Diario Vasco
Gonzalo Zabala desplegó la bandera del Ostadar en la cima.
Gonzalo Zabala desplegó la bandera del Ostadar en la cima.

El montañero local Gonzalo Zabala, del Ostadar, hizo cumbre en el Ama Dablam (6.812 metros)

El montañero-alpinista lasarteoriatarra Gonzalo Zabala, de 54 años, y perteneciente al club Ostadar SKT acaba de regresar de tierras asiáticas donde acaba de realizar una gesta deportiva al ascender al Ama Dablam (6.812 metros) una de las perlas más cotizadas de las montañas situadas en Nepal.

Zabala es un deportista local que lleva un par de décadas dedicado a la montaña, después de haber realizado diferentes pinitos en su juventud en la bici. «De chaval corrí en bici unos años y ya llevo un par de décadas dedicadas a la montaña, disfrutando con estos proyectos como el que nos ha llevado a tierras nepalíes».

En esta ocasión, se sumó al carro de un proyecto con otros montañeros vascos. «Así fue, me llamaron un compañero navarro y otro de Irun para que les acompañara en un proyecto que consistía en alcanzar la cima del Ama Dablam, una de las montañas más complicadas del sistema montañoso nepalí y considerado por expertos como el monte más bonito del mundo. La idea era la de compartir un permiso internacional, para que saliera más barato».

Después de un período de preparación y ahorrar algo de dinero, la expedición partió el 11 de octubre desde Donostia. Según Zabala «Estuvimos un par de días en Katmandu, y luego nos dispusimos a subir a Lukla en una avioneta y de allí, desde 2.800 metros, comenzamos a efectuar el trekin. Poco a poco fuimos cogiendo altura, pasando de pueblo en pueblo, haciendo algunos picos de 4.000 y de 5.000 metros hasta llegar al Island Peak, que tiene 6.200 metros. De ahí nos fuimos acercando al campo base, donde fuimos planeando la última subida».

El 1 de noviembre a las 23.00 horas, el montañero lasarteoriatarra acompañado de cuatro compañeros y de 2 sherpas partieron del campo base hacia la cumbre. «Durante toda la subida me encontré bastante bien y prueba de ello es que logré junto a un sherpa el objetivo de lograr la cima en solitario. Eran las 6.40 horas del 2 de noviembre y permanecimos durante una horas esperando a que llegara algún compañero y al no aparecer, optamos por empezar a bajar. Las condiciones en la cima era de tiempo raso, mucho frío, unos 15 grados bajo cero, pero lo bueno es que no soplaba apenas viento».

Por lo visto, sus compañeros no les fue tan bien. Según Zabala «En un momento dado, a una hora y media de bajada, subía uno de mis compañeros que se había enganchado a otro grupo. Yo llegué al campo 2 a las 12.30 del mediodía y allí se encontraban un sherpa y un compañero, aunque se dieron la vuelta rápido, a las dos horas porque no se encontraban bien».

En el campo 2 se produjo un problema de espacio y el montañero local optó por bajar y dejar más sitio a sus compañeros. «Quedaba una tienda libre para tres y estábamos cuatro más el compañero que faltaba por bajar. Estaban todos bastante fastidiados y opté por bajar sólo y dejarle el sitio para que se recuperaran. Me fui de tirón hasta el campo base y llegué a las 19.00 horas. Fueron 20 horas seguidas sin descanso».

Ahora se encuentra recuperándose y comenta que «ahora me toca disfrutar del monte por aquí».

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