Burdina encenderá mañana al mediodía el calero de Ortzaika

Fiesta. Las labores previas para preparar el horno calero de Ortzaika se podrán seguir mañana en la fiesta de Burdina.
/UNANUE
Fiesta. Las labores previas para preparar el horno calero de Ortzaika se podrán seguir mañana en la fiesta de Burdina. / UNANUE

La intervención arqueológica en el Fuerte de Pagamendi, bajo la dirección de Alfredo Moraza, ha sido una de las más destacadas La fiesta cerrará la campaña de actuaciones que ha llevado a cabo la asociación

MARIVI OLANO ANDOAIN.

Txalapartaris, bertsolaris y trikitilaris animarán mañana la fiesta que Burdina Taldea organizará en las inmediaciones del caserío Ortzaika, donde por segundo año consecutivo se procederá a encender el calero allí existente.

La celebración, en la que no faltará el hamaiketako, comenzará a las 12.00 horas y será un homenaje a Joxe Paulo Usandizaga, voluntario de la asociación fallecido hace unos años. Tras la fiesta, los voluntarios se reunirán en una sidrería para comer.

Xabier Arruti, miembro de Burdina, señala que el encendido del karobi de Ortzaika pondrá el broche final a la campaña de trabajo que se ha llevado a cabo este año. Arruti indica que los campos de trabajo de este programa se han centrado este año en el molino de Errotazar, en Elduaien, un elemento en el que la asociación lleva trabajando desde hace 3 años, y en Zizurkil, donde se actuó en el karobi de Iritzibar, un horno que se ha conseguido dejar en condiciones tras el paso de los voluntarios de Burdina y que ahora espera darse a conocer mediante alguna campaña divulgativa. Burdina ha tenido también tiempo para encender el karobi de Elduaien, un horno de tipo francés que se puso en marcha en octubre para enseñar su funcionamiento y mostrar cómo se elaboraba la cal, en una fiesta similar a la que se organizará mañana en Andoain.

Otro de los trabajos realizados, todavía sin finalizar, es el estudio de la presa de Olaberria, en Andoain, y otro más las dos fases de investigación que la asociación, bajo la dirección del arqueólogo Alfredo Moraza, viene realizando en la cueva de Ulizar, en Areso, donde se ha conseguido localizar un segundo jarrón de la época del Bronce al Hierro.

La intervención arqueológica en el Fuerte de Pagamendi se circunscribe, según detalla Alfredo Moraza, en un programa de actuaciones dirigidas a conocer, recuperar y difundir el patrimonio cultural andoaindarra y del Valle Leitzaran en general, gracias al trabajo de los voluntarios de Burdina y a la colaboración económica del Ayuntamiento de Andoain.

El Fuerte de Pagamendi fue edificado en la primera mitad del siglo XIX, en el contexto de la Primera Guerra Carlista (1833-1839), por las tropas carlistas. Moraza añade que la construcción tuvo lugar en un momento avanzado del conflicto y concretamente «tras la rotunda victoria obtenida contra el brigadier liberal O'Donell en la batalla desarrollada entre el 8 y 14 de septiembre de 1837 en Andoain», lo que se conoce como la Batalla de Andoain, un sangriento episodio que la asociación Larramendi Bazkuna ha escenificado en varias ocasiones en calles y plazas.

El proyecto de lo que se conoció como 'Línea de Andoain' contaba al menos con cuatro reductos: el reducto del monte, situado sobre el monte de Mokorollo; el Reducto de Santa Cruz, ubicado en la cima principal del monte Pagamendi; tres baterías en la zona de Pagadigaña; y un cuarto reducto en el entorno de la colina sobre la que se disponían la iglesia y la casa consistorial bajo la denominación del 'Fuerte y Batería de los Infantes'. La Línea de Retaguardia contaba al menos con otros tres reductos más.

Moraza subraya que la intervención se ha centrado fundamentalmente en el Reducto de la Cruz, un conjunto defensivo que tuvo planta trapezoidal. «En la actualidad», indica, «aún puede documentarse una serie de evidencias constructivas en la zona a pesar del tiempo transcurrido desde su construcción y a la propia fragilidad de los materiales que se emplearon. «Los restos principales», añade, «se encuentran localizados en la cima principal de Pagamendi, en la que se ha localizado una estructura de planta irregular, además de una clara línea de trincheras o caminos cubiertos en la zona». La actuación en este fuerte ha contado con el apoyo de un grupo de 22 voluntarios de Burdina que durante agosto y septiembre trabajaron en la limpieza de las trincheras.

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