Un poco de luz al final del túnel

ION AZPIAZU

Como continuación a las diferentes notas publicadas recientemente en las que ediles, la asociación de vecinos del Kaxko y la asociación de hosteleros Berriak han hecho una valoración positiva del Txotx 2017, la mayor parte de agrupaciones, ni los partidos políticos, ni algunos socios de berriak, ni los propios vecinos del Kaxko y el pueblo en general, no compartimos esa valoración.

Orain Hernani dice que lo que ocurre en el Kaxko de Hernani los fines de semana «no es cultura». El portavoz del PNV califica como «no deseable» el espectáculo de los fines de semana en el Kaxko y el PSE-EE no se queda atrás y concreta sobre «la necesidad de mejorar el acuerdo con la Ertzaintza, haciendo que sea ésta quien vigile y controle el Kaxko». Kaxko hobetu apunta lo que debiera ser y no es para que Hernani deje de ser «la ciudad sin ley, donde todo vale y mejore su imagen en el exterior». Y además, algunos hosteleros, socios de Berriak, dicen que lo están pasando mal y que recogen los frutos de lo que han sembrado, mientras algún otro propone trasladar la zona de copas allí donde no se moleste al vecindario. Interesante.

Haciendo historia, el 8 de febrero de 2006 se podía leer en DIARIOVASCO.COM bajo el título de '¿Txoootx!, pero más bajito que a raíz de las quejas permanentes de los vecinos', que el consistorio de Hernani lanzaba una campaña dirigida a los jóvenes reclamando su comportamiento cívico. Pasamos de las promesas de la alcaldesa Marian Beitialarrangoitia y llegamos al 28 de abril 2017 donde se volvía a publicar que nuestro alcalde, Luis Intxauspe Arozamena, y el responsable de servicios sociales, Xabier Lertxundi, ofrecen una campaña de sensibilización para que los jóvenes hagan un consumo responsable de alcohol. Si en estos más de 10 largos años las medidas municipales no han sido eficaces, más bien han sido un rotundo fracaso y los vecinos seguimos sin que se respete nuestro derecho al descanso, algo tendrá que cambiar.

Hernani se ha convertido en escenario ideal para un modelo de ocio que resulta nefasto para los vecinos del Kaxko, cuyos derechos son constantemente vulnerados. Es patente la necesidad de tomar medidas eficaces por parte del Ayuntamiento al que pedimos 5 años de gestión de la Ertzaintza en el Kaxko y ayudas al traslado de la zona de copas a los polígonos industriales.

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