Una visita para crear vínculos con la ciudad

Los niños y niñas de las colonias de Adiskidetuak escuchando explicaciones sobre la Sala de Comisiones. / F. PORTU

Una veintena de niños y niñas participantes en las colonias de la Asociación Intercultural Adiskidetuak asistió a un recorrido guiado por el Ayuntamiento

JOANA OCHOTECOIRUN.

La Casa Consistorial se convirtió en una ventana a la historia y a la dinámica municipal de Irun durante la visita guiada en la que participaron la veintena de niños y niñas de las colonias de la Asociación Intercultural Adiskidetuak. El delegado de Bienestar social, Sergio Corchón, fue quien condujo a los jóvenes y sus monitores por las salas del Ayuntamiento, explicándoles los usos de cada espacio, el trabajo que se realiza en la institución y, de paso, aportando algunas pinceladas sobre la historia local.

En las colonias abiertas de Adiskidetuak, que se desarrollan cada día por la mañana, los participantes realizan diferentes actividades: juegos, excursiones, talleres, visitas... La particularidad es que varios de los niños y niñas provienen de familias inmigrantes que acaban de llegar a Irun con la intención de establecer en la ciudad su nuevo hogar. Iniciativas como la visita al Ayuntamiento son, además de una actividad didáctica a la par que entretenida, una herramienta de integración y una manera de crear vínculos con la ciudad y sus convecinos.

Los jóvenes pusieron de manifiesto su interés en conocer el Consistorio y su funcionamiento

Desde luego, los participantes, de entre 6 y 13 años, mostraron un gran interés en conocer todos los entresijos del Ayuntamiento. Sergio Corchón les recibió en los arkupes y les explicó que la construcción de la Casa Consistorial «duró siete años, en el siglo XVIII». «¡Eso es hace un montón!», se sorprendían los jóvenes; y alguno no tardó en llegar a la lógica conclusión de que «pues desde entonces por aquí han tenido que pasar muchos alcaldes...».

Ya en el interior del edificio, mientras grupo ascendía por la escalinata de madera todas las miradas se posaron en la gran lámpara de araña que pendía sobre ellos. «¡Cuántas bombillas!». La siguiente parada del recorrido fue la Sala de Comisiones: «aquí es donde los políticos y trabajadores del Ayuntamiento nos reunimos», explicó el delegado de Bienestar social. El interés de los jóvenes se tornó en sorpresa cuando les invitó a pasar a la pasarela que conecta esta sala con el ascensor de la calle Jesús. «¡Hala!», «¡qué pasada!», «esto está muy alto...». Sergio Corchón les contó que el ascensor se construyó, «hace poco tiempo», para que las personas con movilidad reducida pudieran acceder al piso superior de la Casa Consistorial.

La visita continuó hacia la Sala de Sesiones, previa parada de algunos jóvenes en el sofá situado junto a la puerta para comprobar «¡qué blandito es!». Igual de cómodas les debieron de parecer las sillas de la Sala de Sesiones, porque los niños y niñas no tardaron en sentarse para escuchar la siguiente tanda de explicaciones: «esta sala la usamos, sobre todo, para dos cosas. Tenemos grupos de trabajo sobre distintas áreas: cultura, deportes... Y nos reunimos aquí para tomar decisiones. Aquí hacemos también las ruedas de prensa, para informar sobre las cosas que hacemos desde el Ayuntamiento», les explicó Sergio Corchón. El delegado recordaba cada poco tiempo a los jóvenes que podían hacerle preguntas y ellos le tomaron la palabra: «¿por qué hay tantos libros en esta sala?», «¿y estos micrófonos para qué los usáis?», «¿cuántos años tiene el alcalde?».

La estancia más solemne del Ayuntamiento se reservó para el final de la visita. Al entrar en la Sala Capitular la primera pregunta fue unánime: «¿Nos podemos sentar?». «Claro». Y así, durante un rato la ciudad contó con una simbólica joven Corporación. «¡Y yo soy el alcalde!», proclamaba el niño sentado en el asiento del primer edil. «¡Pues yo la primera ministra!», «¡y yo la segunda!», dijeron las jóvenes situadas a sus lados. Sergio Corchón les aclaró que en esas dos sillas se suelen sentar «el primer y segundo teniente de alcalde. Todos los últimos miércoles de cada mes aquí nos juntamos todos los concejales, los veinticinco, y hablamos sobre cosas de la ciudad», les explicó. «¿Y podemos venir?», «claro, porque los plenos son abiertos al público. Puede venir todo el que quiera».

Los niños y niñas de las colonias de Adiskidetuak disfrutaron así de una actividad diferente y enriquecedora. Por su parte, Sergio Corchón agradeció la visita, «una bonita iniciativa que promueve la propia asociación y que permite que en verano los jóvenes conozcan el Ayuntamiento de su ciudad por dentro».

Fotos

Vídeos