Detenido en Lasarte-Oria por estafar a una anciana con una venta fraudulenta de libros

Los familiares de la víctima denunciaron la coacción a la mujer, que recibía continuas llamadas para que pagara 7.000 euros de una supuesta compra

Amaia Chico
AMAIA CHICO

Hay delitos de estafa que escuecen especialmente. Esos en los que los delincuentes fijan el objetivo en personas mayores, algunas incluso con las facultades mentales mermadas, para embaucarles y hacerles firmar contratos fraudulentos con los que vaciarles la cuenta. Esta vez no lo han conseguido. La Ertzaintza, gracias al aviso de los familiares, ha frustrado en directo el intento de un joven de estafar a una anciana un total de 7.000 euros por una presunta compra de libros. Un hombre de 24 años, el supuesto comercial, fue detenido el jueves en Lasarte-Oria por intentar engañar y estafar a la mujer. No era la primera vez que lo intentaba.

Los hechos, según ha informado este sábado el departamento vasco de Seguridad, fueron denunciados por los familiares de la víctima, una mujer de edad avanzada con domicilio en la mencionada localidad. Los allegados le preguntaron por un «movimiento extraño» en su cuenta corriente, y la mujer les explicó entonces que estaba siendo coaccionada, a través de continuas llamadas de teléfono en las que le instaban a pagar una deuda de 7.000 euros por la supuesta compra de unos libros.

Los familiares se pusieron en contacto con la empresa que distribuía los libros para preguntar por el acoso que estaba recibiendo la mujer y desde allí les insistieron en que la víctima había contraído una deuda por ese importe y que, además, aún le quedaban pendientes de pagar otras colecciones de libros, informa Interior. Para zanjar la cuestión, el interlocutor les propuso entonces que realizaran un pago de 1.200 euros y así liquidaban totalmente la deuda. Una vez conocidos los hechos y confirmada la ‘jugada’ que le querían hacer a la anciana, los familiares denunciaron los hechos ante la Ertzaintza, que confirmó que se trataba de un nuevo intento de estafa de venta fraudulenta en domicilio.

Arresto durante la entrega

Para dar con el autor de la estafa, la Policía vasca montó un operativo el jueves en la misma casa de la víctima. Acordaron la entrega de los libros con el supuesto comercial, y éste se desplazó a la vivienda con una caja llena de ejemplares que entregó a la mujer, al tiempo que «le mostraba varias hojas que debía firmar». En ese momento, los agentes procedieron a su detención acusado de un delito de estafa. Y es que en esos papeles que le quería hacer firmar a la víctima, como se demostró después al analizarlos, el presunto comercial pretendía que la mujer firmara un nuevo contrato de compara de otra colección de libros distinta por un importe de 1.200 euros.

La Ertzaintza ha insistido este sábado en alertar a la ciudadanía sobre esta modalidad delictiva que se centra en personas mayores, normalmente personas octogenarias, con deterioro cognitivo o vulnerables a la «actuación persuasiva de los comerciales» sin escrúpulos que les «inducen a comprar libros, enciclopedias u otro tipo de artículos».

La Policía vasca explica que este tipo de estafas tienen carácter «cíclico, pero constante» y realiza varias recomendaciones a las víctimas potenciales para evitar nuevos casos, y que caigan en este tipo de engaños. En estas ventas fraudulentas a domicilio, «la información que reciben verbalmente» los afectados, «no se corresponde» con la compra efectuada y además «en ocasiones les lleva a concatenar sucesivos contratos de compra», advierte el Departamento de Seguridad.

Precedente en Andoain

La Ertzaintza alerta de forma periódica sobre este tipo de actuaciones delictivas, en las que sobre todo se utiliza como excusa la venta de libros. El pasado mes de agosto en Andoain, la Ertzaintza detuvo a dos varones acusados de un delito continuado de estafa por engañar a un hombre de 73 años, vecino de la localidad, haciéndole comprar libros por un importe superior a 87.000 euros.

Semejante desembolso superaba las posibilidades económicas de la víctima hasta el punto de que tras sucesivos pedidos llegó a quedarse sin efectivo, por lo que se había visto obligada a solicitar dinero a entidades de préstamo.

a.

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