«He sido valiente y muy currante y la suerte siempre me ha sonreído»

I.M. IRUN.

Afirma, sin reservas, que su vida ha sido «para hacer una película. Llena de aventuras, de gente muy especial, de circunstancias muy curiosas». Admite que nunca supo «qué facultades genéticas tenía para el piano, pero decidí que a trabajo nadie me ganaría. Si los demás estudiaban cinco horas, yo estudiaría ocho».

Aquello ocurrió en París, donde comenzó una vida «de mucho trabajo y muchísimas dificultades financieras». Para perfeccionar su técnica y ampliar sus conocimientos, estudió también en Suiza, Portugal, España, Italia, Alemania... «siempre trabajando al mismo tiempo, para pagar los estudios. Sobreviviendo. Cuando llegué a Düsseldorf no tenía ni un marco y no sabía ni una palabra de alemán». Pero salió adelante, según él, porque «el cielo siempre ha cuidado de mí; siempre ha habido una estrella protegiéndome».

Es cierto que las oportunidades le llegaron siempre cuando las necesitó, pero también lo es que Requejo forzó continuamente las situaciones. «Siempre he hecho lo que he querido y he arriesgado mucho». A los 30 años pudo haber sido profesor titular en el Conservatorio de Hamburgo, «pero yo no quería quedarme en Alemania; fui a conocer la tierra de Bach, de Schumann, de Beethoven... a aprender su lengua, pero no a vivir allí. Así que me largué». De voluntario a Sudamérica, nada más y nada menos. «La estrella volvió a rescatarme una y otra vez, hasta el punto de que cuando abrió Musikene, el Conservatorio Superior de San Sebastián, me llamaron desde el primer día. ¡Y eso era lo que siempre había querido, ser profesor aquí!».

«He sido valiente y muy currante y la suerte siempre me ha sonreído», dice. Supo aprovechar cada oportunidad que su 'estrella' le brindó, pero seguro que por cada una que hubiera rechazado, otra habría llegado fruto de su trabajo, su osadía y su genialidad.

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