Toda una vida dedicada al servicio hostelero desde el Asador Irigoien

Homenaje. Txomin y Amaia junto a sus hijos Martín e Iñigo en el acto del homenaje. / TXEMA
Homenaje. Txomin y Amaia junto a sus hijos Martín e Iñigo en el acto del homenaje. / TXEMA

Txomin Astiazaran y Amaia Iturria fueron homenajeados al jubilarse, tras 43 años al frente del restaurante

TXEMA VALLÉS LASARTE-ORIA.

El matrimonio formado por Txomin Astiazaran (66 años) y Amaia Iturria (65), que durante los últimos 43 años han regentado uno de los restaurantes con más solera de la comarca, el asador Irigoien ubicado en Zubieta, se jubilan y sus más allegados (sus hijos Martín e Iñigo), amigos, trabajadores de diferentes épocas y clientela, les rindieron recientemente un homenaje -despedida, que nunca olvidarán-. Fueron unos 200 los que asistieron a la fiesta, que perfectamente organizada por uno de sus hijos, Martín -será él, el que se haga cargo, a partir de ahora, de llevar las riendas del restaurante-, tuvo diversos actos del gusto de sus aitas.

Para empezar, fue el turno a la txalaparta interpretada por Juantxo Prieto y Martin Iparragirre, lasarteoriatarras los dos, igual que el bertsolari Unai Muñoa, que a continuación les dedicó unos bonitos bertsos. El deporte de herri kirolak, que tanto gusta a Txomin, tampoco faltó y el aizkolari de Zarautz, Iñigo Landa, efectuó una pequeña exhibición con 4 cortes a dos kanaerdikos.

El momento más emocionante fue cuando Martín e Iñigo -hijos de la pareja-, tras el baile de un aurreku a cargo de una pareja de jóvenes, le hicieron entrega de una placa conmemorativa, que fue acompañada de una larga ovación por parte de los asistentes. Tanto Txomin como Amaia, muy emocionados agradecieron las muestras de cariño recibidas. «Ha sido una pasada, no lo esperábamos. Tenemos que agradecer a todos por habernos hecho esto. Somos unos privilegiados, porque no muchos se pueden jubilar con este reconocimiento, sobre todo, de cariño».

Y como no pudo ser de otra forma, la fiesta «con gran ambiente» concluyó bien entrada la noche, tras degustar un largo lunch ofrecido por gentileza del propio restaurante.

Vida sacrificada

A la hora de realizar un repaso a la historia de su trayectoria al frente del Irigoien, Txomin recuerda que «era un negocio familiar desde los tiempos de mi abuelo Domingo, y el nombre de Irigoien viene porque el caserío tenía ese nombre. Data de 1400, de los marqueses de Irigoien. Luego lo regentó mi padre y nosotros cogimos el relevo en enero de 1974. Amaia y yo todavía éramos novios. Nos casamos curiosamente a los dos años en el Santo Cristo de Lezo, igual que mi abuelo -apunta Txomin-, y en la misma fecha, el 12 de junio, y nosotros sin saberlo. Luego fue cuando nos enteramos que coincidían las fechas».

«Los primeros años -apuntan-, fueron más fáciles que ahora. En aquellos tiempos había menos restaurantes y sidrerías que ahora. Y nosotros fuimos de los primeros. Entonces fue cuando se empezó a mover la parrilla y la gente solía comer, normalmente, tortilla de bacalao, el besugo y la txuleta. Era nuestro menú estrella. Se trabajaba mucho los fines de semana y entre semana. Funcionábamos como sidrería y como asador. Así ha sido durante estos 43 años, amoldándonos a los tiempos, a base de mucho trabajo y dedicación. Ahora dejamos paso a nuestro hijo Martín que será el que lleve las riendas del negocio. No queremos dejar pasar la ocasión para agradecer al personal, clientela y vecindario, por su aportación a la historia de este asador Irigoien», explica.

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