Sagardoetxea, parada obligatoria

Visitantes durante el puente festivo recogiendo manzanas con kizki y teniendo la ocasión de probar la sidra en el interior del museo. / MARÍA
Visitantes durante el puente festivo recogiendo manzanas con kizki y teniendo la ocasión de probar la sidra en el interior del museo. / MARÍA

Algunos visitantes aprovecharon este pasado puente de diciembre para pasar por el Museo de la Sidra

MARÍA CORTÉS ASTIGARRAGA.

Un año más, Sagardoetxea y su oferta cultural en torno a la manzana y la sidra han sido la excusa perfecta para muchas personas que no han querido dejar pasar la ocasión de visitar Astigarraga y el Museo de la Sidra.

Aprovechando los días festivos y este pasado puente de diciembre, algunos han participado en las visitas guiadas por el museo y la zona del manzanal en la que pudieron recoger manzanas con la kizkia y en la actividad especial, el barrikote con castaña, que es tan característico de Sagardoetxe por estas fechas. Hace algunos años decidieron en el Museo de la Sidra recuperar esta antigua tradición de la cultura de la sidra: degustar el barrikote con la nueva sidra acompañado por castañas. Como detallan los organizadores, «antiguamente, una vez finalizadas las labores de elaboración, rellenaban una barrica con mosto. Dos semanas más tarde, se organizaba una fiesta entre los vecinos para degustar el barrikote acompañado por castañas».

Personas de Andalucía, Barcelona, Valencia y hasta de otras zonas de Europa se han acercado para conocer más sobre la sidra y participar en estas actividades a las puertas de la Navidad. «No es la primera vez que venimos al País Vasco, pero sí que lo hacemos a Astigarraga y al museo. Nos ha parecido muy interesante y hemos aprendido mucho del proceso de elaboración. También hemos tenido la oportunidad de recoger manzanas y probar la sidra nueva de 2017 y la del año pasado también», explicaba una pareja catalana. Desde la propia Sagardoetxea, como anécdota de estos días, comentaban que «a veces pensamos que nuestras costumbres son universales y este puente pasaron por Sagardoetxea dos personas, de Lituaria y Ucrania, a las que les dimos para probar las castañas. Cuando vieron el plato nos miraron con curiosidad y nos preguntaron '¿Y esto cómo se come?'. No las habían probado en su vida».

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