Diario Vasco

'Basoeskola', ¿la escuela del futuro?

Alumnos de Langile Ikastola participando en la experiencia-piloto de 'basoeskola' en Kutxa Ekogunea.
Alumnos de Langile Ikastola participando en la experiencia-piloto de 'basoeskola' en Kutxa Ekogunea.
  • Alumnos de Langile Ikastola están participando en esta experiencia en Kutxa Ekogunea

Hace tiempo que Kutxa Ekogunea se planteó apostar por un proyecto educativo «realmente transformador», testado durante décadas en otros países europeos y con unos resultados realmente sorprendentes. Es un proyecto que convierte el bosque o la naturaleza más cercana en contexto educativo para los más pequeños: el proyecto 'basoeskola'.

Desde entonces Kutxa Ekogunea ha ido informándose sobre las diferentes líneas de Educación Infantil en la naturaleza existentes en Europa, ha propiciado la formación de técnicos y profesores, ha conseguido ilusionar a profesores y familias, convertidos hoy en los mejores defensores de esta iniciativa, y ha ido realizando una labor pedagógica y comunicativa, con el fin de dar a conocer a la ciudadanía que los menores pueden desarrollarse social, emocional y cognitivamente de una manera «más efectiva, autónoma y sana», afirman.

Ya ha transcurrido un año desde que Kutxa Ekogunea presentó este proyecto y creó una comisión con la Universidad Pública del País Vasco, Berritzeguneak, Ingurugela-Ceida, Federación de Ikastolas y los dos centros educativos que decidieron asumir el reto de ser pioneros: Amara Berri, de Donostia, y Langile Ikastola, de Hernani. Durante este periodo la comisión ha redactado un informe que da respuesta a las preocupaciones y requisitos legales derivados de los cambios de programas, espacios y rutinas, contando siempre bajo el marco del Departamento de Educación. Este departamento participa en el proyecto piloto de forma técnica y está analizando el papel que a futuro pueda tener este proyecto en la enseñanza pública.

El proyecto se encuentra avanzado y ya se está realizando un pre-pilotaje durante los meses de marzo a junio, con niños y niñas de Langile y Amara Berri. El curso experimental se está llevando a cabo en los terrenos de Kutxa Ekogunea, en San Sebastián, con alumnado de entre 3 y 6 años de ambos centros.

Kutxa Ekogunea ha adecuado el espacio reconvirtiendo dos cabañas de ganado en refugios, realizando un saneamiento de los árboles y poniendo a disposición de los centros dos educadoras, una bióloga que portará su conocimiento sobre la naturaleza y bagaje en educación ambiental, y otra que pronto llegará de Edimburgo con una mochila de cuatro años en una 'basoeskola'.

Inventar e investigar

Al igual que en otras escuelas, se desarrollará el curriculum oficial y la naturaleza otorgará recursos didácticos para trabajar los contenidos educativos. La misma naturaleza es el recurso educativo más importante.

El juego libre será la principal metodología de aprendizaje, ya que es el método natural de aprendizaje de los niños. Mediante este, eligen con quién y dónde jugar, interactuando entre ellos e inventando actividades y juegos. Esta metodología los lleva a investigar la naturaleza y comunicarse de una manera autónoma y libre, de esta manera aprenden a actuar, mientras viven experiencias reales.

Y con el inicio de la primavera Kutxa Ekogunea comienza a materializar el proyecto basoeskola con la visita de 60 niños y niñas de Langile Ikastola divididos en tres grupos que realizan el programa durante tres días. El resultado de la evaluación ha sido muy positivo, en palabras del profesorado, «merece la pena apostar por este proyecto, las niñas y niños están muy contentos, deseando volver, y además en tan poco tiempo se percibe el cambio».

Langile Ikastola volverá en mayo y en esta ocasión se pondrá en práctica el programa una semana completa. La universidad seguirá apoyando el proyecto en los diseños de los recursos evaluativos y el grupo de profesores que va a tomar parte en la experiencia recibirá formación intensiva sobre el juego libre y nociones básicas sobre conocimiento del entorno natural.

Todo estará a punto para comenzar el pilotaje con tres grupos de escolares de cada centro a partir del 1 de octubre y hasta fin de curso, en el cual ambos centros contarán con la ayuda de los Ayuntamientos de Hernani y Donostia para cubrir los gastos de transporte, ya que ambas entidades han demostrado un especial interés en analizar posibles vías de colaboración futura con este proyecto.

Si el proyecto piloto de basoeskola arroja resultados positivos, «como es de esperar», servirá de ejemplo para que esta metodología, basada en la naturaleza, se extienda a otros centros escolares.

Recibe nuestras newsletters en tu email

Apúntate