Gazteleku, una inyección de cultura y diversión en la década de los 70

Ormazabal con el libro de Gazteleku, un disco de Akelarre y el programa de las Fiestas Vascas./UNANUE
Ormazabal con el libro de Gazteleku, un disco de Akelarre y el programa de las Fiestas Vascas. / UNANUE

Este club juvenil, idea del hermano Antonio de La Salle, contó con la implicación de alumnos como Joxemari Ormazabal

MARIVI OLANOANDOAIN.

En la década de los años 70 el club Gazteleku supuso una auténtica inyección de vida y diversión para la juventud andoaindarra. Joxemari Ormazabal, en aquel entonces alumno de La Salle, recuerda los años de esplendor de este club.

«Gazteleku comenzó a gestarse a raíz de unos ejercicios espirituales en Irurita con alumnos de segundo curso de Oficialía. Los jóvenes en aquella época no tenían muchos alicientes y el hermano Antonio de La Salle tuvo la idea de crear un club. Se habló con las chicas de Bachillerato Laboral de Berrozpe y en el año 1970 se pone en marcha el Gazteleku».

El club comenzó a funcionar organizado en tres áreas diferentes: cultural, recreativa y deportiva. Cada una de ellas tenía sus propias funciones, actividades y reuniones organizativas. En el apartado cultural el club organizaba por ejemplo un concurso de redacción y pintura, charlas y películas en un cine-fórum. En la recreativa y deportiva había desde salidas al monte a visitas a Aspace para colaborar con esta asociación. Entre todas las actividades, la estrella fue el baile que se organizaba los domingos por la tarde, desde las 18.30 hasta las 21.30 de la noche. «El baile comenzó en 1969-1970 y tuvo su auge hasta 1975. En los primeros años acudían hasta 360 jóvenes, se llenaba a tope. Había tal demanda que las entradas se vendían el sábado y mucha gente se quedaba sin poder entrar. Era un baile muy famoso en la comarca», indica Ormazabal.

El 10 de octubre de 1971 es la primera fecha que aparece anotada en un libro de registro de venta de entradas que llevaba el club. El primer baile que se organizó costó 30 pesetas para los no socios y 15 pesetas para los socios del Gazteleku. El máximo aforo en la época de esplendor fue de 360 jóvenes, de los que sólo 120 eran socios .

Sin necesidad de contar con una infraestructura ostentosa, Gazteleku supo hacerse un hueco entre la juventud de Andoain y el resto de la comarca, y llegó para llenar de música e ilusiones las tardes de los domingos. El baile se organizaba en un local de la planta baja del colegio La Salle. Luces azules de neón y una bola redonda con espejos e iluminada por focos convertían el espacio en una improvisada discoteca. «Poníamos un rato de música vasca con trikitixa y grupos como Akelarre y seguíamos con temas de The Beatles, Jimmy Hendrix, Adriano Celentano, Eric Clapton o los Jackson Five. Había un rato de música movida para bailar y otro de temas más lentos, más románticos, para bailar en pareja», recuerda Ormazabal.

Por el baile de Gazteleku pasaron varias generaciones de Andoain y de la comarca. Se contaba con un bar en el que servían «hasta pelotazos» y muchas parejas que luego se casaron se conocieron en este baile.

«Los jóvenes nos quedábamos en el pueblo. Teníamos el baile. Hasta entonces siempre se había tendido a ir a Hernani pero al fundarse el Gazteleku empezamos a quedarnos en el pueblo. Fue una auténtica revolución en Andoain y en la comarca», apunta Ormazabal.

Joxemari Ormazabal, Joxi Kortajarena y Fernando San José fueron los primeros encargados de poner la música. Contaban con dos tocadiscos, un amplificador y cuatro baffles colocados en la sala de baile.

Ormazabal recuerda que «cuando llegaban las lentas bajábamos la luz en la sala. Enlazábamos una canción con otra y para anunciar que llegaba la hora del cierre se subía la luz y se volvía a poner música más movida».

Los primeros presidentes del club Gazteleku fueron Koldo Etxebeste, de L a Salle, y Asunta Zubiarrain de Berrozpe. Entre los socios que participaban en el club, Ormazabal recuerda los nombres de Guillermo Yaben, José Antonio Guirado, José Ruiz, José Antonio Arruiz, Fermín Loidi, Jesús Mari Loidi, Carlos Aramburu, Pitxi Izagirre, Elzaburu, Mª José Capdequí, Pili Manterola, Nekane Etxezarreta, Juanjo Usandizaga, Peio Jauregi o Juan Cruz Beraza.

Además del baile, Gazteleku fue un club que se dio a conocer por sus concursos de redacción y pintura o por organizar las Fiestas Vascas en los años 1972 y 1973, con alarde de dan-tzaris y txistularis y la participación en aquellos años de un millar de personas. Entre las actividades que preparaba el club se incluía un festival de bertsolaris en el que se llegó a invitar a Mattin, Xalbador o Xabier Aldalur, y otro de cantantes. Ormazabal señala que este festival trajo a Andoain a Benito Lertxundi, Gorka Knör, Mikel Laboa, Xabier Lete, Pantxo eta Peio, Ez Dok Amahiru o los txalapartaris Hermanos Arce. El club organizaba también el Día del Socio, el 7 de diciembre, una jornada en la que se invitaba a participar a las familias y se preparaba un festival con actuaciones , baile y sorteo de regalos.

Ormazabal recuerda estos años como «una época muy bonita, un momento álgido en Andoain. Había mucho movimiento de jóvenes y se consiguió involucrar a los alumnos». Señala que hoy en día las cosas han cambiado mucho. «Los jóvenes tienen la tecnología en su mano y la sociedad es mucho más individualista. A nosotros el club nos dio la oportunidad de involucrarnos».

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