Javier Gallo lleva la bandera del grupo Burdina hasta el Annapurna

Javier Gallo junto a su sherpa y la bandera de Burdina Taldea en el Annapurna. /
Javier Gallo junto a su sherpa y la bandera de Burdina Taldea en el Annapurna.

En su tercer viaje al Himalaya ha sido testigo de conflictos políticos en Nepal que le hicieron regresar antes de lo previsto

MARIVI OLANO ANDOAIN.

La bandera de Burdina Taldea lucía el pasado mes de diciembre en el campamento base del Annapurna, a más de 4.000 metros de altitud. La enseña de la asociación de voluntarios dedicada a recuperar el patrimonio histórico ligado principalmente al Valle Lei-tzaran llegaba allí de la mano de Javier Gallo, en su tercer viaje por tierras nepalís.

Esta tercera incursión por las cumbres del Himalaya comenzaba el 23 de noviembre y, en principio, estaba previsto que finalizara el 20 de diciembre, aunque el regreso se adelantó unos días. El recorrido preparado por la agencia Asian Adventure Treks & Expedition comenzaba con un viaje de 8 horas en autobús para recorrer los 200 kilómetros que separan Katmandu y Pokhara. Nayapul, Hille, Ghorepani y el campo base del Annapurna, donde junto al sherpa que le acompañaba colocaba la bandera de Burdina Taldea, han sido algunas de las zonas y cumbres que ha vuelto a pisar.

Sin embargo, en esta ocasión no se pudo completar el viaje en su totalidad debido a diferentes circunstancias. «Tenía previsto contratar seguidamente un segundo viaje pero no pudo ser. Tuvimos que bajar un día antes de lo previsto y nos encontramos con una situación política muy revuelta. Se habían convocado elecciones, nos enteramos que se habían puesto dos bombas y que había habido heridos y se veía patrullar al ejército en la calle. En Katmandu no había ningún medio de transporte y decidí que lo mejor era regresar a casa», señala Javier.

Pese a este contratiempo se muestra contento con este viaje por tierras nepalís, el tercero que realiza. «Nos encontramos con mucha gente, desde donostiarras hasta montañeros de Sri Lanka, vimos a muchísima gente».

Javier Gallo recuerda que en esta ocasión iba con la idea de colocar la bandera de Burdina, asociación de la que es voluntario, en lo alto del Annapurna, un objetivo que consiguió y del que se siente satisfecho. La bandera de Burdina Taldea regresó junto a él a Andoain y está ya en manos de responsables de la asociación para volver a ondear en las próximas campañas de excavaciones y campos de trabajo que se organizarán a lo largo de este año.

Tras varias semanas de descanso en Andoain, Gallo partía ayer con destino a los Pirineos, donde tiene previsto disfrutar de una semana muy deportiva en la que tiene programado esquiar, hacer senderismo y montañismo, además de algo de turismo.

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