Veinte años latiendo en el corazón del Beni

Fernando de la Hera y Toño Puerta, de Taupadak, en la plaza San Juan. /
Fernando de la Hera y Toño Puerta, de Taupadak, en la plaza San Juan.

La ONG bidasotarra Taupadak cumple dos décadas trabajando en la cooperación al desarrollo. La Escuela de Música y el Ensamble de Moxos son los emblemas de la labor que la entidad lleva a cabo en la amazonía boliviana

JOANA OCHOTECO IRUN.

El 17 de enero de 1997 se fundó oficialmente la ONG Taupadak. Su primer objetivo fue conseguirles a las comunidades del TIPNIS (Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Sécure), en la amazonía boliviana, «un barco con una peladora de arroz, para que pudieran comerciar. Son comunidades que se hallan dispersas en las riberas de los ríos y tienen dificultades para comercializar sus productos», rememora Toño Puerta, fundador de la ONG bidasotarra.

Aquel barco «se hundió un día de mucho viento en el que lo dejaron mal amarrado», pero Taupadak, veinte años después, continúa una travesía no exenta de dificultades pero a través de la que se han conseguido grandes logros. La Escuela de Música de San Ignacio de Moxos es el emblema más visible de Taupadak.

En el corazón de la amazonía boliviana, Toño Puerta trabaja para que las ayudas que llegan desde Irun permitan hacer realidad los proyectos de la ONG. Su primer viaje a Bolivia, el prólogo de la fundación de Taupadak, fue en el verano de 1996, pero en 2003 se trasladó a vivir allí. Las gestiones de Taupadak en Irun corren a cargo de un equipo encabezado por Fernando de la Hera, presidente de la entidad.

Otro de los protagonistas de la historia de Taupadak fue monseñor Manuel Egiguren, a quien Toño Puerta conoció en Bolivia cuando era «el obispo auxiliar del vicariato del Beni», departamento en el que se ubica San Ignacio de Moxos. «De nuestra amistad surgió Taupadak, para poder canalizar las ayudas de las instituciones vascas» en proyectos de desarrollo para los pueblos indígenas de la amazonía boliviana. Fue Manuel Egiguren, fallecido en 2012, quien pronunció la frase «el corazón de Irun late en el Beni».

Son los latidos impulsados por Taupadak y alimentados por la solidaridad de los socios de la ONG y los ciudadanos que respaldan su labor apoyando eventos como el concierto anual de la Orquesta Sinfónica Taupadak o el Sagardo Eguna de Irun, cuyas recaudaciones se destinan íntegramente a proyectos de la entidad.

Un proyecto «ejemplar»

Han sido muchos los que se han llevado a cabo en estos veinte años, pero el de la Escuela de Música de San Ignacio de Moxos, desarrollado con la colaboración de los Ayuntamientos de Irun y Hondarribia, «es un proyecto ejemplar». Prueba de ello es que en un par de semanas «se celebrará en Bolivia un congreso nacional e internacional de gestores culturales. El Ensamble Moxos», agrupación surgida de la escuela, «clausurará el congreso. Y yo daré una conferencia sobre nuestro modelo de gestión, porque lo consideran ejemplar», explica Toño Puerta. «Es un proyecto con tantas connotaciones: promociona a niños y jóvenes sin recursos económicos de San Ignacio de Moxos, sobre todo indígenas que salvaguardan la identidad y memoria de su pueblo...». Pero es que además «ha alcanzado unas cotas de calidad tremendas. Todos los instrumentos que tocamos son antiguos, de época; y eso nos ha metido en las grandes ligas. Nos invitan a festivales internacionales de música antigua o sacra». La próxima gira del Ensamble, en 2018, finalizará en un festival internacional de Fez, en Marruecos. El de la Escuela de Música de San Ignacio de Moxos «es un proyecto que ha trascendido y que visibiliza la cooperación».

Será entre abril y junio del año que viene cuando el Ensamble Moxos emprenda una gira de 90 días, los que les posibilita el visado, que exprimirán al máximo. «Rentabilizamos el tiempo y los recursos», hasta el punto de ofrecer más de sesenta actuaciones por Europa. Por supuesto, en la próxima gira habrá parada en Irun: pese a haber actuado en más de veinte países, para el Ensamble Moxos aquí está «su segunda casa».

Fue en 2003 cuando Taupadak comenzó a impulsar la Escuela de Música, el mismo año en que Toño Puerta se trasladó a Bolivia y Fernando de la Hera asumió la presidencia de la entidad. «Tres años después se inauguraron las nuevas instalaciones», recuerda este último. «Todo con ayudas de Ayuntamientos vascos», añade Toño Puerta. No obstante, lo importante no es construir un edificio, sino «dotarlo de contenido. Y ese es el gran mérito de la Escuela», en el que ha tenido mucho que ver su directora. «Lo que era una escuelita de pueblo es hoy un instituto superior que cada año acoge a 250 alumnos, y que ha adquirido una notoriedad internacional».

Toño Puerta y Fernando de la Hera dicen que «somos una ONG pequeña y lo preferimos así, porque eso nos permite llevarla a nuestro modo». Los proyectos realizados a lo largo de estas dos décadas hablan, sin embargo, de una gran labor. Las próximas oportunidades para apoyar a Taupadak llegarán pronto, con el lanzamiento del calendario de 2018 y el concierto de la Orquesta Sinfónica Taupadak del 7 de enero.

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