«Se habla mucho de la guerra, pero aquí la posguerra fue mucho más dura»

Eneko Sanz y Olatz durante la segunda charla organizada en Lekaio. /  MARÍA
Eneko Sanz y Olatz durante la segunda charla organizada en Lekaio. / MARÍA

El historiador Eneko Sanz participó en la segunda charla organizada dentro del proyecto para recuperar la memoría histórica de Urnieta

MARÍA CORTÉS URNIETA.

Eneko Sanz, con su conferencia sobre los antecedentes y consecuencias de la Guerra Civil y sobre todo, centrándose en las distintas clases de represión que se dieron en Gipuzkoa en esa época, cerró las charlas organizadas por el Ayuntamiento dentro del proyecto que pretende recuperar la memoria histórica de Urnieta, el cual además de las conferencias recoge el libro de la memoria histórica y la oficina de la memoria.

En cuanto a la segunda charla, tras la primera impartida por el también historiador Óscar Álvarez y centrada más en el exilio, Sanz explicó que «muchas veces se habla de los años que duró la guerra y de lo que se vivió durante la misma, pero lo cierto es que aquí la posguerra fue mucho más dura. Hay que tener en cuenta que por mucho que se diga, aquí para el 37 ya todo estaba perdido». Al igual que en la mayoría de conflictos bélicos, «los hombres jóvenes eran los que se fueron a luchar, dejando a niños, mujeres y ancianos. Algunos de estos fueron exiliados de sus casas y pueblos, y muchos otros huyeron. Pero la represión que tuvieron que vivir sobre todo las mujeres fue brutal. La mujer se simbolizó como el pecado y las muestras de humillación y vejación fueron continuas».

El historiador seguió detallando que «cuando finalizó la guerra y entraron los franquistas, se realizaron listas negras en las que se clasificaban a las personas de los pueblos entre gente cercana o alejada al régimen. Para ello se utilizaba o al cura o a ciertas familias que eran las que pasaban el parte. No hay que olvidar que hubo familias muy marcadas a las que se les hizo la vida imposible porque algún familiar había huido o participado en la guerra».

En cuanto a los hombres, «tampoco se habla mucho, pero existieron esclavos de Franco. Fueron los 'batallones de trabajadores' con hombres encarcelados, pero todavía jóvenes y con capacidad de trabajar. Se les asignaron los trabajos más duros para realizar carreteras y otro tipo de obras sin que al régimen le costara dinero. En esta época se vieron atisbos de actos que luego se encrudecieron durante la II Guerra Mundial. En este caso, al igual que pasa en la actualidad con los refugiados, Europa y el resto del mundo miró hacia otro lado con lo que Franco estaba haciendo en España».

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