboles autóctonos en las orillas del río.

Meses más tarde se volvió a repasar la ribera del Urola y a fumigar con herbicida los nuevos brotes de la planta que, aunque tocada, todavía volvía a salir y había que ir eliminado.

«Hay que reconocer que es una planta muy resistente, con raíces que alcanzan mucha profundidad y extensión y lo llenan todo» señalaba uno de los técnicos que, en agosto del 2012, buscaba y erradicaba la planta. Durante algunos años, la citada planta invasora parecía erradicada, pero ya el pasado verano, se veía brotar poco a poco, pero en muchos y dispersos lugares de las riberas del Urola.

Ahora es claramente visible y podría decirse que ya ha adquirido, nuevamente, un carácter invasivo en muchos espacios del cauce fluvial y que aunque todavía no alcanza los niveles de hace años, volverá hacerlo con rapidez. Todo aquel plan se llevó a cabo con ayudas de la Comunidad Europea, que daba gran importancia a la recuperación de la biomasa vegetal del entorno fluvial.

Las especies autóctonas impiden con su sombra que crezcan las invasoras, ayudan a mantener los niveles de oxígeno y temperatura del río y ayudan a la fauna piscícola, aves, anfibios, etc. Pero parece que la batalla contra la Reynoutria japonica no ha acabado y en poco más de un año ha invadido, de nuevo, grandes zonas de la ribera del Urola.

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