El viejo Uranzu se despide para empezar su rehabilitación

Un adiós procedente. Denis Itxaso puso la pelota para jugar los últimos tantos del viejo frontón Uranzu con Juanjo Aldako, José Ángel Sodupe y José Antonio Santano.
/FOTOS: F. DE LA HERA
Un adiós procedente. Denis Itxaso puso la pelota para jugar los últimos tantos del viejo frontón Uranzu con Juanjo Aldako, José Ángel Sodupe y José Antonio Santano. / FOTOS: F. DE LA HERA

Kurpil Kirolak y CD Bidasoa se unieron a las instituciones para decir adiós al frontón La Diputación confirmó que aportará 600.000 euros de los 4,5 millones de inversión que requiere el proyecto de reforma del Ayuntamiento

IÑIGO MORONDO IRUN.

Los operarios han empezado a montar una crisálida con forma de valla de obra a su alrededor. En cosa de año y medio, 16 meses según el plan de obra, emergerá de allí un frontón Uranzu renovado. Será una instalación moderna y versátil que ofrecerá nuevos espacios y servicios, que se integrará en su entorno de forma muy diferente y que lucirá un acabado exterior de última generación.

El alcalde, José Antonio Santano, y los presidentes de Kurpil Kirolak, Juanjo Aldako, y CD Bidasoa, José Ángel Sodupe, se acercaron ayer para darle «una despedida tranquila, a la irunesa», decía el primer edil. Les acompañó Denis Itxaso, el diputado foral de Cultura y Deportes, que anunció una aportación de 600.000 euros al presupuesto de 4,5 millones de la reforma del frontón. «La ayuda se enmarca dentro del Plan de Equipamientos Deportivos 2017-2020 en el que elAyuntamiento más beneficiado es el de Irun. No por nada, sino porque ha presentado varios proyectos a la convocatoria que hicimos y dos han estado entre los mejor puntuados: éste y unos arreglos en Artaleku», informó el diputado.

Cuando autoridades y clubes regresen al Uranzu, será una instalación diferente. De lo actual, quedará el frontis, la mayor parte de la pared lateral y la estructura metálica sobre la que se sostiene la cubierta. Todo lo demás cambiará, y eso incluye la propia cubierta, las salas polivalentes, las gradas laterales y de fondo, vestuarios, instalaciones eléctricas y de agua, muro de fachada, frontón txiki... y hasta la puerta de entrada, que se ubicará enfrente de la actual, con acceso desde el parque de la Sargía. Tendrá gradas telescopicas para aumentar su aforo hasta los 727 espectadores en partidos de pelota y ampliar las dimensiones de la cancha cuando albergue balonmano.

«Vamos a incorporar al frontón Uranzu el confort que en el siglo XXI corresponde a una instalación de estas características», planteaba en términos generales Santano. «Pero vamos a notar también un cambio importante desde el punto de vista urbano. Con la entrada desde el parque de la Sargía y con la envoltura que tendrá, una 'piel' nueva y moderna, vamos a lograr que el frontón se perciba de una forma diferente». Reivindicó que debe ser un «elemento de referencia en la conexión entre plaza de San Juan, calle San Marcial y plaza Urdanibia. Queremos recuperar los años gloriosos de la Parte Vieja de Irun», aseguró.

La importancia de esa relación del frontón con su entorno, «cómo se contextualiza en la rehabilitación de toda la Parte Vieja, tiene un valor simbólico, cultural, tradicional... Eso nos gusta y ha sido uno de los elementos que hemos valorado desde la Diputación», apoyó Itxaso. «El hecho de que la actividad en esta instalación esté vinculada a estas dos asociaciones con arraigo y con tradición dentro del municipio, Kurpil Kirolak y el Club Deportivo Bidasoa, también nos pareció importante».

Los presidentes de ambas entidades también quisieron decir algo antes del cierre oficial del frontón. Ambos han conocido las dos etapas del frontón, una primera a cielo abierto y esta segunda bajo la cubierta que pelotazales y balonmanistas pelearon conjuntamente cuando estos últimos llevaron a su equipo a la División de Honor.

«Tuve un 'mosqueo' cuando se habló de que el frontón podía ir a la zona de Gal», recordó Aldako, que siempre defendió «que un frontón tiene que estar a 100 metros de la iglesia, para que vengamos de allí aquí pensando que somos buenos, y a 100 metros del ayuntamiento, que es quien nos tiene que dar las ayudas», apuntó entre risas. «Nos toca ahora un año sabático», dijo más serio, «pero nos ayudará a entrar con más fuerzas y nuevas ideas cuando tengamos el nuevo frontón».

La historia del Uranzu está llena de anécdotas, «como la que cuenta ese árbitro, ya veterano, que cada vez que pitaba aquí pedía medir el campo porque no se creía que tuviera las medidas. Beñardo García y José Antonio Errazquin lo medían delante suyo, pero tirando de la cinta hacia atrás para que cuadrara», relató Sodupe, el actual presidente bidasotarra, a quien le tocó ser portero en esta cancha.

Itxaso, además de las buenas noticias económicas, también llevó al Uranzu una pelota y compartió con Santano, Sodupe y Aldako los últimos tantos de esta etapa que ya ha cerrado el frontón.

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