«A veces, aun no haciendo cumbre, conseguimos aquello que necesitamos»

Alberto Iñurrategi, durante la conferencia que pronunció en el Centro Palmera Montero. /  F. PORTU
Alberto Iñurrategi, durante la conferencia que pronunció en el Centro Palmera Montero. / F. PORTU

Alberto Iñurrategi ofreció la charla 'Elogio del fracaso' en el marco de la Semana de la Montaña de Irungo Mendizaleak

JOANA OCHOTECO IRUN.

«El décimo alpinista que ha logrado coronar los catorce ochomiles», caracterizado por realizar sus ascensiones «al estilo alpino, más complicado por no usar oxígeno, menos cuerdas fijas y casi sin sherpas», lo que le sitúa dentro de «una élite inferior a ocho personas en el mundo». Así presentó a Alberto Iñurrategi el presidente de Irungo Mendizaleak, Julio Iturre, instantes antes de que el alpinista de Aretxabaleta iniciase su charla.

Para entonces la sala 2 del Centro Palmera Montero ya estaba llena, con decenas de personas de pie y otras siguiendo el acto desde el exterior. 'Elogio del fracaso', título de la conferencia de Iñurrategi, resultó ser un éxito. Narrando sus experiencias y reflexiones en torno al mundo de la montaña, Alberto Iñurrategi quiso «desmontar el mito de que el fracaso es algo negativo». El atxabaltarra reconocía, no obstante, que es «un concepto que no está de moda», en una sociedad «cegada por la competitividad». En su caso, «afortunadamente, ya hace tiempo que pasé la fiebre de los ochomiles. Cuando uno acumula cuatro o cinco, empieza a contar los que le quedan para terminar la conocida lista. Y eso genera una presión que puede hacer que nos olvidemos de lo importante».

«Responsabilidad ética»

En este sentido, Alberto Iñurrategi reivindicó «la importancia de la experiencia». En ocasiones, como le ha ocurrido a él, la expedición termina antes de haber alcanzado la cumbre. Pero «no hay nada como ajustarse a la realidad cuando las condiciones no son favorables». Destacó la importancia de «hacer las cosas con una responsabilidad ética», de modo que «sin hacer cumbre, la experiencia pueda ser intensa y mantener viva la ilusión» por afrontar nuevos retos.

No obstante, el alpinista afirmó que el reconocimiento también es importante «aunque no deba ser la motivación». Alberto Iñurrategi recordó el que para él ha sido «el reconocimiento más entrañable» que ha vivido: fue cuando, junto a su hermano Félix, logró ascender su primera montaña del Himalaya. Alberto Etxebarria, entonces presidente de la asociación Murruxiko Mendizale Elkartea a la que ambos pertenecían, colocó un cartel anunciándolo «y se tomó la licencia de lanzar unos cohetes en Aretxabaleta. Para nosotros fue un reconocimiento muy grande; seguramente el más entrañable que hemos tenido nunca».

Como telón de fondo a sus palabras, el alpinista proyectó una colección de imágenes de sus expediciones: montañas y entornos increíbles en los que la cumbre, pese a estar siempre ahí, es una parte más del impresionante paisaje. «Lo más bonito de la montaña seguramente sea superar las dificultades y andar en esa incertidumbre de si vamos a lograr o no llegar a la cima». Y hay veces que «aun no consiguiendo la cumbre conseguimos aquello que necesitamos», concluyó Alberto Iñurrategi.

Hoy, última actividad

La charla del alpinista se celebró en el marco de la Semana de la Montaña organizada, como cada diciembre, por Irungo Mendizaleak. El programa termina hoy viernes, con el audiovisual 'Recuerdos de nuestra primera transpirenaica', de Felix Solís y Jesús Martínez, a las 20.00 en el local de Larretxipi.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos