Eider Alonso: «Volvería al 'conquis' sin duda»

Eider Alonso en el gimnasio Denontzat de Hernani./MARÍA
Eider Alonso en el gimnasio Denontzat de Hernani. / MARÍA

La astigartarra, que trabaja desde hace 5 años en el polideportivo municipal, resultó ganadora del reality 'El Conquistador del Caribe'

MARÍA CORTÉS ASTIGARRAGA.

Aunque muy pocos apostaban por ella e incluso algunos la etiquetaron como 'débil', lo que es cierto es que Eider Alonso, esta astigartarra de 35 años, se ha convertido en la nueva 'conquistadora' al ganar el reality de Eitb 'El Conquistador del Caribe'. Con el premio en casa, para finales de verano tendrá una nueva aventura por delante: la de la maternidad.

-¿Cómo decide participar en 'El Conquistador del Caribe?

-Llevaba muchos años queriendo ir al 'Conquis', pero parece que nunca me acababa de decidir. Pero pasaban los años y también quería ser ama, así que me dije 'ésta es la mía', y me presenté. Me lo planteé como el final de una etapa y el comienzo de otra.

-¿Qué tal el casting?

-Lo mío fue video-casting. Me fui con mi pareja a África y desde allí hice el vídeo.

-En otras ediciones, el programa ha transcurrido en la Patagonia en lugar de en el Caribe. ¿Hubieras participado igualmente?

-Igual no. Cuando hice la entrevista personal fue algo que intenté saber, aunque tampoco llegan a decírtelo, pero pensé que si era en la Patagonia no iría. Yo el frío lo llevo mal y prefiero la humedad y los mosquitos. Aunque igual voy y me sorprendo de que también podría soportar el frío.

«Lo peor de todo eran los mosquitos y las garrapatas, no había cómo evitarlos»

-¿Se preparó especialmente para acudir al programa?

-La verdad es que yo seguí entrenando normal. Con Isma Mateo en el gimnasio Denontzat tocábamos mucha cuerda, por lo que tampoco hice ejercicios específicos para ir allí. Seguí manteniéndome en forma, como llevo haciendo desde pequeña.

-El deporte siempre ha sido parte de su vida, ¿verdad?

-Soy judoka desde txiki. He sido campeona de España, varias veces subcampeona, una de ellas universitaria, y soy cinturón negro cuarto dan. Soy licenciada en IVEF, trabajé muchos años en el polideportivo de Andoain y desde hace cinco estoy en el de Astigarraga dando todo tipo de actividades. Desde pequeña Isma Mateo ha sido mi entrenador y también con él empecé a entrenar para hacer carreras populares. Y de ahí pasé al gimnasio Denontzat donde hace dos años empecé con las carreras de obstáculos. He participado en Eternal Running y en Hernani quedé primera en mi categoría en todas las pruebas.

«La convivencia, en general, fue muy buena y estoy muy orgullosa de mi equipo»

-Un buen currículum deportivo como para que algún compañero suyo de equipo la considerara 'débil'...

-Sí, la verdad es que me sorprendió un montón. A priori no teníamos un equipo en el que hubiera nadie poco preparado o menos fuerte. Me salió todo bien porque gané los dos duelos a los que tuve que ir. Pero lo peor no fue que me nominaran sino que al segundo día un compañero empezó a dejar caer que me veía débil. Y yo tenía miedo a que ese comentario se generalizara y se crearan una opinión sin conocerme. Que me etiquetasen de débil sin saber lo que podía o no rendir. A mí me gustaban mucho las pruebas de cuerdas y no se me dan mal, así que había muchas pruebas de esas en las que participantes con mucho mejor físico aparentemente que yo no pudieron hacer mucho por falta de habilidad o porque no era su fuerte. Y pienso que la edad también influye, ya que la madurez que puedo tener con 35 no se tiene con 18. No sólo hay que estar preparado físicamente, sino mentalmente, ya que según van pasado los días, es mucho más mental que físico. Estuvimos un mes en Colombia, menos tiempo que en otras ediciones, pero allí los días pasan como semanas. Compitiendo me considero que lo doy todo de mí, que soy una guerrera. Estoy acostumbrada a competir y me gusta.

-Y así lo demostró, ya que finalmente se alzó con la ikurriña. ¿Cómo recuerda ese momento?

-Me tacharon de que no hablaba o era callada y había compañeros que eran muy expresivos, asi que hubo momentos que no sabía qué hacer. Pero la verdad es que estaba súper contenta y orgullosa de mí.

-La bajada en tirolina, con la ikurriña en la mano, fue espectacular.

-Sí , sí. Pero yo pensé, 'si ya hemos acabado, ¿porqué me hacéis bajar por ahí?. ¿No hay otra manera de bajarme?'. Me dolía todo y yo sólo pensaba en comer, en ducharme y ponerme ropa seca y limpia. Pero sí, la verdad es que fue muy bonito.

-¿Cómo fue la convivencia?

-La convivencia muy bien, mejor de lo que me esperaba. Al final es un grupo de desconocidos al que no conoces. Pero yo estoy muy orgullosa de mi equipo y en general nos llevábamos muy bien. No fue algo que llevé mal.

-Entonces, ¿qué fue lo más complicado?

-Sin duda lo más duro fueron los mosquitos. Yo me estaba todo el día rascando y era como la pescadilla que se muerde la cola, porque los picotazos se convertían en heridas. La gente que no se rascaba estaba bien a los dos días, pero yo no. Aunque por suerte, como sí les pasó a otros compañeros, no me picó ningún mosquito 'Pito'. Y también había muchísimas garrapatas. La humedad y la poca higiene personal que teníamos también lo llevé fatal. Estábamos constantemente sudando, porque además por las noches nos tapábamos para evitar las picaduras. Y yo sudaba como un pollo.

-Suponemos que descansar por las noches también resultaría complicado.

-Había noches que se hacían eternas, las peores noches de mi vida. Pero otras el propio cansancio te vencía. Y el campamento rico nos daba la vida.

¿Y lo de no comer?

-El no comer lo llevé mucho mejor de lo que me esperaba, sobre todo al principio, porque luego sí es verdad que pasamos hambre. Cada persona ganaba su kit de supervivencia básico al ganar algún juego de inmunidad. Nosotros los verdes tuvimos suerte de ganar el primero, pero los azules por ejemplo no tuvieron la comida hasta el cuarto o quinto día. Pero eran 6 latas, cuatro barritas y algo de arroz y polenta. Adelgacé 8 kilos. Y aunque parezca mentira, la fuerza en las pruebas te la daba la necesidad de ganar e ir al campamento rico, más que la propia fuerza física que teníamos, porque casi no habíamos comido. La mentalidad era 'tengo que darlo todo para ir al rico y cambiar esta situación tan dura', y así lo intentábamos afrontar.

¿Cómo era el día a día en los campamentos?

-El campamento rico era la gloria, pero nosotros pasamos mucho tiempo en el pobre, que aunque no nos nominábamos entre nosotros, el espacio era mucho peor que en el 'muy pobre'. La aventura es dura. Al final estábamos muchos días hasta 12 horas debajo de una esterilla, mojados, con una humedad brutal y en condiciones muy complicadas.

-¿Cómo fue la vuelta a casa?

-Genial. Cuando me fui le dije a mi pareja que igual volvía a los dos días, y me dijeron que no tuviera prisa (bromea), pero al final no volvía no volvía y pasó el mes. Mis aitas también se preguntaban dónde andaba. Pero todos muy contentos.

-Sabiendo que había ganado el concurso, ¿le resultó complicado guardar el secreto?

-Llegué con ganas de contarlo, porque, aunque lo de ganar podía ser una opción, no imaginaba que podía hacerme con la ikurriña. Y al hacerlo, pues te apetece contarlo. Pero al día siguiente de llegar, pensé que al final dependía de mí, de mi discreción, que la gente se enterara o no. Y al final es un concurso y no quería que se supiera y romper un poco la magia del programa. Al fin y al cabo, aunque seis meses después, el día de darlo a conocer iba a acabar llegando.

-¿Volvería a participar?

-A día de hoy sí que volvería. Cuando estábamos allí nos planteábamos 'qué hago yo aquí pasándolo mal' y decíamos que no volveríamos, pero ha sido una experiencia muy chula que merece la pena y volvería a repetir.

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