La Banda de Música cierra el ciclo de Santa Cecilia

Concierto. La Banda de Música, dirigida por Mikel Emezabal, puso el cierre al ciclo musical dedicado a Santa Cecilia. /   FOTOS UNANUE
Concierto. La Banda de Música, dirigida por Mikel Emezabal, puso el cierre al ciclo musical dedicado a Santa Cecilia. / FOTOS UNANUE

Mikel Emezabal dirigió a la Banda en un repertorio sinfónico y Joxemari Oiartzabal estrenó la obra 'Tren Txikitik Barrena', dedicada a esta agrupación musical

MARIVI OLANO ANDOAIN.

La Suite Clásica del compositor Tomás Aragüés abría el domingo el concierto que la Banda de Música ofrecía en el auditorio de Bastero como cierre al ciclo de música de Santa Cecilia. Mikel Emezabal fue el encargado de llevar la batuta en un concierto especial en el que la Banda se atrevió a interpretar un repertorio sinfónico con obras del mencionado Aragüés, pieza en la que se contó como solista a la guitarra con el profesor de la Escuela de Música, Juan Sáez, además de dos suites de Edward Grief y Philip Sparke.

Mikel Emezabal fue también el encargado de presentar al director invitado a este concierto, el compositor Joxemari Oiartzabal, que cerraba el concierto dirigiendo la obra 'Tren Txikitik Barrena' que ha compuesto y dedicado a la Banda de Música. Emezabal recordó que siendo alumno del Conservatorio de Música de San Sebastián recibió una carta en la que se le invitaba a formar parte de una banda de música de alumnos de este centro donostiarra, una iniciativa que partía de Joxemari Oiartzabal.

El actual director de la Banda de Andoain afirmó que recibir aquella carta y formar parte de la banda de alumnos fue una experiencia positiva porque aprendió a vivir la música con pasión. Emezabal finalizó con un elogió a Oiartzabal, de quien dijo «es un maestro al que le debo mi respeto personal y profesional».

Dedicada con todo corazón

'Tren Txikitik Barrena', la nueva obra de Oiartzabal, dedicada a la Banda de Música, se escuchaba el domingo por partida doble en el auditorio de Bastero. Ataviado como un jefe de estación, silbato en mano y tocado con un gorro rojo de factor, el compositor andoaindarra hizo sonar el silbato para poner en marcha los primeros compases de esta obra que recoge los recuerdos de su infancia en el valle Leitzaran, y que fue recibida con el aplauso unánime del público.

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