Vecinos de Nafarroa plaza se quejan por la proliferación de casetas para gatos

Dori, ayer al mediodía, atendiendo a los gatos que acuden en busca de comida a las casetas instaladas en la ladera./FOTOS UNANUE
Dori, ayer al mediodía, atendiendo a los gatos que acuden en busca de comida a las casetas instaladas en la ladera. / FOTOS UNANUE

Denuncian también el aumento de ratas en la ladera que mira a Ama Kandida etorbidea y la falta de limpieza en la zona

MARIVI OLANOANDOAIN.

Vecinos de Nafarroa plaza vienen tiempo quejándose por la instalación de casetas para gatos que hay en la ladera que da a la avenida Ama Kandida, una zona llena de maleza en la que se acumula la basura y que presenta un aspecto «tercermundista», como denuncia una vecina.

Según indican varios vecinos, hace unos años se puso una caseta en la que se alimentaba a los gatos. El problema, añaden, es que cada vez se van poniendo más y más chabolas y el número de gatos va también en aumento. «Llevamos mucho tiempo denunciando y llamando al Ayuntamiento para quejarnos. Cada vez hay más gatos y también más ratas que salen por la noche y van a los comederos de los gatos a por los restos de comida».

Se da la circunstancia de que es una vecina de Nafarroa plaza, de nombre Dori, la encargada de cuidar a los gatos y construirles las casetas. Hace unos años Dori formaba parte de la asociación Katu Kale, encargada de cuidar de los gatos callejeros. Ahora está sola en esta tarea, según ella misma indica.

Su pasión por los felinos le ha enfrentado a parte de sus vecinos. «Yo no puedo ver a los animales en la calle, sin comer, me da mucho dolor», dice Dori. En estos momentos son unas cinco las chabolas que ha construido en la ladera utilizando todo tipo de materiales, desde palets de madera a chapa y plásticos. «Ahora mismo me encargo de cuidar a 15 gatos, uno de ellos albino. Les traigo todos los días comida. Unas veces les doy pienso, otras arroz y otras latas de comida que me dan, y también les pongo agua», señala. Dori afirma que ha reclamado muchas veces al Ayuntamiento que le consiga algún caserío abandonado para cuidar a sus gatos. «Antes con la asociación Katu Kale nos dieron un local en la calle Plazaola pero no era bueno. Tenía las ventanas muy altas y los pobres gatos no veían ni el sol». Asegura que debería tener ayudas pero añade a renglón seguido que está sola en esta tarea.

Acumulación de basura

Lo que para Dori es una pasión se ha convertido en un quebradero de cabeza para sus vecinos. «Hemos intentado hablar con ella para que no ponga más casetas pero no atiende a razones. Ha formado aquí un tinglado en el que acumula basura de todo tipo, desde alfombras viejas y trozos de moquetas a juguetes, plásticos y hasta un microondas. Todo lo que recoge de la basura lo va trayendo aquí. Tiene hasta una sombrilla que se la pone a los gatos en verano para protegerles del sol», se queja una vecina.

Otra señala que no es nada agradable salir a la ventana y ver «ese panorama, toda esa porquería. Esto se ha convertido en un vertedero en el que cualquiera puede venir a echar la basura.». Añade que «yo también estoy en mi derecho de protestar. Me pregunto para qué están los políticos, que vengan por aquí y vean lo que hay. Tienen que dar una solución inmediata a este problema porque cada vez va a más».

Los vecinos dicen que «una cosa es dar de comer a los gatos y otra construir este tinglado de casetas, de mala manera. Esto es monte pero el monte hay que cuidarlo también». Su queja se hace extensiva al Ayuntamiento por la cantidad de maleza y porquería existente en la ladera. «Lleva años sin cortar. Hace años se limpiaba la zona pero ahora hay una dejadez total. Esto da pena».

Sin embargo, desde el Ayuntamiento, técnicos municipales señalaban que una vez al año se limpia la zona y, añadían, que este mismo mes está previsto pasar a acondicionar el terreno.

Lidia González, miembro de la asociación AKE (Andoaingo Katuen Elkartea) considera que hay que mantener unos mínimos. «Es necesario llevar un control de los gatos con esterilizaciones periódicas de las hembras». Lidia es la única superviviente de esta asociación, creada en mayo de 2013 «para hacer realidad un sueño en el que los gatos de la calle dispongan de casetas que les protejan de la lluvia, la nieve, el frío..., donde tengan su comida y bebida limpia y saludable, donde puedan dormir sin ser molestados». La asociación, formada por un grupo de jóvenes, se dedicaba a rescatar gatos de la calle, acogerlos y darlos en adopción, pero desde hace un tiempo prácticamente no funciona como tal. «Debido a nuestros trabajos no podemos ocuparnos de continuar nuestra labor aunque yo, en la medida de mis posibilidades, sigo ocupándome de rescatar gatos», indica Lidia.

El Ayuntamiento cuenta con un protocolo de actuación, aprobado en 2013, con el objetivo de controlar y cuidar las colonias de gatos en el municipio y ofrecerles un trato digno y ético, facilitándoles un espacio para vivir y alimentarse, además de atención sanitaria.

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