Dos trayectorias que confluyen en este proyecto

A los 20 años, Iñigo triunfó con Kortatu, donde tocaba su hermano Fermín y colaboraba esporádicamente el mayor de los tres Muguruza, Jabier. Con Fermín alcanzó un éxito mayor y más internacional, Negu Gorriak, y en el ocaso de aquel proyecto, Iñigo hacía amanecer otro, Joxe Ripiau, aquél con Jabier. Después, con Sagarroi, volvió a las giras internacionales. «Hiru Leike llega después de Lurra, un proyecto acústico. Necesitaba un poco de reverso oscuro, distorsión y rock. Es una constante en mi carrera. De la luz a la oscuridad y vuelta a lo luminoso», dice un músico que se declara «fan entusiasta de mis dos hermanos».

Como su compañero, Odriozola acumula experiencia en estilos muy diferentes. «Empecé a los 19 años, grabando un disco con Mikel Errazkin». Participó en un grupo de acid-jazz y funk en el que cantaba y tocaba la flauta y luego, varios años, en un ensemble femenino a capella. «Me entraron ganas de componer mis propios temas e inicié un proyecto con Ana Ayneto». En paralelo, pone la voz, «y a veces el bajo», a los temas de Hiru Leike.

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